
El turismo continúa afianzándose como uno de los sectores de mayor crecimiento en la economía mundial y nacional.
La movilidad de viajeros internacionales mantiene una tendencia ascendente, reflejando la recuperación progresiva del sector y el interés por destinos que ofrecen experiencias auténticas, sostenibles y culturalmente significativas.
En este escenario, Sudamérica ha mostrado un comportamiento destacado, con un incremento del 13 % en el flujo de visitantes durante el primer trimestre de 2025.

Colombia forma parte de este crecimiento regional y entre enero y marzo de 2025, el país recibió más de 1,19 millones de visitantes extranjeros no residentes, lo que representa un aumento del 6,8 % frente al mismo periodo del año anterior. Estas cifras confirman el avance del turismo nacional y su fortalecimiento como actividad estratégica para el desarrollo económico y social.
Este comportamiento positivo está estrechamente relacionado con el trabajo que vienen desarrollando distintos departamentos, que han ampliado y diversificado la oferta turística del país.
Regiones como Boyacá han logrado posicionarse a través del turismo cultural y paisajístico, con pueblos que conservan su patrimonio histórico, arquitectónico y simbólico, atrayendo a visitantes interesados en la historia, las tradiciones y la vida comunitaria, como el caso del Pueblito Boyacense ubicado en la zona rural del municipio de Duitama.

De igual manera, Antioquia ha fortalecido su presencia turística mediante el reconocimiento de sus municipios, el turismo de naturaleza y la consolidación de rutas culturales.
Santander se ha destacado por el turismo de aventura y su oferta patrimonial, mientras que Cundinamarca ha ampliado su visibilidad a partir del turismo de cercanías, la gastronomía y la riqueza natural de sus territorios.
En la región Caribe, departamentos como Magdalena, Bolívar y La Guajira continúan atrayendo visitantes no solo por sus playas, sino por la integración de experiencias culturales, ambientales y comunitarias.

En el Pacífico colombiano, Chocó ha venido ganando reconocimiento gracias a su biodiversidad, el turismo de naturaleza y la promoción de prácticas sostenibles.
Asimismo, Nariño y Cauca han avanzado en el posicionamiento de destinos asociados a la cultura ancestral, las manifestaciones artísticas y los paisajes andinos, mientras que Huila se consolida como un referente del turismo arqueológico y natural.
En el Eje Cafetero, Caldas, Risaralda, Quindío y los Llanos Orientales, mantienen una oferta que combina tradición, paisaje cultural y experiencias rurales, fortaleciendo su atractivo a nivel nacional e internacional.

Este esfuerzo regional ha permitido que el turismo no se concentre únicamente en los grandes centros urbanos o destinos tradicionales, sino que se extienda hacia territorios que encuentran en la identidad y el patrimonio una oportunidad de desarrollo.
El impacto de esta dinámica se refleja en las proyecciones del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, que estima que el sector podría aportar 21.600 millones de dólares al producto interno bruto colombiano, equivalente al 5,1 % de la economía nacional.

Más allá de las cifras, el crecimiento del turismo colombiano evidencia una transformación en la manera de concebir los destinos, donde la cultura, la memoria y el territorio adquieren un papel central.
La articulación entre regiones, comunidades, la empresa privada, el estado y actores del sector ha permitido ampliar el mapa turístico del país y fortalecer su presencia en el contexto internacional, proyectando a Colombia como un destino diverso, plural y en constante evolución.











