
El pasado 16 de agosto, el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo se convirtió en un punto de encuentro para una parte significativa de la música tradicional colombiana.
Durante la gala del IV Festival de Música Colombiana “Bogotá Tierra de Todos”, el público pudo recorrer distintos lenguajes de la música andina y folclórica del país a través de intérpretes infantiles, juveniles y adultos, agrupaciones de cámara y artistas invitados.
La jornada fue el resultado de un proceso que comenzó en la localidad de Suba y que, en su cuarta edición, se realizó en uno de los escenarios más importantes de la ciudad. Organizado por la Fundación Arte Colombia y el Grupo Interdisciplinario Gestarte, el festival mantiene una vocación abierta e incluyente y busca generar espacios profesionales de circulación para intérpretes y creadores de las músicas colombianas.
La programación de esta edición incorporó, además, una novedad de especial importancia: el I Concurso de Obra Inédita “Músicas de Territorio”, concebido para estimular la composición de nuevas piezas inspiradas en los ritmos, sonoridades y memorias de las diferentes regiones del país.
En la gala, esa relación entre memoria y presente estuvo representada por un repertorio que incluyó obras de compositores fundamentales de la música colombiana, entre ellos José A. Morales, Luis A. Calvo, Antonio Silva, Fulgencio García y Álvaro Romero Sánchez, junto con composiciones de autores contemporáneos y las obras inéditas seleccionadas por el concurso.
La competencia reunió seis propuestas finalistas en las categorías infantil, juvenil y adultos, y la presencia de niños y adolescentes constituyó una de las señales más claras de continuidad de una tradición que encuentra en las nuevas generaciones intérpretes con formación técnica y una relación cada vez más consciente con los repertorios nacionales.

En la categoría infantil participaron Santiago Martínez y Violeta Villamil. Martínez, músico bogotano de 11 años, ha desarrollado su formación principalmente alrededor de la bandola andina y llanera, mientras avanza en el estudio de guitarra y piano. Villamil, nacida en Bogotá en 2017, cuenta con experiencia en escenarios de diferentes municipios y ciudades y ha participado en procesos de formación y circulación vinculados con la música andina.
La categoría juvenil presentó a Dayra Torralba y Sara Palencia. Torralba, intérprete veleña, ha construido su trayectoria alrededor del tiple y el requinto, instrumentos que ocupan un lugar central en las músicas andinas de Santander. Palencia, cantante bogotana, inició su recorrido artístico desde niña y posteriormente concentró su formación en la música andina colombiana, con participación en diferentes festivales nacionales.
En adultos, la competencia puso frente a frente dos propuestas de naturaleza distinta: el Cuarteto Colombiano de Guitarras, con una trayectoria de trece años y una propuesta que vincula repertorios colombianos, latinoamericanos y universales, y Nixon Bello, tiplista y gestor boyacense dedicado a la interpretación, investigación y transmisión de las músicas de cuerda.
El proceso de evaluación estuvo a cargo de especialistas, bajo criterios relacionados con la calidad técnica, los arreglos, la originalidad y el componente identitario de las propuestas. Se trató, por tanto, de una valoración que contempló tanto la solvencia interpretativa como la comprensión estilística de los repertorios.
Uno de los momentos centrales de la gala fue la presentación de las obras ganadoras del concurso de creación. “La Veranera”, pasillo de Valentina Apolinar Romero, fue reconocida como mejor obra inédita vocal, mientras “Renacer”, danza de Daniel Andrés Garzón Rubiano, obtuvo el reconocimiento en la modalidad instrumental.
El concurso permitió así que el festival incorporara una dimensión autoral que no estaba presente en las ediciones anteriores. La creación de repertorio nuevo se suma a la interpretación de obras históricas y convierte el escenario en un espacio donde pueden encontrarse compositores, intérpretes y públicos.

