
Durante el último fin de semana del mes de junio, el municipio de Tibasosa se vistió de gala, colores y sabores para dar lugar a uno de los acontecimientos culturales más entrañables y emblemáticos del calendario festivo colombiano: el XXXVIII Festival Nacional de la Feijoa, una cita con la memoria, la tradición y el esplendor de nuestra identidad andina.

Las emblemáticas callecitas del municipio se convirtieron en una pasarela viva de alegría, música y poesía, en donde los bambucos, pasillos, guabinas y demás aires del folclor nacional danzaron con los suspiros de una fruta símbolo de dulzura, arraigo y cultura: la feijoa, la esmeralda fragante del altiplano boyacense.

Este magno evento fue una verdadera fiesta de nación, donde se abrazaron los sabores y los sonidos, las memorias y los anhelos, los cantos del ayer y las voces del mañana. Fue, sin duda, un homenaje a la colombianidad sentida, un tributo al alma rural que aún vibra con la cadencia de los tiples, los capachos y las coreadas canciones del ayer.

Gracias al decidido respaldo de la Alcaldía de Tibasosa, en cabeza del jurista Eduardo Salcedo Velosa, y al acompañamiento comprometido de la Secretaría de Cultura y Patrimonio de Boyacá liderada por la maestra Mireya Becerra Quiroz, así como de entidades que creen en el poder transformador de la cultura como la Lotería de Boyacá y la Nueva Licorera del Departamento, el público asistente, proveniente de diferentes rincones del país, pudo gozar de un desfile artístico nutrido de emoción, de talento genuino y de una profunda conexión con las raíces.

El escenario vibró con las interpretaciones sublimes de los cantautores María Olga Piñeros, Leonardo Laverde y Sergio Jiménez, quienes, con sus voces templadas en el alma, supieron sembrar emociones hondas en los corazones de los asistentes, en el denominado Encuentro de Cantautores.

Pero fueron los niños y jóvenes los encargados de regalar los momentos más entrañables, como lo hizo el Coro Fawá de la ciudad de Paipa, con su canto cristalino, o la encantadora Mariana La Colombiana, quien con su estilo tierno y conmovedor sembró ternura en el ambiente.

Las bandas infantiles de Tibasosa y Villa de Leyva imprimieron energía y vigor al encuentro, mientras otras jóvenes promesas como Deyanhi Montoya, Ayelen Camila Díaz, la agrupación Tipicantos, Sara Cortés, Melisa Londoño, Laura Sofía González, Emma Pérez y Danna Lucía Otálora, tejieron con su arte un tapiz de verde esperanza y renovación musical para los sonidos de nuestra tierra, todo esto en el Encuentro Infantil y Juvenil «Feijoito de Oro» que en esta oportunidad coordinó la gestora cultural Yaneth Nossa.

El alma festiva del evento se elevó aún más con la actuación brillante de la agrupación Contrastes, quienes, con su fuerza carranguera y sus rumbas criollas, pusieron a bailar hasta al más tímido de los espectadores. Y como si los Andes dialogaran con los Llanos, la voz imponente de Fredy Santiago Pérez, ganador del Grammy Latino, trajo al escenario la fuerza impetuosa del joropo y el pasaje, tiñendo la noche de aromas de sabana y galopes de centauro.

El menú musical se enriqueció con la participación de grandes figuras que engalanaron esta edición 2025 del festival, bajo la batuta cultural de una administración comprometida con el arte como vehículo de desarrollo y orgullo y que a decir verdad ha multiplicado en hasta cuatro veces más grande la cifra de apoyo que se daba en administraciones anteriores.

Se destacaron la presencia del Dúo Los Príncipes, recientes ganadores del Gran Premio Mono Núñez 2025; la energía del maestro Leo Candelo, portador de los codiciados Congos de Oro, y un cierre memorable con el Concierto “Remembranzas”, que revivió la magia de las baladas de los años 70 y 80, interpretadas magistralmente por la actriz y cantante Yolanda Rayo, quien conquistó con su fuerza escénica y su voz poderosa, junto al gran tenor antioqueño Mauricio Ortiz, cuya interpretación fue una auténtica sinfonía de emociones.

Sin lugar a dudas, esta fue la noche que quedó tatuada en la página del recuerdo de la edición 2025 del Festival Nacional de la Feijoa, porque el parque principal se transformó en un altar cultural donde el amor, la nostalgia y la exaltación artística se fundieron en un solo corazón. Los versos del romanticismo cobraron nueva vida en las voces colosales de Yolanda y Mauricio, acompañadas por una agrupación de maestros boyacenses: «Mito, German, Nicolas y Daniel» que dejaron clara su destreza y su inmenso profesionalismo.

Entre lágrimas, gritos y aplausos, las obras del ayer fueron coreadas por el público asistente, demostrando así que los versos icónicos de los 70 y 80, no pasan de moda y cada vez toman más fuerza en medio de la inmediatez cibernética y las avalanchas de un modernismo de corto vuelo.
La jornada finalizó el lunes 30 de junio con el Encuentro Regional de Danzas, un palpitante colofón al festival, que esta vez contó con la participación destacada de Culturama, la Casa Cultural Hunzahua, las Escuelas de Formación Artística de Tibasosa y los grupos dancísticos de Sogamoso, Iza, Aquitania y Tuta, quienes con sus coreografías honraron la diversidad estética del departamento y su poderosa herencia expresiva.

Los directivos de la Corporación Festival de la Feijoa en cabeza de Jorge Enrique Grosso Camargo y María Elizabeth Alba Orozco, expresaron un profundo y sentido agradecimiento a todas las entidades públicas y privadas que, como la Alcaldía de Tibasosa, con el alcalde Eduardo Salcedo Velosa y el secretario de cultura Guillermo Patiño, la Gobernación de Boyacá con el Gobernador Carlos Amaya, la maestra Mireya Becerra Quiroz y los aliados institucionales, se vincularon con decisión y afecto para hacer realidad esta edición, que hoy se reafirma como un referente de excelencia cultural, un estandarte patrimonial y una joya viva en el imaginario colectivo de Boyacá.
“Porque Tibasosa no solo es tierra de feijoa, también lo es del matriarcado afectuoso que ha nutrido su historia, de la arquitectura colonial que encanta a quien la visita, y de un espíritu resiliente y creador que se expresa con vigor cada vez que sus hijas e hijos elevan una canción o comparten un dulce fruto con el alma. Aquí, en esta tierra bendita, la cultura no es solo herencia: es latido, es voz y es destino”, así lo manifestó en su efusiva intervención de apertura el mandatario de los tibasoseños Eduardo Salcedo Velosa.











