
La familia ha habilitado una cuenta oficial en la plataforma GoFundMe para recibir donaciones desde cualquier lugar del mundo.
La mujer cuya voz acompañó durante décadas la memoria sentimental de América Latina atraviesa una de las batallas más difíciles de su existencia. Aquella artista talentosa que, junto a Jaime, convirtió canciones como Café y Petróleo, Estaciones del Sol, Décimo Grado y Déjame en parte inseparable de la vida de miles de hogares colombianos, lucha ahora por permanecer entre nosotros.
El pasado primero de mayo, Anita sufrió un severo evento cerebrovascular provocado por la ruptura de una malformación arteriovenosa en su cerebro, situación que desencadenó una delicada hemorragia que puso su vida al borde del abismo.
Su ingreso a la clínica ocurrió en condiciones extremadamente críticas y los médicos debieron intervenirla de urgencia para contener el sangrado y lograr salvarla. Gracias a esa primera cirugía, Anita continúa aferrada a la vida, pero el camino apenas comienza y las horas siguen siendo decisivas.
Actualmente permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos, conectada a ventilación mecánica y bajo observación permanente; el edema cerebral que aún presenta obliga a prolongar los cuidados especializados mientras los médicos preparan una nueva intervención quirúrgica de altísimo riesgo que deberá realizarse en las próximas semanas.
A ello se suman tratamientos intensivos, medicamentos especializados y un largo proceso de recuperación que requerirá tiempo, fortaleza y enormes recursos económicos.
La situación que enfrenta su familia es interiormente angustiante, porque Anita no posee seguro médico y las cifras hospitalarias crecen con una rapidez devastadora. En pocos días, los costos ya alcanzan montos imposibles de sostener sin la ayuda solidaria de quienes durante tantos años recibieron de ella canciones, emociones y recuerdos imborrables.
Las difíciles condiciones del sistema de salud en Venezuela convierten cada día de hospitalización en una lucha adicional contra la incertidumbre y contra el peso insoportable de gastos que no dan espera.
Pero detrás de todo esto hay una mujer que entregó su vida a la música latinoamericana, una voz que acompañó generaciones enteras y que ayudó a construir una manera distinta de sentir la canción social y romántica en Colombia.
Ana y Jaime han sido un refugio emocional para miles de personas que encontraron en sus letras sensibilidad, memoria y esperanza, y desde aquel histórico concurso de Radio 15 impulsado por Alfonso Lizarazo a finales de los años sesenta, Anita quedó sembrada para siempre en el corazón cultural del país.

Después llegarían los discos inolvidables, las giras multitudinarias, los reencuentros musicales junto a Piero y Vicky y una historia artística que jamás abandonó la sensibilidad humana.
Hoy la vida le devuelve a Anita una prueba inmensa y dolorosa; por eso sus hijas y sus seres queridos elevan un llamado sincero, humilde y hondamente humano para pedir la ayuda de todos.
Cada aporte, por pequeño que parezca, representa una posibilidad real de aliviar la carga médica que hoy amenaza a su familia y quienes no puedan ayudar económicamente también pueden hacerlo compartiendo este mensaje, multiplicando la solidaridad y manteniendo a Anita en sus pensamientos y oraciones.
Hay voces que terminan convirtiéndose en patrimonio afectivo de los pueblos y cuando una de esas voces atraviesa la oscuridad de una sala de cuidados intensivos, el silencio no puede ser la respuesta.
Hoy Anita Valencia necesita sentir que no está sola, que las canciones que alguna vez acompañaron la vida de tantos regresan ahora convertidas en esperanza, en gratitud y en ayuda verdadera.
La mujer que tantas veces le cantó a la memoria y al amor merece hoy que todo un continente se una para sostenerla en esta batalla por la vida.











