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El macramé de Nelly Flechas en Japón. De Pueblito Boyacense a Osaka

El macramé de Pueblito Boyacense por el mundo. La Palestra informa

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09/05/2025

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La gestora social de Boyacá, Daniela Assis, junto a la artesana y diseñadora Nelly Flechas en Osaka, Japón. Fotografía Archivo particular.

Por: José Ricardo Bautista Pamplona – Director General – Sistema Informativo La Palestra

Hay oficios que nacen en silencio, en el rincón humilde de una casa campesina, bajo la mirada atenta de una madre que enseña sin libros, con el ejemplo y con el amor.

Así, entre hilos y paciencia, Nelly Flechas descubrió el macramé, un arte que en sus manos dejó de ser simple tejido para convertirse en lenguaje y en destino.

Heredera de una tradición que sus ancestros resguardaron con celo, Nelly aprendió que cada nudo es la representación de la vida misma: con sus uniones y desprendimientos, con sus vueltas y retornos, con sus promesas de permanencia. Y con esa filosofía tejió camino hasta alcanzar los escenarios más prestigiosos de la moda internacional.

Desde el alma del Pueblito Boyacense de Duitama, en esos talleres emblemáticos que se alzan como vitrinas vivientes de la cultura, Nelly transformó su espacio en un laboratorio de belleza donde el cuero, el tejido y el macramé dialogan y se funden en piezas únicas.

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De Pueblito Boyacense a Osaka Japón. Fotografía Archivo particular.

Chales que parecen alas, pañolones que guardan el misterio de la tierra, prendas que envuelven la piel como si fueran un abrazo. Allí, entre calles pintorescas y balcones que evocan la tradición de la tierra libertaria, sus manos convierten cada hilo en un poema textil y cada creación en una declaración de identidad.

Pero el destino de sus hilos no se detuvo en Colombia, porque en los últimos años, Nelly Flechas ha llevado su obra a diferentes rincones del mundo y a prestigiosas pasarelas dirigidas por los expertos de la moda más destacados del universo.

Tal es el caso de Japón, una nación que respeta con devoción lo artesanal y que encontró en el macramé boyacense una revelación. Sus piezas desfilan ahora en Expo Osaka, sorprendiendo a críticos y diseñadores, que ven en ella la prueba de que la moda también puede ser raíz, memoria y territorio.

Los ojos japoneses, acostumbrados a la precisión y al refinamiento, se detuvieron con asombro frente a las creaciones de una mujer que, desde las montañas de Boyacá, supo elevar el oficio campesino a categoría de arte universal.

El impacto fue inmediato: la delicadeza de los nudos, la fusión con el cuero, la fuerza simbólica de cada prenda despertó admiración y respeto, y más allá de la estética, lo que Japón reconoció en la obra de Nelly fue la narrativa implícita en cada fibra: la historia de un pueblo labriego que, con paciencia y dignidad, ha sabido transformar el trabajo de las manos en patrimonio cultural.

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Japón, tierra de ceremonias y de belleza contenida, encontró en los tejidos de Nelly una correspondencia poética. Fotografía Archivo particular.

El viaje a Osaka es el fruto de una visión compartida. De la mano de la primera dama de Boyacá, Daniela Assis, y gracias al impulso de los programas de la Secretaría de Desarrollo Empresarial del departamento, artesanos como Nelly se proyectan al mundo como embajadores de la marca artesanal de Boyacá, un sello que conjuga tradición, talento y autenticidad.

Japón, tierra de ceremonias y de belleza contenida, encontró en los tejidos de Nelly una correspondencia poética: la disciplina del nudo recuerda la precisión del origami; la paciencia del tejido dialoga con la contemplación zen; la fuerza de las fibras se hermana con la resistencia del bambú. Allí, donde Oriente recibe a Occidente, brilla ahora el macramé boyacense como testimonio de un hermanamiento cultural.

El reconocimiento internacional no solo exalta a Nelly, sino también a las manos labriegas boyacenses, manos que han arado la tierra, recogido el fruto y también trenzado entrañas, hilos y sueños de grandeza, porque cada pieza que viaja al extranjero es un testimonio de esa sabiduría silenciosa que se aprende en las veredas, un homenaje a las mujeres que transmitieron el arte de madre a hija, un tributo al campesino que, sin saberlo, siempre fue artista.

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La secretaria de Desarrollo Empresarial Eliana Ulloa Sáenz y la artesana del macramé Nelly Flechas en Osaka Japón. Fotografía Archivo particular.

En Japón, cada puntada suya es entendida como lo que siempre ha sido: una metáfora de resistencia, de memoria y de belleza. Y es que, al final, Nelly Flechas nos recuerda que el arte verdadero no se impone, sino que se teje con paciencia, con amor y con raíces.

La presencia del macramé boyacense en escenarios internacionales es el fruto del compromiso institucional. La Gobernación de Boyacá, a través de la Secretaría de Desarrollo Empresarial y la Oficina de la Gestora Social, ha comprendido que respaldar a los artesanos es una apuesta estratégica por la cultura, la identidad y el desarrollo sostenible.

Bajo esta visión, la marca artesanal de Boyacá se ha convertido en estandarte de la tierra de la libertad, llevando al mundo entero el mensaje de que en cada nudo y en cada creación late la dignidad de un pueblo que no solo trabaja la tierra, sino que también siembra belleza y esperanza con sus manos.

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