
Como un viento fresco que acaricia los campos de Boyacá y los llena de música, así llegó ABMUBA hasta los escenarios de Polonia, llevando consigo el alma sonora de un pueblo que canta, que danza, que resiste y que sueña.
Desde Tunja, corazón de la altiplanicie colombiana, hasta la ciudad de Bydgoszcz, en el centro mismo de Europa, la Asociación de Músicos y Bailarines Boyacenses elevó la voz de una Colombia recóndita, llena de tradición y esperanza, para hacerse acreedora de uno de los más altos honores musicales en tierras lejanas: el Primer Lugar con la Cuerda de Oro, otorgado por el Ministerio de Cultura y Patrimonio Nacional de Polonia, en el prestigioso Festival Bydgoskie Impresje Muzyczne 2025.

Este triunfo es de una identidad, de un legado que se gesta en las veredas, se afina en los ensayos comunitarios y se transforma en poesía cuando los instrumentos y los cuerpos alzan vuelo. Es la voz de la montaña que se hizo viento, la cadencia del tiple que se volvió aplauso, la disciplina de la perseverancia que se convirtió en la ovación de un público y un jurado internacional.

ABMUBA deslumbró, porque fue a regalar un pedazo de patria. Y por eso, el corazón de Polonia los abrazó. La tierra del compositor Chopin y del folklore eslavo se rindió ante el poder emotivo, rítmico y estético de un conjunto que entregó en cada nota y en cada coreografía, el eco de los Andes y la nobleza de la tradición colombiana.

Que esta cuerda de oro que hoy adorna el nombre de ABMUBA sea vista como un lazo palpable que une a dos pueblos distantes a través del lenguaje común de la música y la danza y que Tunja sepa que su voz fue escuchada en Europa.
Que los niños de las escuelas rurales se enteren que su tonada puede llegar lejos. Que Colombia entera celebre que uno de sus mejores rostros, el del arte, la cultura y la hermandad, ha sido honrado en un escenario internacional, gracias al denodado trabajo de ABMUBA, la Asociación de Músicos y Bailarines de Boyacá, que hoy le entrega esta alegría a la patria.

Gracias, ABMUBA, por recordarnos que el arte no tiene fronteras, sino raíces. Gracias por hacer de Boyacá una sinfonía que hoy el mundo aplaude de pie. Gracias por enseñarnos que cuando la tradición y la excelencia se toman de la mano, el mundo entero escucha. Y escucha con el alma.
Honor y gloria para ABMUBA, embajadores sonoros de la patria…











