
Cuando el tiempo parece desdibujar los contornos del pasado, hay memorias que resisten con dignidad el paso de los años; memorias que no se apagan, porque fueron forjadas con principios, con disciplina, con sentido patrio y fe. Son memorias que se encarnan en quienes pasaron por sus aulas y en cuyos corazones aún resuena el eco de una formación que marcó sus vidas para siempre.
Tal es el caso del Liceo Santo Domingo de Guzmán de Tunja, alma máter de veintidós promociones que hoy siguen esparciendo la luz de su formación en cada rincón del país y del mundo, porque Allí donde un exalumno pisa con dignidad, resplandece el nombre del Liceo como antorcha viva de valores, conocimiento y responsabilidad.
La Asociación de Egresados y Exalumnos de este memorable claustro, fundado en 1962 por la Orden de los Dominicos y donde hoy funciona la Universidad Santo Tomás de Tunja, convoca a una cita histórica que será el sábado 9 de agosto de 2025.
Una jornada que comenzará en las emblemáticas instalaciones del antiguo establecimiento y continuará en el Centro de Convenciones de la Cámara de Comercio de Tunja, donde resonarán tanto los abrazos del reencuentro, como la fuerza viva de un legado que se niega a morir.

Ese día, el espíritu liceísta volverá a recorrer los pasillos del alma y los corredores de la historia. Allí estarán ellos, los liceístas, hombres que han tejido con sus logros una red de servicio, conocimiento y esperanza.
Algunos de ellos, funcionarios públicos que sirven en las altas esferas del poder ejecutivo, legislativo y judicial; otros, líderes que enarbolan las banderas de la justicia, la diplomacia, la economía, la salud y la educación.
Todos, profesionales que ocupan cargos de gran responsabilidad en las Fuerzas Militares, el Ministerio de Relaciones Exteriores, las superintendencias y las unidades administrativas especiales. Y no faltan aquellos que, por voto popular, han sido llamados a gobernar con decoro y compromiso las ciudades y municipios del país.
Desde los laboratorios hasta los tribunales, desde las aulas hasta los micrófonos de emisoras internacionales, desde las empresas agroindustriales hasta los escenarios artísticos del país y del mundo, los exalumnos del Liceo Santo Domingo de Guzmán siguen sembrando, como reza su lema, sin acumular, convencidos de que el conocimiento que no se comparte es semilla estéril.
Muchos de ellos son empresarios y directivos que dinamizan sectores tan estratégicos como la ingeniería, la metalurgia, la construcción, el agro, las comunicaciones y la hotelería. Otros han encontrado en la educación su verdadera vocación, entregándose con efusión y amor a la enseñanza media y superior. Y por supuesto, quienes, con guitarra, versos y pincel, con balón o bisturí, con palabra o idea, le dan a Colombia motivos para soñar y seguir creyendo en lo esencial.

Este reencuentro será también una celebración espiritual, y los egresados y exalumnos del Santo Domingo de Guzmán rendirán tributo al Dios a quien obedecen los vientos y las olas, porque éste será un acto de memoria y de proyección. Un instante para agradecer lo vivido, para honrar a quienes han partido al campus celestial y para renovar ese pacto invisible que une a toda la familia liceísta.
Y es que no se trata de mirar atrás con nostalgia, sino de volver la mirada al origen para confirmar la fuerza del camino recorrido y seguir, juntos, sembrando futuro, ese mismo que visionaron en aquellas calles emblemáticas con aroma a colonia de la capital boyacense. Es reencontrarse con la esencia, con la raíz, con el espíritu mismo de una institución que no solo educó, sino que inspiró formas de ser, de pensar y de servir al universo.
¿Cómo olvidar la otrora banda de guerra que desfilaba por las calles de Tunja, firme y marcial, infundiendo respeto y orgullo? ¿Cómo no evocar aquel inolvidable festival “¿Santo Domingo de Oro”, del que salieron grandes figuras que hoy son orgullo de la patria? ¿O el equipo de baloncesto que aglutinaba el entusiasmo liceísta hasta hacerlo estallar en júbilos de emoción plena? Aquellas eran gestas formativas, momentos de identidad compartida, símbolos que siguen vivos en la memoria de generaciones.
Ese espíritu sigue vivo en cada liceísta que ha sabido representar con decencia y excelencia el nombre del colegio. Porque el Liceo fue y es un sello, una impronta, una familia con vocación de servicio y amor por la verdad. Fue más que un colegio: fue un fanal en la niebla, un refugio para los sueños, un semillero de vidas comprometidas con el bien común.
Hoy, cuando el mundo necesita con urgencia referentes de ética, disciplina, liderazgo y sensibilidad social, el Liceo Santo Domingo de Guzmán vuelve a mostrarse como alternativa clara, porque en su legado no hay pompa ni vanidad, por el contrario, hay huella, hay coherencia, hay siembra fecunda y no fue una fábrica de títulos, sino un taller de humanidad.
Para los egresados y exalumnos de la sagrada institución, el próximo 9 de agosto será una celebración del pasado, un compromiso con el presente y una promesa hacia el porvenir; porque quien fue liceísta, lo es para siempre y por eso se sigue sembrando, no acumulando.

PROGRAMACIÓN – PRIMER ENCUENTRO DE LA FAMILIA LICEÍSTA
TUNJA, AGOSTO 9 DE 2025
ORDEN DEL DÍA
09:00: Bienvenida a la familia liceísta
Universidad Santo Tomás de Aquino – USTA Tunja
Campus Centro Histórico (Calle 19 No. 11)
09:45: Sagrada Eucaristía
Celebrada por Fray Fernando Cajicá Gamboa
Día de Santo Domingo de Guzmán
En memoria de los Liceístas que han partido al Campus Celestial
Iglesia de Santo Domingo de Tunja
10:45: Reminiscencias de la Ceremonia de Graduación
Himnos
Imposición de la Medalla Fraternidad Liceísta y Condecoraciones
Universidad Santo Tomás de Aquino – USTA Tunja
Paraninfo San Alberto Magno
13:00: Brindis y Almuerzo Liceísta
Centro de Convenciones de la Cámara de Comercio de Tunja
16:00: Concierto y palabras de cierre
Cocktail de despedida











