
El municipio caldense, considerado uno de los grandes santuarios de la memoria musical andina del país, abrió oficialmente la convocatoria y publicó las bases del 35° Festival Nacional del Pasillo Colombiano, certamen que se realizará del 14 al 16 de agosto de 2026 y que, una vez más, convertirá a esta histórica población en epicentro de la sensibilidad sonora latinoamericana.
La edición 2026, que rinde homenaje a los Hermanos Hernández bajo el lema “Pasillo, un ritmo que cuenta historias”, no solo reafirma la vigencia de uno de los géneros más representativos de la identidad musical colombiana, sino que además plantea un ejercicio profundo de reflexión estética, académica y patrimonial alrededor de las múltiples transformaciones que ha tenido el pasillo en América Latina.
Las nuevas bases del concurso revelan una estructura organizativa robusta y técnicamente exigente, diseñada para garantizar altos estándares interpretativos y preservar la autenticidad del género.
El festival abrirá sus puertas a solistas, duetos, tríos, agrupaciones vocales e instrumentales, así como a compositores y autores de obras inéditas, en modalidades que abarcan desde el pasillo tradicional andino hasta expresiones contemporáneas que dialogan con nuevas búsquedas tímbricas y escénicas.
Uno de los aspectos más relevantes de esta convocatoria es el rigor en los procesos de inscripción y selección, y los aspirantes deberán presentar grabaciones audiovisuales inéditas, realizadas exclusivamente para esta edición del certamen, con estrictas condiciones técnicas de sonido e imagen.
El reglamento prohíbe expresamente el uso de pistas pregrabadas, playback, softwares de afinación o herramientas de inteligencia artificial que alteren la interpretación real de los concursantes, una decisión que marca una postura ética frente a la autenticidad artística y el valor del desempeño humano en escena.
El Festival Nacional del Pasillo Colombiano no se limita únicamente a la competencia musical por cuanto la programación incluye concursos de coreografía, muestras infantiles, encuentros de compositores, conciertos dialogados, investigaciones sobre el estado actual del pasillo en América y espacios académicos donde confluyen musicólogos, investigadores y cultores populares de varios países latinoamericanos. El objetivo central es consolidar una relatoría internacional sobre la vigencia del pasillo como manifestación viva del mestizaje cultural continental.
Las bases publicadas por la organización también ratifican la amplitud organológica del festival. Aunque el tiple, la bandola y la guitarra continúan siendo el corazón tímbrico de la tradición andina, el certamen permitirá la participación de instrumentos de diversas procedencias, siempre que exista coherencia estética con las obras interpretadas, apertura que evidencia la evolución natural del género y su capacidad de dialogar con nuevas sonoridades sin perder su raíz identitaria.

En materia de estímulos, el festival consolida una de las bolsas de premiación más importantes del circuito andino colombiano. Cada modalidad entregará premios de hasta seis millones de pesos para los primeros lugares, mientras que el Gran Premio a la Excelencia “Marino Gómez Estrada” otorgará veinte millones de pesos al intérprete o agrupación que alcance el más alto nivel artístico del certamen.
Las obras inéditas vocales e instrumentales también contarán con importantes reconocimientos económicos, reafirmando el interés del festival por estimular la creación contemporánea dentro del lenguaje del pasillo.
La convocatoria estará abierta hasta el 13 de julio de 2026 y los seleccionados serán anunciados oficialmente el 24 de julio a través de las plataformas institucionales del festival.
Con treinta y cinco años de trayectoria, el Festival Nacional del Pasillo Colombiano continúa consolidándose como uno de los encuentros más trascendentales de la música andina latinoamericana.
Así las cosas, Aguadas vuelve a convocar un acto de memoria colectiva donde el pasillo se convierte en un patrimonio emocional, histórico y cultural que sigue latiendo entre cuerdas, voces y pasos de danza que reafirman su presencia.











