
El Congreso de la República recibió la radicación del Proyecto de Fortalecimiento de la Ley General de Cultura, una iniciativa que llega acompañada de un amplio respaldo de artistas, creadores, gestores, trabajadores culturales y sabedores de distintas regiones del país.
La propuesta busca actualizar y robustecer el marco normativo que orienta la vida cultural de Colombia desde 1997, con el objetivo de ampliar oportunidades, garantizar derechos y responder a los profundos cambios sociales y tecnológicos que hoy atraviesan el campo cultural.
La reforma plantea nuevos mecanismos de financiación para reducir la histórica precariedad laboral del sector, herramientas para fortalecer los sistemas culturales territoriales, estrategias de reconocimiento y protección de la diversidad cultural y de los saberes tradicionales, así como instrumentos que permitan dinamizar las industrias culturales y creativas sin desatender los procesos comunitarios y patrimoniales. Su radicación se interpreta como un paso decisivo hacia la modernización de la política cultural del país.
Entre las voces que se han sumado al apoyo destaca la de Sandra Mireya Becerra Quiroz, secretaria de Cultura y Patrimonio de Boyacá y consejera Nacional de Cultura, quien reafirmó que esta iniciativa representa una oportunidad histórica para dignificar la labor de quienes sostienen la vida cultural en Colombia.
Becerra señaló que el proyecto recoge demandas expresadas durante años por artistas, gestores, colectivos comunitarios y portadores de tradición, y que responde a la necesidad de contar con una ley que se adapte a las realidades que viven diariamente los actores culturales en sus territorios. “Esta reforma es la voz de miles de personas que construyen cultura todos los días”, expresó.
El impulso desde las regiones ha sido determinante. Boyacá, reconocido por su liderazgo en la gestión cultural y patrimonial, ha manifestado de manera enfática su respaldo, convirtiéndose en un símbolo del sentir de muchas comunidades que reclaman una legislación más justa, incluyente y sostenible. De hecho, organizaciones culturales, universidades, redes de museos y bibliotecas, así como representantes de pueblos indígenas y comunidades afrodescendientes, han manifestado públicamente su interés en que esta reforma avance en el Congreso.
Con la radicación del proyecto, la discusión legislativa inicia un camino que será seguido de cerca por miles de ciudadanos. Diversos congresistas han anticipado un análisis detallado, conscientes de que esta propuesta no solo implica actualizar un marco jurídico, sino redefinir la manera en que el país concibe, protege y proyecta su riqueza cultural.
En un contexto en el que el sector enfrenta desafíos relacionados con la digitalización, la informalidad laboral y la preservación del patrimonio, el fortalecimiento de la Ley General de Cultura aparece como una oportunidad de transformación integral.

De ser aprobada, la iniciativa se convertiría en una de las reformas más significativas para el sector cultural en más de dos décadas. Para sus impulsores, representaría un avance esencial en la dignificación del trabajo cultural, la reducción de brechas regionales y la consolidación de la cultura como un derecho fundamental y un motor para el desarrollo nacional.
Su radicación marca, así, el inicio de un debate que podría redefinir el futuro cultural de Colombia y abrir nuevas posibilidades para quienes, desde múltiples expresiones, mantienen viva la creatividad y la identidad del país.











