
En los valles donde el viento juega con los frailejones y las montañas narran leyendas al oído de quienes aún creen en la magia de la tierra, surge un canto que no solo se oye, sino que se siente en el corazón del campesino y en la nostalgia del viajero.
Ese canto tiene nombre y alma: Banda Karranga, bandera de la nueva ola carranguera, que con su propuesta musical derriba fronteras entre lo ancestral y lo contemporáneo.
Con más de dos décadas arando el surco de los sonidos autóctonos, esta agrupación se ha convertido en un puente sonoro entre las raíces del altiplano cundiboyacense y las resonancias del mundo moderno.

Su música es campo y ciudad, es ayer y es ahora, es el eco de una memoria colectiva que se niega a morir en el silencio.
Su más reciente entrega, una versión magistral de “Todo Bonitico es Boyacá”, creación del aplaudido cantautor José Ricardo Bautista Pamplona, es un acto de amor convertido en melodía porque en apenas cuatro minutos, Banda Karranga logra lo que pocos artistas han osado intentar: cartografiar con notas y palabras los 123 municipios que tejen el tapiz geográfico, cultural y emocional del departamento de Boyacá.
Pero no se trata solo de nombrar los 123 destinos de este bodegón de fantasías, porque cada estrofa es una reverencia, cada acorde un suspiro al alma del pueblo y porque allí están los caminos empedrados de Monguí, el susurro del Lago de Tota, el aroma de la almojábana recién horneada en Paipa, y la memoria rebelde de los lanceros en el Pantano de Vargas. En esta versión, Boyacá no es solo un lugar, es un sentimiento, una herencia, una patria íntima.

kamilo, voz y médium del espíritu boyacense, guía esta travesía sonora que honra a los ancestros sin traicionar al presente, en tanto que la instrumentación es una alquimia sagrada: el requinto, el tiple y la guacharaca dialogan con polifonías actuales que no borran lo antiguo, sino que lo iluminan desde nuevas perspectivas. Es como si los espíritus chibchas susurraran desde la montaña los nombres de cada estancia, y Banda Karranga los convirtiera en canción.

“Todo Bonitico es Boyacá” no solo canta a un territorio: lo reinventa desde el amor o la gratitud y, en tiempos de olvido y prisa, esta obra es un acto de resistencia cultural, una celebración de lo nuestro, una poesía colectiva escrita con cuerdas, voces y raíces para entregarla a los niños y jóvenes en un acto de pedagogía musical que va más allá de una canción.
Banda Karranga no es solo música, es una ofrenda y con esta versión, ha sembrado en el corazón de los oyentes una certeza luminosa: que todo lo bonitico, sí, es Boyacá.
Disfrute aquí de «Todo Bonitico es Boyacá», con Banda Karranga











