
El Trío Nueva Colombia celebra cuatro décadas de camino artístico con el lanzamiento de “Cosecha”, un álbum que no sólo marca un aniversario, sino que recoge, como su nombre lo sugiere, los frutos de una vida dedicada a la exploración y dignificación de las músicas colombianas.
Este proyecto, apoyado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, llega como una declaración de amor al país sonoro: a sus ritmos, sus memorias y sus posibilidades contemporáneas.
Con la dirección general de Germán Darío Pérez Salazar, quien además asume la dirección musical, el piano, la composición, los arreglos y la producción, “Cosecha” se presenta como una obra total, pensada desde la madurez interpretativa y la libertad creativa.
A su lado, el tiple de Diego Felipe Blanco aporta identidad, cepa y virtuosismo; mientras que el contrabajo de Ángel Mauricio Acosta Avellaneda sostiene con elegancia la arquitectura rítmica y armónica del trío y el resultado es una producción que respira tradición, pero habla con voz de presente.
La producción ejecutiva de Vanessa Jordán Beghelli y la ingeniería de sonido de Diego Martinez (grabación, mezcla y masterización) consolidan una propuesta cuidada en cada detalle, logrando una sonoridad amplia, cálida y precisa.
El repertorio es, literalmente, una cosecha de estilos, emociones y paisajes. Desde obras que dialogan con el humor fino y la viveza popular como “¡Ruth, véee!” y “Pa’ qué más”, hasta exploraciones de gran carga poética e instrumental como “Bambuco para cello y piano”.

A ese viaje musical se suman piezas que amplían la paleta sonora del álbum, como “Simple” y “Las riveras de Pacho”, y el corazón estructural de la obra: la Suite Colombia Nueva en tres movimientos. I. Danza, II. Guabina y III. Bambuco, donde el trío reafirma su sello interpretativo y su mirada contemporánea sobre las formas tradicionales.
El álbum continúa con momentos de ingenio y lirismo como “Menos es más”, “Don George” y “Vuelve y juega”, para luego abrir una zona íntima y contemplativa con “Para Melissa”, “Albita” y “Ancestro”.
La travesía se expande hacia nuevos paisajes con “Fantasía andina” y cierra con un guiño especial al público: “Ancestro (bonus track)”, que deja resonando el espíritu del álbum más allá del último compás.
“Cosecha” es una experiencia de escucha que permite reconocer la historia del trío, su evolución estética y su visión de futuro y uno de los rasgos más destacados del álbum es la presencia de invitados especiales que enriquecen la paleta musical sin perder la esencia del formato trío.
Participan figuras de altísimo nivel como Santiago Cañón Valencia, Alexis Cárdenas, Francisco Javier Rivera, Poncho Pérez Manrique, así como los músicos de Qarte (Santiago Medina, Sandra Arango, Liz García, Diego García) y de Madera y barro (Sebastián Londoño y Camila Gómez). Esta constelación de sonidos e instrumentos convierte el álbum en un encuentro generoso entre generaciones y sensibilidades, reafirmando el espíritu colaborativo de la música andina colombiana.

En esta obra se siente el latido del bambuco, la guabina, la danza y otras formas que han dado identidad a la región andina, pero también se percibe una búsqueda contemporánea: nuevas texturas, diálogos con otros lenguajes y una interpretación que no se queda en la nostalgia, sino que proyecta a la música tradicional hacia otros horizontes.
La identidad visual de “Cosecha”, diseñada por Stefanny Cerquera Velasco, complementa el relato del álbum con una estética que sugiere pertenencia y renovación y a esto se suma el apoyo al lanzamiento por parte de Diego Felipe Blanco y la Fundación Desarrollarte, aliados muy importantes para llevar esta producción al encuentro con sus públicos.
“Cosecha” es, entonces, un álbum conmemorativo que evita el gesto solemne para convertirse en celebración viva, porque es la prueba de que cuarenta años no pesan cuando la música sigue siendo curiosidad, riesgo, oficio y alegría.
Con este lanzamiento, el Trío Nueva Colombia no solo revisita su legado, sino que lo pone a dialogar con el país de hoy, confirmando que nuestras músicas siguen siendo un territorio fértil para crear, emocionarnos y reconocernos.











