
Con el fin de atraer a consumidores y generar más ventas, los comercios han intensificado sus promociones y rebajas, pero cuidado, porque no todo lo que brilla es oro.
En especial durante las fechas de ofertas como el Día Negro o Black Friday, una tendencia importada de Estados Unidos, los consumidores deben estar alerta frente a prácticas comerciales que, lejos de beneficiar, pueden resultar en fraudes disfrazados de grandes descuentos.
La estrategia es simple, pero astuta porque algunos establecimientos elevan de manera artificial los precios de productos como electrodomésticos, muebles, ropa y más, solo para luego ofrecer supuestos descuentos de hasta el 50%.
Sin embargo, lo que no se menciona es que algunos descuentos son en realidad ilusorios, ya que el precio original ha sido inflado para crear una falsa percepción de rebaja y lo que parecía ser una oportunidad única se convierte en un truco que engaña a miles de personas, quienes al creer que están obteniendo una ganga, en realidad terminan pagando más de lo que deberían.
Las consecuencias de la publicidad engañosa
La publicidad engañosa no solo es una violación de la ética comercial, sino que tiene consecuencias serias tanto para los consumidores como para los comercios por cuanto, los consumidores pierden su confianza en el sistema de promociones y se sienten estafados cuando descubren la manipulación de precios y eso genera un daño irreparable a la reputación de una marca o empresa, que pierde la lealtad de sus clientes.
Desde el punto de vista legal, la publicidad engañosa está penalizada en muchos países y los responsables de esta práctica pueden enfrentarse a sanciones que van desde multas económicas hasta la clausura temporal de sus establecimientos. En algunos casos, las autoridades pueden exigir que los comercios devuelvan el dinero a los consumidores afectados o incluso que se les impongan medidas correctivas, como la modificación de sus campañas publicitarias.
Por otro lado, los consumidores que se sienten engañados tienen derecho a interponer quejas ante las autoridades de protección al consumidor, como asociaciones gubernamentales o entidades de defensa de los derechos del consumidor, lo que desemboca en una investigación y, en última instancia, sanciones a los comercios involucrados como castigos financieros, la obligación de restituir el dinero y realizar correcciones en los precios publicitados.
¿Es El Día Negro una tradición realmente beneficiosa?
El «Día Negro», conocido como Black Friday, es un fenómeno comercial que ha sido importado de Estados Unidos y que promete grandes descuentos en productos de alta demanda, no obstante, la autenticidad de estos descuentos está en tela de juicio, ya que muchas empresas aprovechan la ocasión para aumentar el precio de ciertos productos antes de la fecha para luego ofrecer rebajas que no son tan significativas como parecen y de hecho, varios estudios han demostrado que en algunos casos las «ofertas» del Black Friday no son mejores que las de otros momentos del año.
Esto no significa que no existan ofertas legítimas durante este evento, porque algunas tiendas ofrecen descuentos reales en productos seleccionados, pero el problema radica en la saturación de promociones engañosas que, en lugar de beneficiar al consumidor, solo incrementan la confusión y la frustración y al final, el Día Negro, que originalmente debería ser una fecha de grandes oportunidades, se convierte en un campo de minas de precios inflados y promoción ambigua.

¿Qué pueden hacer los consumidores?
Lo más importante es que los consumidores estén bien informados y alertas frente a las promociones comerciales:
- Investiga los precios antes de la oferta: Si algo parece demasiado bueno para ser verdad, es probable que lo sea. Verifica los precios de los productos antes de que comience la promoción, ya sea a través de sitios web o aplicaciones que comparan precios.
- Lee las letras pequeñas: Casi siempre, las condiciones y restricciones de las promociones están en letras pequeñas. Asegúrate de entenderlas antes de hacer una compra.
- Desconfía de descuentos «demasiado altos»: Si una tienda afirma ofrecer un 50% de descuento en artículos que no tenían un precio original claro, es una señal de alarma.
- Denuncia las prácticas engañosas: Si sientes que has sido víctima de publicidad engañosa, no dudes en presentar una queja ante las autoridades pertinentes.
