
Luego de más de dos décadas dedicadas a la reportería, la presentación y, en los últimos años, la dirección del noticiero de la noche en RCN Televisión, el aclamado escritor y periodista Hernán Estupiñán anuncia su retiro de las labores del canal.
Este cambio, que marca el cierre de una etapa en su carrera televisiva, responde a su decisión de enfocarse en una de sus más grandes pasiones: la escritura, la misma que lo ha llevado a recibir varios premios internacionales y a consolidarse como uno de los escritores más respetados de Latinoamérica.
Hernán Estupiñán es un periodista comprometido con la verdad, y a lo largo de su carrera ha dejado una huella profunda en la televisión colombiana. Como reportero, vivió de cerca el conflicto armado que azotó Colombia durante las décadas de los 80 y 90, convirtiéndose en testigo directo de los horrores de la guerra.
Cubrió las noticias más impactantes de la época, narrando la realidad de un país sumido en la violencia con una agudeza que le permitió informar sin ser él mismo la noticia. Su estilo, riguroso, disciplinado y ético, lo convirtió en uno de los periodistas más confiables del país.

Estupiñán fue un reportero de campo, que vivió en el corazón de la manigua nacional, cubriendo operaciones de las Fuerzas Militares y el orden público, especialmente durante los momentos más intensos del conflicto armado. Durante los años 80, fue uno de los periodistas encargados de las coberturas más difíciles del Noticiero Nacional de Prego Televisión, que luego se consolidó como uno de los espacios informativos más importantes en la franja nocturna.
A lo largo de su trayectoria, su estilo se destacó por su objetividad, profesionalismo y el respeto hacia los hechos, sin caer en juicios o interpretaciones que desviaran la atención del verdadero objetivo del periodismo cuál es informar, cualidades estas que le permitieron ganar el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en varias ocasiones, consolidándose como una de las figuras más relevantes de la comunicación en Colombia.
Pero el periodismo no fue el único campo en el que Hernán Estupiñán dejó su impronta porque su pasión por la escritura lo llevó a publicar varias obras literarias que han sido aclamadas por críticos y lectores a nivel internacional.
Libros como La Entretarde, Como una nube tus recuerdos, Bach o la lluvia tardía, El Fantasma de la Desnudez y No Pregunten por Katina, este último sobre la vida de una joven colombiana víctima de la violencia, han sido reconocidos por su profunda carga emocional y su estilo narrativo único.

Su obra Tolstoi o El Arrepentimiento, una biografía novelada sobre el célebre escritor ruso León Tolstói, fue particularmente aclamada, posicionando a Estupiñán como uno de los grandes escritores de habla hispana. Este libro no solo es un análisis profundo de la vida de Tolstói, sino también una reflexión sobre el tormento interior del escritor detrás de Guerra y Paz, una de las obras más monumentales de la literatura universal.
Hernán Estupiñán es un hombre de fe y familia y más allá de su carrera profesional, Estupiñán es conocido por ser un ser de principios, profundamente conectado con su yo y con la fraternidad como base de la solidaridad y el buen vivir. Con una espiritualidad que impregna su vida y obra, ha dedicado gran parte de su tiempo a reflexionar sobre el sentido de la existencia, la redención y el amor, temas que se reflejan en su escritura y en sus intervenciones públicas.
Como esposo y padre, ha compartido en varias ocasiones cómo su familia ha sido una fuente de inspiración y apoyo constante en su carrera, tanto en el periodismo como en la literatura, y su cercanía con lo divino le ha permitido desarrollar una perspectiva única sobre el mundo, donde se entrelazan el periodismo, la literatura y la reflexión filosófica.
Lo de Hernán Estupiñán es un adiós a la televisión, pero no a la palabra, porque la decisión de retirarse del Canal RCN no es un adiós definitivo a la comunicación, sino un cambio de rumbo hacia su verdadera vocación literaria y su inevitable conexión con el mundo.

Aunque ya no se verá más en la dirección del noticiero de la noche, su legado como periodista quedará grabado en los anales de la historia del periodismo colombiano, porque su nombre es sinónimo de rigor, ética y compromiso, cualidades que lo han hecho destacar tanto en los medios como en la literatura.
Su partida deja un vacío difícil de llenar en el periodismo televisivo colombiano, pero su obra literaria continuará siendo un referente para futuras generaciones ya que Hernán Estupiñán sigue y seguirá siendo un hombre de palabra, dispuesto a compartir con el mundo su visión única de la vida, a través de los libros y sus columnas que lo han convertido en un referente de la literatura mundial.











