
La danza es una forma de decir sin palabras lo que el alma siente, y así lo entendió Europa cuando la Asociación Boyacense de Músicos y Bailarines, ABMUBA, se presentó con toda la fuerza, la elegancia y la autenticidad de los ritmos colombianos, en una gira internacional que dejó una huella imborrable en cada escenario visitado.
Desde la cuna histórica de Tunja hasta las grandes plazas culturales del continente europeo, esta agrupación llevó el corazón de Colombia en cada paso, en cada tambor, en cada vuelo de falda, y Europa se rindió ante ellos.

ABMUBA cruzó fronteras, derribó muros de indiferencia, transformó la curiosidad en admiración y convirtió la danza en un lenguaje universal capaz de emocionar a públicos de distintas culturas, idiomas y tradiciones.
Su gira comenzó en Polonia, en la versión 43 del renombrado Bydgoszcz Festival, un encuentro de alto nivel que reúne delegaciones de múltiples países y exige calidad, autenticidad y sensibilidad artística.

ABMUBA, deslumbró y el público polaco, exigente y educado en una cultura musical sólida, aplaudió con fervor la potencia expresiva de nuestras danzas tradicionales. Fue el primer eco de una gira que no hizo más que crecer.
El viaje continuó hacia Bosnia y Herzegovina, donde el grupo brilló en dos escenarios fundamentales: el Kozara Ethno Festival, en la ciudad de Banja Luka, y el Festival Folklore de Gradiška. Allí, las coreografías de cumbia, joropo, torbellino y guabina despertaron asombro y emoción, porque lo que ABMUBA llevó no fue solo danza, sino historia viva, herencia popular, la voz de nuestras montañas, de nuestras sabanas, de nuestros pueblos que resisten y celebran la vida a través de la danza.

El cierre de la gira se vivió en la ciudad de Koprivnica, en Croacia, como parte del International Folklore Festival «From granny’s chest», un evento que honra las raíces más recónditas de las naciones participantes.
Este, fue el escenario perfecto para que ABMUBA demostrara al universo, lo que significa el alma de Colombia. Un país diverso, multicolor, resiliente, donde el arte tradicional sigue siendo fuente de identidad.

En esa presentación final, la agrupación se robó el corazón del público croata, no sólo por su impecable ejecución escénica, sino por la conexión emotiva que logró con la audiencia.
Muchos no entendían el idioma, pero todos entendieron el mensaje que transmitió ABMUBA. Un recado que en su esencia decía que… Colombia es música, es danza, es alegría.

ABMUBA representa un triunfo del arte popular, del esfuerzo colectivo, de la formación rigurosa y del amor por nuestras raíces, y su labor es, sin duda, un orgullo para Boyacá, para Tunja, y para toda Colombia.
No es común que un grupo folclórico alcance semejante nivel de reconocimiento internacional, y mucho menos que lo haga desde la esencia campesina, desde los cantos tradicionales y las danzas heredadas de generaciones pasadas.

Ellos lo lograron y dieron un ejemplo inspirador de lo que significa representar a un país desde la dignidad, la excelencia y la autenticidad utilizando el arte en su máxima expresión musical y danzaria como vehículo para enviar mensajes contundentes al mundo y enseñar a las presentes generaciones a amar la raza, las costumbres y tradiciones, como hermosísimo tesoro del acervo popular.

Gracias a ABMUBA, Colombia no fue un nombre lejano en un programa de festival europeo, sino que fue un remolino de energía, un canto que emocionó, una danza que estremeció, y por eso, hoy celebramos su regreso con jactancia, porque cuando el arte se hace con alma, puede mover al mundo y así lo hizo ABMUBA.











