
Inicia la construcción de los planes de desarrollo en todo el país, una herramienta de obligatoria implementación en los territorios, en el entendido que los planes de desarrollo son documentos estratégicos que establecen las metas, objetivos y tácticas para el crecimiento y mejora de un país, región, ciudad, organización o empresa.
Estos planes proporcionan una visión a largo y mediano plazo y guían las acciones y decisiones en el transcurso de un periodo específico de tiempo. La construcción de un plan de desarrollo implica la aplicación rigurosa de varios momentos, como la evaluación de la situación actual, identificación de fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas.
Un documento tan importante para el desarrollo, avance y proyección de una región o ciudad, implica la recopilación de datos económicos, sociales, ambientales y otros relevantes, así como la formulación de metas claras y medibles que se deseen lograr durante el periodo del referido plan.
Los objetivos deben ser realistas y alineados con la visión, por lo que la construcción de un plan de desarrollo implica la selección de áreas críticas o sectores que requieran atención especial con la focalización de inversiones y el diseño de estrategias mediantes programas y proyectos realizables.
Priorización de acciones para maximizar el impacto, creación de estrategias y políticas para alcanzar los objetivos propuestos, consideración de posibles obstáculos y soluciones son, entre otros aspectos, los pilares fundamentales para adelantar el mencionado documento.
La asignación de los recursos financieros, humanos y tecnológicos necesarios para implementar las estrategias es muy importante, por lo que se debe hacer un presupuesto minucioso y al detalle con el señalamiento de las fuentes de financiamiento.
Un marco temporal con metas intermedias y plazos específicos para la ejecución de acciones y el involucramiento de diversos actores, como la sociedad civil, el sector privado y otros interesados, son una estrategia útil y necesaria por cuanto éste permite hacer una consulta pública para recoger opiniones y asegurar la representatividad otorgada por el pueblo a los gobernantes.
Desarrollo de indicadores para medir el progreso hacia los objetivos, diseño de mecanismos de monitoreo y evaluación para ajustar el plan, según sea necesario, es otra de las tantas recomendaciones que hacen los expertos a los mandatarios; no obstante no basta con hacer la contratación de una ESAL para que haga el plan, todo lo contrario, se debe hacer equipo con los expertos, las autoridades y la comunidad a fin de lograr un documento real que atienda verdaderamente las necesidades y los anhelos de una ciudad o departamento.

Las invitaciones que hacen las administraciones tienen que ver con la creación de mesas de trabajo, práctica efectiva para involucrar a diversos actores, facilitar la participación y garantizar una representación amplia en la construcción de un plan de desarrollo y ésto implica acercar a todos, sin miramientos de clase, religión o inclinación política para escucharlos y articular sus propuestas con los propósitos que tengan planeado los gobernantes.
Dividir el proceso de planificación en temas y áreas claves que aborden las principales preocupaciones y desafíos con argumentos que pueden ser económicos, sociales, ambientales, educativos, entre muchos otros.
Designar coordinadores para cada mesa de trabajo, organizadores que pueden ser expertos en el tema o facilitadores con habilidades para moderar y dirigir discusiones.
Invitar a los representantes de cada sector o área a participar en las mesas de trabajo, asegurándose de incluir una diversidad de perspectivas para obtener un enfoque integral, sin ningún tipo de direccionamientos ni hostigamiento.
Establecer objetivos claros para cada mesa de trabajo y asegurarse que éstos estén en sintonía con los propósitos generales del plan de desarrollo.
Proporcionar a los participantes información relevante como datos y materiales necesarios para facilitar las discusiones y la toma de decisiones informada.
Organizar reuniones regulares de las mesas de trabajo para discutir temas específicos, fomentando la participación activa, el intercambio de ideas y la resolución de conflictos de manera constructiva.
Asegurarse de documentar todas las discusiones, propuestas y decisiones tomadas en cada mesa de trabajo, lo que servirá como referencia y material de consulta durante la implementación del plan.
Realizar sesiones plenarias periódicas para compartir los avances de cada mesa de trabajo y sintetizar las conclusiones para tener una visión general del progreso, garantizando la coherencia entre las diferentes áreas.

Facilitar mecanismos de realimentación para que los participantes puedan expresar sus opiniones sobre las propuestas y ajustes realizados y asegurarse que el plan sea flexible y se adapte a las necesidades cambiantes.
Todas estas recomendaciones se hacen desde la perspectiva de un proceso ético y transparente que no se adelanta simplemente por cumplir requisitos, sino que, por el contrario, se debe hacer de manera seria y responsable, para obtener un documento real que refleje las verdaderas necesidades de las comunidades y las prioridades de inversiones para generar el desarrollo particular de cada zona.
Los pasos siguientes tienen que ver con la presentación de dicho plan ante los entes correspondientes y una vez aprobado, inicia la implementación del mismo y se establecen los sistemas de seguimiento para evaluar el progreso y realizar ajustes según sea necesario.
Estos son apenas unos tips para no caer en las vergonzosas escenas de cada cuatro años, cuando algunos mandatarios por interpuestas personas y supuestos «expertos» resultan haciendo copia y pegue de planes de desarrollo existentes en Colombia y el exterior y ni cuenta se dan de cambiar el nombre del destino y mucho menos los articulados legales que regulan cada país.
Ojalá el 2024 sea la excepción de estos históricos y pusilánimes casos, porque ahora y con la llegada de la inteligencia artificial ya no hay nada oculto entre cielo y tierra.











