
A doscientos años del Congreso Anfictiónico de Panamá, la historia convoca nuevamente a la memoria continental para recordar aquella asamblea diplomática celebrada en 1826 en la ciudad de Panamá, inspirada en la Liga Anfictiónica de la Antigua Grecia y concebida como la piedra angular de una confederación de repúblicas libres.
Convocado por el Libertador Simón Bolívar, el congreso representó uno de los esfuerzos más audaces y visionarios de la naciente América independiente.
Bolívar, con la claridad estratégica de los estadistas y la pasión de los revolucionarios, buscaba algo más que acuerdos diplomáticos: aspiraba a la unión política, militar y moral de los nuevos estados americanos, cimentada sobre la herencia histórica de los antiguos virreinatos hispanoamericanos.
Era la materialización de un ideal que ya había sido imaginado por el precursor Francisco de Miranda, quien soñó con una América cohesionada, soberana y fraterna.
A Panamá acudieron delegaciones de la Gran Colombia, México, Perú y la República Federal de Centroamérica. Bolivia y Estados Unidos no llegaron a tiempo.
Las Provincias Unidas del Río de la Plata y Chile declinaron participar. Paraguay no fue invitado, y el Imperio del Brasil tampoco mostró interés. Europa, atenta al pulso geopolítico del Nuevo Mundo, envió observadores: Gran Bretaña de manera oficial y los Países Bajos a título personal.
Sin embargo, la anhelada Confederación de Repúblicas Independientes y Autónomas no llegó a consolidarse. Diversas tensiones internas, intereses divergentes y la creciente influencia de los Estados Unidos interfirieron en aquel propósito integrador. El proyecto bolivariano, adelantado a su tiempo, quedó como un testimonio histórico: una advertencia y, a la vez, una esperanza suspendida en el horizonte americano.
Hoy, desde el sagrado escenario de la Batalla de Puente de Boyacá, símbolo indeleble de libertad y victoria republicana, se han coordinado y presidido conmemoraciones dedicadas a las fechas más preponderantes de nuestra historia común.
En ese espíritu de reivindicación histórica, 2026 ha sido consagrado como el año del Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, con una agenda de foros, conferencias y conversatorios que invitan a reflexionar sobre la vigencia del ideal unionista.
Se trata de interpelar el presente, porque la América, diversa y plural, continúa enfrentando desafíos que reclaman cooperación, integración y visión compartida.
El eco de Panamá 1826 no es una reliquia; es una pregunta abierta que atraviesa generaciones y la historia no sólo se recuerda, porque ella, la historia, cuando es grande, se honra construyendo futuro.











