
En Ibagué se articula una campaña de gran alcance orientada a la educación en prevención y gestión posconsumo de colillas de cigarrillo, con lanzamiento previsto para el próximo 28 de marzo.
La iniciativa, concebida bajo un enfoque técnico y pedagógico, convoca a diversos sectores en torno a la reducción del impacto ambiental de este residuo, sumando de manera progresiva el respaldo de actores estratégicos; entre ellos, la reciente vinculación de la compañía Cemex, que fortalece la proyección y capacidad operativa del proyecto.
En Colombia, la disposición inadecuada de colillas de cigarrillo configura uno de los focos de contaminación difusa más persistentes y subestimados del entorno urbano. Estos residuos, compuestos principalmente por acetato de celulosa y una compleja carga de compuestos tóxicos derivados de la combustión, ingresan con facilidad a los sistemas de drenaje y, por esta vía, a fuentes hídricas donde liberan sustancias capaces de alterar la calidad del agua en proporciones que oscilan entre 50 y 1.000 litros por unidad y su tamaño diminuto contrasta con la magnitud de su impacto, estableciendo una relación crítica entre consumo cotidiano y deterioro ambiental acumulativo.

Desde 2017, «No Más Colillas Colombia» desarrolla un enfoque estructurado para la gestión de este residuo. Impulsada por Cindy Perilla tras su acercamiento a experiencias internacionales en Barcelona, la iniciativa se ha consolidado como un modelo de intervención que articula pedagogía ambiental, recolección sistemática y aprovechamiento material.
Su origen universitario dio paso a una expansión territorial que hoy vincula a centenares de voluntarios, instituciones públicas, organizaciones sociales y actores del sector privado.
El eje operativo se sustenta en la implementación de infraestructura urbana específica, colilleros ubicados en puntos estratégicos, y en la ejecución de jornadas de recolección que permiten interceptar el residuo antes de su ingreso a sistemas hídricos. Esta acción preventiva se complementa con procesos de sensibilización orientados a transformar hábitos de disposición, incorporando el componente educativo como variable determinante en la sostenibilidad del modelo.
El tratamiento posterior del residuo introduce un componente de innovación técnica relevante y mediante procesos de extracción química, el acetato de celulosa contenido en las colillas es recuperado y transformado en materia prima para la elaboración de nuevos productos.

Este procedimiento reduce la carga contaminante y reconfigura el ciclo de vida del material dentro de una lógica de economía circular. Entre los desarrollos alcanzados se destacan materas elaboradas a partir de este insumo, así como la producción de soportes artísticos de características similares al lienzo, que han permitido establecer vínculos con el sector cultural y generar mecanismos alternativos de financiación.
Los resultados evidencian una capacidad operativa en crecimiento: más de 400.000 colillas recolectadas, la instalación de más de 100 dispositivos de recolección y la transformación de residuos en productos funcionales que retornan al entorno bajo una lógica regenerativa.
De manera paralela, la iniciativa ha logrado incidir en escenarios normativos, promoviendo proyectos de ley en instancias como el Congreso de la República y el Concejo de Bogotá, lo que sugiere una transición progresiva hacia la incorporación de este tema en la agenda pública.
La articulación con actores empresariales, entre ellos la industria tabacalera, introduce una dimensión estratégica orientada a la corresponsabilidad en la gestión del residuo.

Este diálogo, aún en desarrollo, plantea la posibilidad de intervenciones desde el diseño mismo del producto, ampliando el alcance de las soluciones hacia etapas tempranas del ciclo productivo.
La presencia en ciudades como Bogotá, Medellín, San Andrés, Villavicencio y distintas regiones de Santander evidencia la capacidad de adaptación del modelo a diversos contextos urbanos y en cada territorio, la participación ciudadana constituye el núcleo operativo que sostiene la continuidad del proceso.
El valor de esta experiencia reside en la convergencia entre rigor técnico, innovación en el aprovechamiento de materiales y construcción de cultura ambiental. La intervención sobre un residuo de alta dispersión ha permitido situar en el debate público una problemática históricamente relegada, al tiempo que ha generado soluciones concretas basadas en conocimiento aplicado y acción colectiva.
En esta dinámica, una nueva generación de ciudadanos redefine los alcances de la gestión ambiental mediante prácticas sostenibles que integran criterio técnico, responsabilidad social y proyección de largo plazo.











