
En el corazón de Colombia, donde la música es raíz y memoria, Ibagué se prepara para alzar su voz en una polifonía colectiva.
Del 16 al 24 de marzo, la capital musical de Colombia, se convierte en escenario y espacio donde el alma de un pueblo se entreteje entre bambucos, pasillos y rajaleñas.
El Festival Nacional de la Música Colombiana llega a su edición número treinta y nueve, y con él, más de mil artistas elevan sus acentos, dejando en el aire la esencia de generaciones que han hecho de la música un lenguaje sin fronteras y el tributo a la tierra que los refugió en sus entrañas.
Más de sesenta eventos, abiertos como puertas de par en par, llenos de encuentros y duelos donde la tradición dialoga con la nueva voz del país, hacen parte este año del certamen, concursos que honran el virtuosismo de los duetos, la composición, la interpretación infantil y la presencia universitaria que hace perdurar la resonancia de nuestras músicas en los calendarios venideros.
Este año, el homenaje es para el maestro Luis Enrique Aragón Farkas, hijo de Ibagué, forjador de crónicas musicalizadas que han quedado impresas en la memoria del país, porque su música ha sido suspiro y refugio, beso robado a la luna, sortilegio y la promesa de un sueño que brilla con fuerza en el firmamento.
Luis Enrique nació con el don de la armonía, y el tiempo le regaló el oído del sabio. Optómetra de profesión, compositor por destino, su nombre ha sido inscrito con letras de oro en los grandes certámenes de la música andina, dejando en cada obra una huella que el tiempo honrará en el eterno trinar del campanario.

Las voces del Viejo Tolima, de Los Inolvidables y de tantas generaciones han dado vida a su obra, han llevado sus versos por caminos insospechados, y aunque un día la enfermedad intentó apagar su fuerza, él convirtió el dolor en melodía, hizo de la palabra un refugio y siguió creando, porque la música es su aliento, su razón y su resistencia.
Hoy, Ibagué le devuelve el amor que Aragón farkas le entregó, porque en su honor, la Fundación Musical de Colombia le otorga su más alto reconocimiento y él, con la gratitud de quien ha dado sin esperar, recibe este homenaje con humildad y con la certeza de que su legado seguirá vivo en las voces de quienes, con orgullo, hacen suya su música y la llevan por los escenarios de Colombia y el mundo.
“Con inmenso orgullo, agradezco a la Fundación Musical de Colombia y a su presidente doña Doris Morera de Castro, el honor que me hacen a otorgarme su máximo galardón, la orden Garzón & Collazos. Un agradecimiento muy especial a Ibagué, mi ciudad natal, y a los ibaguereños por creer en mí y darme su cariño”., señaló el maestro Luis Enrique Aragón Farkas, a propósito del homenaje del que será objeto en la edición 2025 del festival.