La gala tuvo también una importante presencia de agrupaciones. La Estudiantina Acordes de Luna, de Chía, presentó un formato de bandolas, tiples, guitarra y bajo, mientras la Estudiantina de la Universidad El Bosque, vinculada a su Programa de Formación Musical, aportó la mirada de una nueva generación de músicos en proceso académico.
También tuvo un lugar destacado María Olga Piñeros Lara, cantante, compositora, investigadora y pedagoga, cuya trayectoria ha estado vinculada tanto a la interpretación como a la formación vocal y coral. Su presencia aportó a la programación una mirada en la que la práctica artística se relaciona directamente con la educación y la transmisión del conocimiento musical.
La gala reservó uno de sus momentos más emotivos para reconocer las trayectorias de Bibiana Patiño y Héctor Ariza, dos artistas que han contribuido desde lenguajes diferentes a la permanencia de la música colombiana.
Bibiana Patiño, una de las voces más reconocidas del folclore nacional, inició su carrera en la infancia y posteriormente desarrolló una extensa trayectoria en escenarios y proyectos de música colombiana. Su relación artística con el repertorio de Jorge Villamil, su paso por Clásicas del Amor y su trabajo con agrupaciones vinculadas a la Orquesta Filarmónica de Bogotá hacen parte de una carrera dedicada a mantener vigente la canción colombiana.
A su actividad como intérprete se suma una prolongada labor de gestión cultural, faceta que ha desarrollado durante años junto al maestro Jorge Zapata. El homenaje reconoció, de esta manera, no solamente una voz, sino una trayectoria vinculada a la circulación y permanencia del repertorio nacional.
En el caso de Héctor Raúl Ariza Ariza, el reconocimiento se concentró en una vida dedicada al requinto y a las cuerdas andinas. Con más de cuatro décadas de trayectoria, el maestro ha desarrollado una carrera como intérprete, compositor y formador, llevando la música colombiana a escenarios nacionales e internacionales.
Su formación en la Academia Luis A. Calvo y sus estudios en Berklee hacen parte de un recorrido en el que la tradición instrumental se ha relacionado con procesos de formación académica. Sus reconocimientos en el Festival Mono Núñez y el Festival del Pasillo Colombiano, así como su producción discográfica, lo ubican entre los referentes del requinto colombiano.

La realización del festival es también resultado del trabajo de gestión cultural que durante años han desarrollado sus organizadores. La Fundación Arte Colombia, presidida por Judy Halerssa Jiménez Saavedra, mantiene proyectos orientados a la formación y promoción artística, mientras Gestarte con María del Pilar Barrera Hartmann a la cabeza trabaja en la generación de espacios para niños, jóvenes y adultos vinculados con el quehacer musical. Muy destacado el apoyo de SAYCO, La Universidad El Bosque y el Teatro Mayot Julio Mario Santo Domingo de Bogotá
En la coordinación artística estuvo Iván Horacio Borda Muñoz, maestro en Artes Musicales con énfasis en arreglos y composición, cantautor e instrumentista de amplia experiencia en agrupaciones de cuerdas colombianas y su participación contribuyó a estructurar una programación en la que los diferentes formatos y repertorios mantuvieron una línea artística común; en tanto que la conducción y presentación contó con la presencia del destacado cantautor y periodista nacional José Ricardo Bautista Pamplona.
La cuarta edición dejó así una fotografía precisa del momento que atraviesan las músicas colombianas: un patrimonio con raíces profundas, intérpretes cada vez más jóvenes, músicos con sólida formación académica, maestros que continúan transmitiendo sus conocimientos y compositores interesados en ampliar el repertorio. La gala terminó con los reconocimientos que sintetizaron esa diversidad a través del fallo entregado por los integrantes del jurado calificador, los maestros Carlos Augusto Guzmán Torres, Juan Miguel Sossa Ropaín y Ana María Ulloa Reyes.
En infantil, el primer lugar fue para Violeta Villamil y el segundo para Santiago Martínez. En juvenil, Dayra Torralba obtuvo el primer puesto y Sara Palencia el segundo. En adultos, Nixon Bello recibió el primer lugar y el Cuarteto Colombiano de Guitarras el segundo. En el I Concurso de Obra Inédita “Músicas de Territorio”, Valentina Apolinar Romero ganó en la modalidad vocal con La Veranera, y Daniel Andrés Garzón Rubiano obtuvo el primer lugar en instrumental con Renacer.











