
Por fortuna, en Colombia contamos con un inmenso abanico de posibilidades en el ámbito del arte y la cultura, donde tanto los nacionales como los visitantes pueden disfrutar de las manifestaciones identitarias a través de festivales, encuentros y concursos.
La agenda anual de eventos tiene una visibilidad que, al final, permite a todos los involucrados acudir a estos certámenes para encontrarse con el verdadero rostro de nuestra identidad y alimentar el alma con músicas originarias, danza, teatro, artes plásticas, narrativa y demás manifestaciones del espíritu.

Sin embargo, quizá pocos saben que existe una cooperativa que convoca cada dos años a sus asociados, la mayoría de ellos jueces, fiscales, magistrados, abogados, y ahora también docentes y empresarios, para crear uno de los más bellos encuentros, que les permite apartarse de la rutina de sus responsabilidades y adentrarse en el maravilloso mundo del arte.
Durante los días 6 al 9 de noviembre, el XIII Encuentro de Juriscoop, realizado esta vez en Villavicencio bajo el lema «Hechos de Paz por Colombia», se consolidó como un brillante homenaje a la riqueza cultural de nuestro país. Fue también un testimonio palpable del poder transformador del arte en la construcción de la paz y en un ambiente lleno de emoción y color, los asistentes pudieron disfrutar de diversas muestras artísticas que reflejaron la diversidad y fortaleza del espíritu colombiano.

El evento ofreció una extraordinaria variedad de expresiones culturales, que incluyeron música, narración, cuentería, artes plásticas, fotografía, artesanía, danza y teatro. Cada una de estas manifestaciones fue una invitación a reflexionar sobre el poder de la creatividad para sanar, unir y promover la reconciliación.
Los músicos, actores, narradores, danzarines, expositores y artistas en general mostraron la riqueza de nuestras tradiciones y la evolución de las expresiones contemporáneas, creando un espacio donde el arte se convirtió en un lenguaje común para todos los asistentes. A través de la danza, el teatro y las artes plásticas, se destacó la importancia de la memoria, el respeto por la diversidad y el valor de la paz, todo ello en un contexto de inclusión y armonía.

El Encuentro no solo fue un éxito en términos de participación y organización, sino también por su capacidad para generar un diálogo profundo sobre cómo los «hechos de paz» se materializan no solo en actos políticos, sino también en gestos cotidianos reflejados en la cultura y el arte. Este evento ratificó el compromiso de Juriscoop con la construcción de una sociedad más justa y reconciliada, donde la cultura y el arte se erigen como pilares fundamentales de paz y unidad.
Con este Encuentro, se dio un paso más hacia la valoración de las múltiples formas en que la cultura contribuye al proceso de sanación y reconciliación de nuestra nación, demostrando que, en Colombia, el arte también es un hecho de paz.

El aplauso de pie no es solo para la organización, en cabeza del Comité Nacional de Servicio Social de Juriscoop, integrado por Susana Quiroz, Fernando Romero Brito, Gustavo Zúñiga, Isnardo Rueda y Rosita Benavidez, sino también para todas las seccionales que deslumbraron con sus atesoradas muestras de arte, cultura y destrezas: Armenia, Barrancabermeja, Barranquilla, Bogotá y Cundinamarca (con Girardot), Bucaramanga, Buga, Cali, Cartagena, Coofinep, Duitama, Florencia, Ibagué, Manizales, Medellín, Montería, Neiva, Pamplona, Pasto, Pereira, Pitalito, Popayán, Quibdó, Riohacha, San Gil, Santa Marta, Sincelejo, Socorro, Tunja, Valledupar, Yopal y la ciudad anfitriona, Villavicencio.
Este Encuentro fue, sin duda, una muestra más de cómo Juriscoop sigue trabajando para acercar a sus asociados a las fuentes de inspiración que ofrece el arte, y cómo estos «hechos de paz» a través de la cultura son una pieza fundamental en la construcción de un futuro mejor para Colombia.