En Colombia, las personas que han sido engañadas a través de publicidad engañosa y supuestos descuentos fraudulentos pueden buscar protección y presentar quejas ante diversas entidades que regulan la protección al consumidor y velan por el cumplimiento de la ley en temas comerciales. Las principales instituciones encargadas de proteger a los consumidores de estos fraudes son:
1. Superintendencia de Industria y Comercio (SIC)
La SIC es la entidad principal encargada de la vigilancia, control y sanción de las prácticas comerciales desleales, incluida la publicidad engañosa. Esta superintendencia tiene la autoridad para investigar las denuncias de los consumidores sobre fraudes publicitarios, promociones falsas o engañosas, y otras irregularidades en el ámbito comercial.
Si un consumidor considera que ha sido víctima de publicidad engañosa o de descuentos fraudulentos, puede presentar una queja o denuncia ante la SIC. La entidad tiene el poder de investigar a los comercios involucrados y aplicar sanciones, que pueden incluir multas económicas y medidas correctivas para los infractores. En algunos casos, la SIC puede ordenar la devolución de dinero a los consumidores afectados.
Cómo presentar una queja ante la SIC:
- Página web: La SIC tiene una plataforma en línea donde los consumidores pueden radicar sus quejas. Esta es la forma más rápida y eficiente de hacerlo.
- Teléfono: También se puede comunicar al teléfono de atención al ciudadano de la SIC.
- Correo electrónico: La SIC ofrece varios correos electrónicos para presentar denuncias.
2. Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT)
El Ministerio de Comercio, Industria y Turismotambién tiene una función regulatoria sobre la actividad comercial en Colombia, aunque su enfoque principal está en las políticas generales de comercio. Sin embargo, este ministerio trabaja de la mano con la SIC en la creación de normativas y leyes que protejan a los consumidores de prácticas fraudulentas. Además, realiza campañas de sensibilización sobre los derechos de los consumidores.
3. Defensoría del Pueblo
La Defensoría del Pueblo es otra institución que puede intervenir en defensa de los derechos fundamentales de los consumidores, incluyendo el derecho a no ser engañados por publicidad fraudulenta. En este caso, la Defensoría puede servir como orientadora, apoyando a los consumidores en la presentación de sus quejas o denuncias ante las autoridades competentes.
4. Asociaciones de consumidores
En Colombia también existen diversas asociaciones de consumidores, como la Liga Contra la Mentira o Asociación Colombiana de Consumidores, que realizan labores de defensa y promoción de los derechos de los consumidores. Aunque estas organizaciones no tienen el poder de imponer sanciones legales, pueden ofrecer asesoría jurídica, acompañamiento en el proceso de queja y difusión de las malas prácticas comerciales.

¿Qué derechos tienen los consumidores frente a la publicidad engañosa?
Según la legislación colombiana, específicamente la Ley 1480 de 2011 (Ley del Estatuto del Consumidor), los consumidores tienen derecho a:
- Recibir información clara, veraz y completa sobre los productos y servicios ofrecidos.
- No ser engañados a través de publicidad falsa, descuentos ficticios o promociones que no cumplen lo prometido.
- Solicitar el reembolso del dinero en caso de que se compruebe que fueron víctimas de una práctica comercial desleal.
- Recibir protección frente a cláusulas abusivas o acuerdos comerciales que no sean transparentes.
¿Qué sanciones enfrentan los comercios que incurren en publicidad engañosa?
Los comercios que realizan publicidad engañosa o fraudulentas promociones pueden enfrentar diversas sanciones impuestas por la SIC, entre ellas:
- Multas económicas: Las sanciones pueden ser bastante elevadas, dependiendo de la gravedad de la infracción. Las multas pueden superar los 2.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes (SMLMV), lo que puede implicar una cantidad significativa.
- Orden de rectificación o corrección: El comercio infractor podría ser obligado a corregir su publicidad y ofrecer una compensación a los consumidores afectados.
- Suspensión temporal de actividades: En casos graves, se puede ordenar la suspensión temporal de la actividad comercial del infractor hasta que corrija la práctica engañosa.
- Devolución del dinero a los consumidores: En algunos casos, la SIC puede ordenar la devolución del dinero a los consumidores que fueron engañados por una promoción fraudulenta.
De todas maneras, siempre es mejor estar atentos para desenmascarar a aquellos avivatos que acostumbran a jugar con las emociones y los sentimientos del pueblo, amparados siempre en aquello que llaman «políticas de la empresa».











