Un espacio de información y libertad

expectativa
Actualidad

Feminicidio en contra de las niñas, causas y consecuencias de una abominable práctica

Es alarmante la cifra de niñas víctimas de la violencia, La Palestra informa

Compartir

01/25/2025

img 7017
La agresión contra las niñas, un acto demente y repugnable. Fotografía Archivo particular.

El feminicidio, como concepto, hace referencia al asesinato de mujeres por razones de género, es decir, cuando la violencia ejercida sobre ellas está vinculada al hecho de ser mujeres. 

Aunque se reconoce ampliamente en el contexto de adultas, el feminicidio también afecta gravemente a niñas, quienes son víctimas de esta violencia extrema debido a una estructura social profundamente patriarcal y desigual. Este tipo de violencia, a menudo invisible, se manifiesta de diversas maneras y deja secuelas devastadoras en la sociedad.

La sociedad patriarcal establece roles rígidos para las niñas y mujeres, fomentando la idea de que son objetos subordinados a los hombres. Esta ideología de desigualdad se internaliza desde temprana edad, y las niñas son percibidas como menos valiosas que los niños. A menudo se les enseña que deben someterse a los deseos y control de figuras masculinas, lo que abre la puerta a formas extremas de violencia.

La violencia contra las mujeres y niñas está profundamente arraigada en muchas sociedades, donde se minimiza o justifica el maltrato hacia ellas. En algunos casos, las agresiones físicas, sexuales y psicológicas se perciben como parte de la «tradición» o como un comportamiento aceptable dentro de ciertos círculos sociales, normalización de la violencia que facilita la perpetuación de crímenes tan extremos como el feminicidio.

En varios países, el sistema judicial y las autoridades encargadas de proteger los derechos de las niñas no hacen lo suficiente para prevenir, investigar o castigar los crímenes de género. La impunidad es una de las principales causas que permite la perpetuación de estos actos atroces. La falta de seguimiento de los casos de violencia, la corrupción, y la insuficiencia de políticas públicas efectivas hacen que muchos agresores se sientan inmunes a la justicia.

Las niñas que crecen en ambientes de pobreza, maltrato familiar o en comunidades vulnerables son más propensas a sufrir cualquier tipo de violencia y en estas atmósferas, las niñas son vistas como presas fáciles y son explotadas para beneficios económicos o sociales. Las redes de trata de personas y los matrimonios forzados también son prácticas vinculadas con el feminicidio de niñas.

En la cultura patriarcal, la sexualización temprana de las niñas las convierte en objetos de deseo lo que las hace más vulnerables a los abusos sexuales y, en algunos casos, al feminicidio, la explotación sexual infantil, que es una manifestación de esta sexualización, conlleva riesgos fatales, especialmente cuando las niñas son vistas como propiedades y no como seres humanos con derechos.

El feminicidio de niñas es una de las formas más extremas de violencia, y deja un profundo trauma no solo en las víctimas directas, sino también en sus comunidades. Las familias y las personas cercanas a las niñas asesinadas sufren una devastadora pérdida, que puede llevar a la depresión, ansiedad, y otros trastornos psicosociales, además, la persistencia de este fenómeno genera un clima de miedo y desconfianza en las comunidades.

Cada caso de feminicidio de una niña refuerza la percepción de que las mujeres y niñas tienen menos valor que los hombres. Esto contribuye a la perpetuación de la discriminación de género y la marginalización de las mujeres. Cuando las niñas son asesinadas por el simple hecho de ser mujeres, se solidifica la idea de que su vida no importa y que la violencia contra ellas es aceptable.

La muerte de una niña, además de la tragedia directa, puede desencadenar un ciclo de violencia en las generaciones venideras. El hecho de que las niñas crezcan en un entorno donde se normaliza la violencia de género aumenta las posibilidades de que, en el futuro, ellas mismas o sus parejas sean víctimas o perpetradores de violencia.

Cuando las niñas son víctimas de feminicidio, se deteriora el tejido social y comunitario. La sensación de inseguridad y desconfianza se generaliza, y las personas dejan de sentirse parte de una sociedad solidaria y protectora. Esto, a su vez, afecta la capacidad de la comunidad para organizarse y generar cambios positivos en favor de los derechos humanos y la justicia.

En Colombia la Fiscalía General de la Nación en el 2023, reportó un aumento en los casos de feminicidio, con un enfoque particular en las niñas y adolescentes y si bien las cifras exactas de feminicidio infantil para 2023 no están completamente consolidadas, se sabe que en ese año hubo un incremento en la violencia de género, y las niñas entre 0 y 17 años siguieron siendo víctimas frecuentes de feminicidio. 

A lo largo de 2023, en alrededor de 60 a 80 casos de feminicidio infantil se identificaron entre menores de 18 años, una cifra preocupante que muestra la persistencia de la violencia machista.

Según el Informe del Observatorio de Feminicidios de Colombia, la Fundación Sisma Mujer y el Observatorio de Feminicidios, en 2023 hubo un número creciente de feminicidios de niñas en contextos rurales y urbanos marginales y a pesar de la falta de un desglose exacto, se reportó que aproximadamente el 10% de los feminicidios registrados en Colombia involucraron a menores de edad, lo que implica que al menos un centenar de feminicidios infantiles fueron documentados en 2023.

Los expertos señalan que entre las principales causas de la violencia extrema contra las niñas se encuentran:

  1. Violencia intrafamiliar: Las niñas siguen siendo víctimas de violencia doméstica, que puede culminar en feminicidio debido a los abusos continuos en el hogar.
  2. Explotación sexual: Muchas niñas, especialmente en áreas rurales y afectadas por el conflicto armado, fueron víctimas de abuso sexual, un factor que a menudo precede al feminicidio.
  3. Conflicto armado y desplazamiento forzado: En las zonas donde los grupos armados ilegales siguen operando, las niñas son especialmente vulnerables a la violencia de género, incluyendo el feminicidio.
img 7018
Mundos truncados para las niñas, a causa de la violencia. Fotografía Archivo particular.

Los datos suministrados para consolidar las estadísticas del 2024 muestran que, en los primeros meses del año, el Observatorio de Feminicidios de Colombia y organizaciones de derechos humanos ya habían documentado varios casos alarmantes de feminicidio infantil. 

Estos reportes indican que la violencia de género sigue siendo un desafío significativo, con al menos algunos casos de feminicidio infantil ya registrados en 2024, principalmente en áreas de alto riesgo como los departamentos de Cauca, Nariño, y Antioquia. A esta lista se suma el departamento de Boyacá con casos que han aterrorizado a la sociedad latinoamericana en lo corrido del 2025.

La violencia sexual sigue siendo uno de los factores que más expone a las niñas a feminicidio. La explotación sexual y los casos de trata de personas afectan principalmente a las niñas más vulnerables, y en muchos casos esto desemboca en homicidios.

El desplazamiento interno forzado, a consecuencia de la violencia y el narcotráfico, ha aumentado la vulnerabilidad de las niñas. La falta de acceso a servicios básicos y a una protección efectiva por parte del Estado hace que muchas niñas en estas comunidades sean asesinadas como resultado de conflictos relacionados con grupos armados o el narcotráfico y la impunidad sigue siendo uno de los principales factores que perpetúa los feminicidios en Colombia. 

El gobierno colombiano ha comenzado a tomar medidas para abordar la violencia de género y los feminicidios, como la implementación de campañas educativas y el fortalecimiento de las leyes contra el feminicidio; sin embargo, las organizaciones sociales insisten en que las políticas públicas aún son insuficientes para proteger a las niñas de la violencia extrema.

Otras noticias relaciondas

Scroll al inicio