
Con profundo pesar y el alma estremecida, Duitama despide a uno de sus hijos más ilustres: Manuel Sandoval, un líder genuino, de corazón noble y espíritu incansable, que dedicó su vida al progreso de la ciudad y al bienestar de sus comunidades.
Perteneciente a una estirpe de grandes soñadores, Manuel Sandoval fue heredero y portador de un linaje forjado en la esperanza, el trabajo honesto y el amor por esta tierra boyacense y su vida, marcada por la vocación de servicio, deja una huella profunda en la historia de Duitama y en el corazón de quienes lo conocieron.
En la década de los años 90, su nombre se inscribió con letras firmes en la memoria institucional, al hacer parte de la administración municipal que lideró el entonces alcalde Héctor Julio Becerra Ruiz.
Fue en ese periodo donde Manuel, con entrega absoluta y visión de futuro, contribuyó decididamente a la cristalización de colosales proyectos que transformaron la ciudad y dignificaron la vida de miles de duitamenses. Su aporte fue más allá de lo administrativo, porque fue humano, sensible, comprometido con cada rincón de la geografía urbana y rural.
Hoy, su partida deja un vacío difícil de llenar, pero también una enseñanza eterna: la de servir con humildad, soñar con grandeza y trabajar con constancia. Manuel Sandoval fue un forjador de futuro, un sembrador de esperanza, un arquitecto de lo posible.
A su familia, nuestro abrazo solidario y nuestro respeto más sincero. A su memoria, nuestro tributo eterno.
Manuel Sandoval ya no camina entre nosotros, pero su legado seguirá vivo en las obras, en los sueños que ayudó a cumplir, y en el recuerdo agradecido de un pueblo que nunca lo olvidará.











