
El anhelado reencuentro de generaciones del otrora ilustre Liceo Santo Domingo de Guzmán de Tunja, ha sido oficialmente aplazado, debido a la compleja situación social que vive el país y que ha tenido eco particular en los departamentos andinos.
La razón: los bloqueos en las vías nacionales, protagonizados por mineros, campesinos y ahora también por el gremio papero, quienes alzan su voz en defensa del derecho al trabajo, la subsistencia y la dignidad en medio de un panorama marcado por la convulsión económica y el olvido estatal.
El evento, que prometía ser una verdadera celebración de la memoria educativa, se había venido preparando con esmero durante meses y convocaba a varias promociones de exalumnos del emblemático Liceo Santo Domingo de Guzmán, una institución que durante décadas fue referente de excelencia académica y formación humanista en el país, y que dejó una huella indeleble en la historia de la educación boyacense y colombiana.
Ya habían confirmado su asistencia destacadas personalidades de la vida pública, intelectual y profesional del país, egresados de este claustro educativo que forjó líderes, pensadores, artistas y ciudadanos comprometidos. Era una cita con la nostalgia, el reencuentro de los afectos, la evocación de las aulas, los pasillos y los maestros que dejaron huella.
Sin embargo, los recientes acontecimientos sociales han trastocado los planes. El paro minero, los bloqueos intermitentes en importantes corredores viales, y los anuncios de nuevas movilizaciones campesinas, especialmente por parte del sector papero, han generado un ambiente de incertidumbre que impide garantizar la seguridad de los asistentes.

Así lo confirmó a este medio el humanista y vocero del comité organizador, Orlando Rojas, quien lamentó profundamente la decisión, pero la calificó como prudente y responsable ante las difíciles circunstancias:
“Hemos recibido llamadas de varios de nuestros invitados, quienes con pesar nos manifestaron su preocupación por desplazarse hacia Tunja. No se trata solo de la movilidad, sino de la tensión social creciente. Este evento no puede darse en un entorno inseguro ni con la angustia de que nuestros exalumnos se arriesguen en carretera. Preferimos reprogramar y honrar el reencuentro como merece: con tranquilidad, alegría y plenitud”.
Y es que más allá del evento suspendido, la situación revela un fenómeno que se repite en distintos rincones del país: la crisis estructural del campo, la precarización de los oficios mineros tradicionales y la desconexión entre las regiones productivas y las decisiones de gobierno.

Mientras tanto, el evento de los liceístas queda suspendido hasta nueva orden, en espera de que la calma regrese a los caminos del país y las agendas dispersas puedan alinearse de nuevo para permitir el ansiado abrazo entre generaciones.
Este encuentro representa la reafirmación de una identidad compartida, de una época dorada del pensamiento educativo en Boyacá, y del orgullo de pertenecer a una institución que sembró conocimiento con vocación de trascendencia.
La cita se aplaza, pero no se cancela; porque la historia, como los verdaderos afectos, sabe esperar… y volver con más fuerza.











