
Por: José Ricardo Bautista Pamplona – director general – Sistema Informativo La Palestra
La vida, en su misterio más hondo, ha dispuesto una pausa que es tránsito Y la partida de Daissy Yaneth Campos de Quintero deja una resonancia íntima, profunda, imposible de contener en palabras breves y su nombre permanece ahora en ese territorio donde el amor no se extingue, sino que se transforma en memoria viva.
Esposa del cantautor y gestor cultural Wilson Quintero, Daissy fue presencia constante en un camino donde la música es destino y en el tejido silencioso de la vida cotidiana y allí donde se sostienen los sueños ajenos con una fe inquebrantable, su figura se definió como fuerza serena, como compañía firme y como esa voz que no necesita elevarse para ser escuchada.
Madre de Carlos Andrés, Javier y Eliana María Quintero Campos, su existencia encuentra uno de sus reflejos más conmovedores en este instante en el momento en que la vida le concedió ver florecer aquello que sembró.
Eliana, hoy participante de A Otro Nivel, lleva en su voz no solo el talento, sino la huella de una formación hecha de entrega, disciplina y amor profundo y hay en este cruce de caminos una dimensión que sobrecoge porque Daissi alcanzó a contemplar el triunfo naciente de su hija, como si hubiera asistido, en vida, a la confirmación de su propia siembra.
Su partida se refleja como un instante cargado de sentido, donde la despedida se entrelaza con la plenitud, porque hay una forma de consuelo en saber que sus ojos alcanzaron a ver ese logro, que su corazón pudo reconocer en él la continuidad de su legado.
Quienes compartieron su vida saben que su grandeza no residía en lo visible, sino en lo esencial, en la manera de estar, de cuidar, de acompañar sin estridencias y en la forma de construir familia como un acto de permanencia, con esa capacidad de sostener, incluso en la dificultad, aquello que merecía permanecer en pie.
Hoy, su ausencia se nombra con respeto y con una tristeza que no anula la gratitud, toda vez que permanece en su esposo, en sus hijos, en sus nietos y en cada gesto donde su enseñanza continúa latiendo; como también permanece en la música que acompañó, en los caminos que ayudó a abrir, en las voces que hoy se elevan llevando algo de su aliento.
La partida de Daissy Yaneth Campos de Quintero desplaza su historia hacia otro plano donde el recuerdo se vuelve compañía y allí, en la intimidad de quienes la amaron, su presencia seguirá intacta, como una forma de luz que no se extingue, sino que cambia de lugar.











