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El mundo llora la partida de Rafael Ithier Natal, fundador del Gran Combo de Puerto Rico

Murió Rafael Ithier Natal. La Palestra informa

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12/07/2025

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En la fotografía aparece el maestro Rafael Ithier Natal, junto al vocalista, músico y productor venezolano Jhonny Gutiérrez. Fotografía Archivo particular.

Puerto Rico y el mundo amanece hoy con un silencio distinto, como si en las calles de Puerta de Tierra y en los solares de Río Piedras se hubiera apagado una luz que llevaba décadas marcando el paso del país.

El pasado 6 de diciembre de 2025 falleció Rafael Ithier Natal a los 99 años, pianista, arreglista, director y fundador de El Gran Combo de Puerto Rico, una de las instituciones musicales más influyentes de la cultura caribeña contemporánea. Con él se marcha no solo un músico excepcional, sino una manera de entender la salsa como patria sonora, como lenguaje colectivo y como afirmación histórica de lo puertorriqueño ante el mundo. 

Rafael Ithier nació el 29 de agosto de 1926 en San Juan, en el entorno popular de Puerta de Tierra, y creció en Río Piedras entre la música de barrio, los oficios humildes y esa oralidad rítmica que el Caribe respira sin pedir permiso. Desde temprano la vida le mostró sus durezas: quedó huérfano de padre siendo niño, tuvo que abandonar la escuela por dificultades económicas, y aprendió a abrirse camino trabajando mientras estudiaba música como podía. Pero a la par de esa precariedad se le iba sembrando la convicción de que luego sería su brújula: la música no era un pasatiempo, era un destino. A los diez años ya tocaba guitarra, y su oído, adiestrado por la calle, la radio y la fiesta comunitaria, empezaba a descubrir que cada golpe de tambor podía contar una historia. 

Su carrera profesional arrancó en los años cuarenta con agrupaciones como el Conjunto Hawaiano y otros formatos de la época, donde el joven Ithier aprendió el rigor del escenario, la disciplina del ensayo y el arte del acompañamiento. Más adelante su ruta lo llevó a una escuela decisiva: el Combo de Rafael Cortijo. Allí, al lado de figuras como Ismael Rivera, vivió el tránsito entre la música bailable tradicional y el estallido moderno que convertiría a Puerto Rico en uno de los grandes laboratorios del sonido afrolatino. Ese período fue la fragua donde Ithier entendió que la salsa, todavía sin llamarse así, necesitaba estructura, arreglos inteligentes, un piano que dialogara con la percusión y una ética musical que no se arrodillara ante la moda. 

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El gran maestro Rafael Ithier Natal. Fotografía Archivo particular.

En 1962, tras la disolución del Combo de Cortijo, Ithier tomó una decisión que cambiaría el mapa cultural del Caribe: fundar su propia orquesta. Junto a otros músicos, entre ellos Martín Quiñones y Eddie “La Bala” Pérez, dio vida a El Gran Combo de Puerto Rico, que debutó el 26 de mayo de ese año. Lo que parecía una nueva banda de baile pronto se volvió una institución con alma pedagógica, una casa sonora donde generaciones enteras aprenderían a cantar, a tocar y a entender el oficio con excelencia. Por eso el mundo la reconoció como “La Universidad de la Salsa”: porque no solo hacía música, la enseñaba con el ejemplo. 

El Gran Combo grabó más de setenta discos y llevó su repertorio por América Latina, Estados Unidos, Europa y Asia, empujando la salsa a los cinco continentes sin perder su raíz. La clave fue la visión de Ithier: respetar la tradición sin convertirla en museo, e innovar sin romper el cordón umbilical con el barrio. Su piano no era adorno; era columna vertebral. Sus arreglos tenían esa mezcla rara de elegancia y calle, de precisión y sudor, que hace que una orquesta pueda ser sofisticada sin volverse distante. En cada tumbao, en cada montuno, iba la memoria africana del tambor, la herencia española del canto y la alegría amarga del Caribe mestizo. 

Bajo su dirección florecieron cantantes que hoy son parte del panteón salsero: Pellín Rodríguez, Andy Montañez, Charlie Aponte, Jerry Rivas, Luis “Papo” Rosario, Joselito Hernández, Anthony García y otros tantos que hicieron del grupo una cantera inagotable de talento. Con ellos nacieron canciones que salieron de la pista de baile para convertirse en retrato social y emocional del Caribe: “Brujería”, “Me Liberé”, “Un verano en Nueva York”, entre muchas más; fueron capítulos de una misma narrativa popular: la migración, la fiesta, el amor, la resistencia cotidiana. 

Hablar de Ithier es hablar de un guardián cultural, porque entendió temprano que la salsa estaba destinada a ser mucho más que entretenimiento: era identidad, diplomacia emocional, representación de un país que a menudo ha tenido que explicarse ante el mundo. Su liderazgo se sostuvo en disciplina férrea, incluso asociada a su paso por el ejército estadounidense en su juventud y en una visión empresarial que evitó que El Gran Combo se disolviera en los vaivenes de la industria. En tiempos de crisis, cambios de gusto o transformaciones tecnológicas, supo proteger el sello del grupo sin encerrarlo en la nostalgia.

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Una vida convertida en ícono mundial. Fotografía Archivo particular.

Aun en sus últimos años, Ithier permaneció activo, apareciendo en conciertos multitudinarios y sosteniendo la batuta simbólica de una orquesta que seguía latiendo como organismo vivo. Su presencia en escenarios de 2025 fue un recordatorio contundente de que la grandeza no siempre grita: a veces se sienta al piano, sonríe, y deja que la clave hable por él. La energía de ese “Mulato Mayor”, como lo llamaba el cariño popular, parecía inagotable porque venía de una fuente más profunda que la edad; venía del compromiso con su gente y su música.

La muerte de Rafael Ithier se convierte en mito, porque queda su obra, pero sobre todo queda el modelo cultural que encarnó. El Gran Combo seguirá sonando, porque su sonido no depende de una sola vida; depende de una tradición que Ithier ayudó a ordenar, a dignificar y a proyectar.

«Con profundo respeto, comparto un abrazo solidario ante la partida del maestro Rafael Ithier Natal, quien durante tantos años llevó, con admirable responsabilidad y entrega, la dirección y el nombre de El Gran Combo de Puerto Rico a los escenarios más memorables. Hoy lo despido como colega y amigo, atesorando la infinidad de momentos gratos que la música y la vida nos permitieron compartir», así lo expresó el reconocido cantante, productor y empresario de la industria musical mundial, el maestro Jhonny Gutierrez.

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