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Corbandas y la sociedad boyacense despiden a Pepita Jaime de Herrera

Murió la gran dama Pepita Jaime de Herrera

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08/10/2024

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Pepita Jaime de Herrera, la gran dama de Corbandas. Fotografía – Archivo particular.

Como lo están haciendo los sabios mayores, la gran dama y señora Pepita Jaime de Herrera se despidió de la esfera terrenal luego de una vida de entrega a las causas sociales de su Paipa querida y a su Corporación Corbandas la que amo con el corazón.

La docencia ejercida con rectitud suma, fue el escenario donde la gran señora de refinado proceder, levantó varias generaciones a punta de moralidad e integridad, esa misma que ejemplarizaron sus acciones.

Siempre el concejo cauto, el humor fino de atesoradas reflexiones, la sonrisa plácida y la mirada serena. Siempre su don de gentes y su vestir de punto blanco con el que brillaba en cualquier reunión o evento, porque su porte señorial fue su impronta y ahora su recuerdo.

“Con profunda tristeza nos unimos a las manifestaciones de condolencia por el fallecimiento de la apreciada señora Pepita Jaime de Herrera, integrante de esta corporación desde sus inicios y coequipera de don Roberto Herrera Camargo, en pro del Concurso Nacional de Bandas Musicales de Paipa.

Deja un gran legado a su familia y amigos y recuerdos imborrables en los corazones. Nuestro saludo fraterno para sus hijos y compañeros corporados Ingeniero Jorge Alberto y María Elvira, de igual manera para el Ingeniero Ricardo y para Beatriz Herrera Jaime y toda su apreciada familia, Dios los consuele para aceptar con resignación esta lamentable pérdida”, así se refirieron los integrantes de la Corporación Concurso Nacional de Bandas, Corbandas de Paipa, al decir adiós a una de sus más queridas colegiadas.

“Pepita” como le decían cariñosamente sus amigos, llegó hoy al reencuentro con su amado compañero don Roberto Herrera Camargo para seguir desde la esquina profunda de la luna, escuchando la serenata infinita al ritmo de porros, fandangos, bambucos y pasillos, porque la pasión de este dúo incomparable por el sonido agudo de las bandas fue a toda prueba y por eso su vida la dedicaron a tejer un tramo enorme del  pentagrama colombiano, ese mismo que hoy acoge sus almas para mecer al vaivén de los vientos, su más sagrada sinfonía.


Paz en la tumba “Pepita del alma”.

La Palestra.

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