
En el alma jadeante de Ginebra, Valle del Cauca, donde se cada año se acarician los sonidos ancestrales y la música andina se convierte en plegaria, la edición 51 del Festival Mono Núñez se erigió como un cántico a la esperanza, a la identidad, y un clamor de beldad en medio de la incertidumbre nacional.
A pesar del paro nacional, miles de melómanos, músicos y caminantes del arte se congregaron en este santuario sonoro, dando testimonio del poder irrefrenable que tiene la música.

Los escenarios del Encuentro Infantil y Juvenil Mateo Ibarra coordinado por la gestora cultural Natalia Bastidas, el Festival de la Plaza coordinado por María Andrea Cruz Medina y Diego Posada y el espacio de Expresiones Autóctonas, coordinado por Luis Carlos Ochoa y Paloma Muñoz, fueron testigos de un carrusel de emociones, donde el talento joven y las raíces más profundas de la nación hicieron brotar lágrimas y aplausos por igual.
Las franjas académicas, los conciertos dialogados y el encuentro de compositores labraron un tapiz de reflexión y aprendizaje, mientras que los encuentros internacional y patrimonial ofrecieron un banquete artístico sin parangón, con invitados de lujo provenientes de Argentina, Paraguay y de las múltiples regiones de Colombia.

Uno de los momentos más sublimes y conmovedores de esta edición fue protagonizado por Mariana Laverde Picón, conocida con cariño y admiración como “Mariana la Colombiana”, quien elevó el sentido del festival a su máxima expresión.
En un acto profundamente humano y bello, su presencia sobre el escenario del Coliseo Gerardo Arellano no sólo desató una ovación de pie por parte del público, sino que desbordó lágrimas y abrazos en un instante de ternura infinita, donde la música se convirtió en lenguaje del alma. Fue un homenaje al poder de la inclusión, a la sensibilidad, a la belleza que florece cuando todos los seres tienen voz, espacio y reconocimiento. Allí, el arte dejó de ser espectáculo para convertirse en epifanía.

La gala final, celebrada en el Coliseo Gerardo Arellano, fue un estallido de emociones contenidas y bajo una atmósfera de expectación y júbilo, el jurado calificador entregó los más altos honores a los artistas que, con virtuosismo y sentimiento, elevaron el alma de la música andina colombiana a nuevas alturas.
En la modalidad vocal, el Gran Premio Mono Núñez fue para Laura María Vargas, hija ilustre de Caldas, quien con su interpretación de «Amor para ser amor», un bambuco pleno de ternura, técnica y verdad conquistó el corazón del público y del jurado. Su voz, con acentos de montaña y susurro de río, fue un tributo a la tradición.

En la modalidad instrumental, el máximo galardón fue otorgado al dúo boyacense Los Príncipes, representados por Cristian Armando Ochoa Palomino en el tiple y Juan Sebastián Galeano González en el requinto, quienes, con una ejecución impecable y una propuesta fresca, encarnaron la elegancia, la precisión y la fuerza creativa de la música andina en su vertiente instrumental. Su galardón es un nuevo capítulo en la rica historia musical de Boyacá.
El talento boyacense también se alzó con el Premio al Mejor Tiplista “Pacho Benavides” y al Mejor Requintista “Jorge Ariza Lindo”, reconociendo la maestría de estos dos artistas, miembros del galardonado dúo instrumental, Los Príncipes.

Por su parte, el Premio al Mejor Intérprete Instrumental con obra del maestro Manuel J. Bernal fue para el grupo Bogotanísimo, con una impecable interpretación del pasillo «Sonia María», que les mereció también el segundo lugar en la categoría instrumental de obras inéditas, con la danza «Los Rosales» del compositor Miller Verano Chiquiza.
En la línea vocal de obras inéditas, se destacó el vals «Incendio», de María Isabel Mejía Gómez, interpretado con exquisita sensibilidad por Juliana Escobar Herrera. El segundo lugar fue para «Abril», un pasillo escrito e interpretado por Laura Vargas Rincón, también reconocida por su destacada participación en el homenaje al maestro Francisco Durán Naranjo, y el tercer lugar para «Paisaje en mí», bambuco de Darío Alberto Londoño y Luisa Fernanda Díaz, en voz de la agrupación Bell Canto.
En la modalidad instrumental de obras inéditas, el primer lugar fue otorgado a «Refugio», un bambuco de Carlos Andrés Marcillo Quiroz, ejecutado con sutileza y brillantez por el Ciprés Trío. El segundo puesto fue para «Los Rosales», la danza de Miller Verano Chiquiza. El tercer puesto lo ocupó el moderno y audaz «Algodón de azúcar a dos mil», fox-trot del compositor Oscar Santafé, interpretado por el Sexteto Copaiba, que sorprendió por su propuesta vanguardista en clave andina.
Finalmente, el Festival honró a otros grandes talentos con reconocimientos especiales: Ronald Chana, de Bogotá, fue premiado como Mejor Bandolista. David López Sanabria, de Cundinamarca, como Mejor Guitarrista; y Eduard Andrés Bermúdez Cardona, de Risaralda, como Mejor Guitarrista Acompañante.
El mejor grupo instrumental: Hydra, Antioquia. Mejor dúo o trío instrumental: Los Príncipes de Boyacá. Mejor solista instrumental: David López, de Cundinamarca. Mejor dueto vocal: Madera de Caquetá. Mejor solista vocal: Laura Vargas de Caldas. Mejor grupo vocal: La Pequeña Rondalla de Caldas.

