
Por: José Ricardo Bautista Pamplona / director general Sistema Informativo La Palestra
Treinta años de una constelación de voces, escenarios, caminos y sueños que se abrazan en el alma musical de Colombia, y tres décadas que se celebran este sábado 18 de octubre el Dueto Nocturnal, agrupación vocal e instrumental que ha sabido convertir la música andina en un poemario que honra el sentir identitario de la patria.
Su historia es la de dos hombres que hicieron de la noche un pentagrama y de la palabra un eco eterno: Alfonso Ricardo Arrieta y Vladimir Ardila Medina. Tiple, piano, primera y segunda voz.
El Dueto Nocturnal nació con la vocación de investigar, interpretar y difundir las manifestaciones vernáculas de la música andina colombiana y universal, explorando en cada acorde la entraña misma de la tierra. Desde entonces, su propuesta ha trascendido generaciones, públicos y escenarios, dejando una huella eterna en el panorama cultural del país.
Hay encuentros que parecen dictados por el destino, coincidencias que se transforman en caminos compartidos y en afinidades que se funden en un mismo horizonte.
Así nació, hace ya tres décadas, la maravillosa juntanza entre Alfonso y Vladimir, dos artistas que, desde sus miradas distintas, encontraron en la música un lenguaje común, un motivo de vida y una forma de trascender más allá de lo terrenal.

Alfonso, tenor de exquisita sensibilidad y pianista de finura expresiva, llegó al mundo en San Marcos, Sucre, una tierra donde el canto se confunde con el rumor del río y la calidez de la gente.
Desde su juventud supo que su destino estaba hecho de notas y silencios, y que su voz sería su huella en el tiempo. Se formó con rigor y entrega en el Conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia bajo la guía de la inolvidable maestra Carmiña Gallo y en la Universidad Pedagógica Nacional, donde amplió su horizonte académico.
Su trayectoria está marcada por los más altos escenarios del país: fue miembro del Coro Filarmónico de Bogotá y figura esencial de la recordada compañía Las Clásicas del Amor, donde durante más de diez años se destacó como solista, arreglista y director asistente.
Con esa agrupación llevó la emoción del arte a los principales auditorios de Colombia y a la memoria de innumerables espectadores que aún evocan su voz como un instante de belleza pura, regalando su talento en el Coro de la Ópera de Colombia, bajo la dirección del maestro Luis Díaz Herodier y con aquella imborrable impronta como director del Coro de la Universidad Católica de Colombia, donde por doce años sembró disciplina y sensibilidad.
Vladimir, por su parte, trae consigo la fuerza, la disciplina y el temple de su tierra santandereana. Su formación musical, también en el Conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia, y sus estudios en Economía y Administración de Empresas en la Universidad Santo Tomás, lo convirtieron en un artista integral, capaz de equilibrar la razón y la emoción, la técnica y el sentimiento.
Su historia artística se abraza con la de Alfonso desde los tiempos del Coro Filarmónico de Bogotá y Las Clásicas del Amor, bajo la dirección de la misma maestra Carmiña Gallo, donde juntos construyeron una complicidad escénica que hoy se traduce en fidelidad musical.
Su pasión por la enseñanza lo llevó a la Casa de la Cultura de Cajicá, donde fundó y dirigió el Concurso Nacional de Duetos, un legado que honra la tradición y promueve la excelencia vocal. Músico versátil, tiplista, bandolista, guitarrista y barítono solista, ha brillado también en escenarios como Ópera al Parque y ha dirigido el Coro de la Universidad Los Libertadores, función que desempeñó durante once años con entrega ejemplar.
Hoy, treinta años después, esta dupla celebra el tiempo compartido, la lealtad a un sueño que ha resistido el paso de las estaciones, porque Alfonso y Vladimir son la prueba viva de que la música, cuando se interpreta con verdad y fraternidad, se convierte en un vínculo sagrado.
Para celebrar esta historia juntos, éste sábado 18 de octubre a las 7:00 de la noche, el Dueto Nocturnal ofrecerá un concierto muy especial en el Teatro del Gimnasio Moderno de Bogotá, una velada concebida como un ritual de gratitud, un viaje por el recóndito de las canciones más emblemáticas de su repertorio y una ofrenda a quienes, durante tres décadas, han acompañado su camino con fidelidad y cariño.
El evento será conducido por el cantautor Juan Consuegra, también Gran Premio Mono Núñez y miembro de Funmúsica, quien con su voz y su conocimiento guiará esta celebración como un homenaje a la trayectoria de dos artistas que han dignificado la música andina desde la belleza, la honestidad y la excelencia.

La noche tendrá el brillo de las grandes ocasiones y sobre el escenario se reunirán destacadas figuras de la música colombiana como la aplaudida cantautora María Isabel Saavedra, la genial intérprete Beatriz Arellano y junto a las divas, Letty Santamaría, Lucena Rojas y la tierna presencia de «Mariana la Colombiana», quienes se unirán en un canto colectivo de reconocimiento y amistad, porque juntos evocarán las canciones que marcaron una época y que hoy siguen despertando en el público la nostalgia de los días simples y la emoción del canto colombiano.
El Dueto Nocturnal ha sabido sostener, a lo largo del tiempo, un ideal de belleza que trasciende modas y fronteras, y su música, cargada de autenticidad y sensibilidad estética, representa lo mejor del espíritu andino colombiano, la serenidad del paisaje, la profundidad del sentimiento y la lírica de la vida sencilla.
Sus interpretaciones además de ser un acto de amor por la tradición, son también un gesto de renovación, porque en sus acentos convergen el eco de las usanzas y la búsqueda del porvenir de nuestros aires nacionales, así como el respeto por el legado de grandes juglares; los que ya partieron y los que están haciendo el relevo, a quienes honran de manera fidedigna con sus impecables interpretaciones.
Treinta años después de su fundación, el Dueto Nocturnal celebra su historia presente y la que se sigue escribiendo, con la misma pasión y el mismo compromiso que los llevó, desde aquel inicio, a creer que cantar es otra forma de abrazar el alma.
Todos invitados al gran concierto de celebración.
Boletería: 3012330215 – 3002662930