Además de las emblemáticas bandolas entregadas por Funmúsica a los maestros homenajeados y a los que merecieron todas las distinciones especiales, como el caso del “Gran Premio Mono Núñez Honoris Causa”, otorgado al Dueto Primavera conformado por los hermanos Sandra Mireya, Paola y Juan Pablo Becerra Quiroz, la Sociedad de Autores y Compositores SAYCO se sumó con reconocimiento a los compositores: María Isabel Saavedra, Juan Consuegra, Fernando Salazar, Lucho Vergara y Carlos Martinez vargas, ratificando así su compromiso con el Festival Mono Núñez y con los constructores de versos y armonías.

Los medios de comunicación jugaron un papel preponderante y por eso todas las estaciones de radio, prensa y televisión, hicieron presencia para emitir sentidas notas y entrevistas desde Ginebra y enterar al país y al mundo del apoteósico certamen. R.C.N, Caracol, Señal Colombia, Tele Pacífico, El País, El Tiempo, El Espectador y los medios alternativos digitales de Pereira, Santander, Quindío, Nariño, Manizales y Antioquia entre otros, dieron buena cuenta de lo ocurrido en el evento rector de la música andina colombiana.

Muy destacable en esta área la alianza informativa de SAYCO, Funmúsica y el Sistema Informativo La Palestra, quienes, teniendo como epicentro un set ubicado en las afueras del Coliseo, realizaron importantes entrevistas con grandes personajes y crónicas inolvidables que han venido apareciendo por el espectro digital a nivel global.
Las entidades patrocinadoras como el Ministerio de las Culturas, las Arte y los Saberes, al igual que la Gobernación del Valle, Corpovalle y las Gobernaciones de Boyacá con la secretaría de Cultura y Patrimonio, y la Gobernación y la Secretaría de Cultura de Caldas.
Alcaldías como las de Ginebra, Paipa con la secretaría de Cultura y Juventud, Tibasosa, Sogamoso, y entidades como SAYCO, la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia, los Fondos Mixtos de Cultura del Valle y del departamento de Boyacá, Comfaboy, Pueblito Boyacense, INPRO, Colombia Canta y Encanta, Municipio de La Ceja del Tambo, la Dirección Administrativa de Cultura del Departamento de Nariño, entre muchas otras, fueron fundamentales para la realización del evento y la participación de las regionales en el certamen.
Así concluyó esta memorable edición del Festival Mono Núñez, una verdadera catedral sonora donde se celebran las raíces, se consagran los nuevos caminos y se exalta el alma musical de Colombia.

Con Caldas y Boyacá en la cúspide del reconocimiento, la tradición se renueva y el país reafirma que su corazón sigue latiendo al compás de un bambuco, un pasillo, un vals… o simplemente, del arte que nos une.
Un equipo de mujeres y hombres trabajando cual hormiguitas hicieron posible una edición más del Festival emblema del país: El gran Bernardo Mejía Tascón, Julián Peña Borrero, María Teresa Peñaranda Hurtado, Juan Carlos Consuegra Arellano, Luz María Zambrano González, Angélica María Vinasco Agudelo, Jorge Humberto Escobar Sinisterra, María Mercedes Otoya Domínguez, Rosa María Salazar de Villegas, Faisure Henao Gómez, Claudia Milena Conde Caicedo, Luz Dary Ballesteros Carmona, Duleyma Lenis Ramírez, María Andrea Cruz Medina, Eliceo Mendoza Arias, Eleuterio Gómez, entre muchos otros
Gracias y felicitaciones a Funmúsica y su junta directiva y colaboradores, por llevar a cabo la edición 51 de un Festival que se ha convertido en la más honda plegaria de paz, en tiempos donde eventos como el Mono Núñez, apagan las voces de violencia y transforman la patria en un relicario sagrado de sentidas consonancias.
¡Que viva el Mono Núñez!











