
Esta noche, la música trasciende su condición estética para convertirse en gesto humano, en latido colectivo, en abrazo sonoro que une territorios y sensibilidades.
El Teatro Bicentenario de Tunja, a partir de las 7:00 de la noche, abre sus puertas a una velada donde cada nota adquiere una dimensión que va más allá del escenario: resonará como esperanza tangible para las familias damnificadas del departamento de Córdoba.
Bajo el nombre “¡Sinfonía solidaria por Córdoba!”, la Banda Sinfónica Nacional de Colombia convoca al público boyacense a participar en un acto donde arte y empatía convergen con profunda coherencia. No se trata únicamente de asistir a un concierto, sino de integrar una cadena de apoyo en la que la experiencia musical se entrelaza con la responsabilidad social y la sensibilidad ciudadana.
La iniciativa, respaldada por el Ministerio de las Culturas, la Gobernación de Boyacá y diversas entidades aliadas, propone una modalidad de acceso que dignifica el acto solidario: la entrada se materializa mediante la adquisición de un mercado o kit de aseo por valor de $50.000, contribución que será destinada íntegramente a quienes enfrentan las consecuencias de la emergencia. De esta manera, la presencia del público no solo llena la sala, sino que amplifica el alcance de la ayuda.
Los puntos habilitados para la adquisición de los kits incluyen las sedes de La Granja en Tunja, la Gobernación de Boyacá y el propio Teatro Bicentenario, permitiendo que la asistencia al concierto se transforme en un acto directo de apoyo. Cada compra representa una entrada, pero también una respuesta concreta a la necesidad, una forma de participación activa en la reconstrucción de la esperanza.

La Banda Sinfónica Nacional de Colombia, referente mayor de la vida musical académica del país, asume esta noche un papel que reafirma la vocación esencial del arte: su capacidad de conmover, convocar y acompañar.
Desde la riqueza tímbrica de sus maderas y metales hasta la arquitectura expresiva de su repertorio, la agrupación ofrecerá una experiencia sonora donde la excelencia interpretativa dialoga con el propósito solidario.
Hoy, la capital boyacense no solo será escenario de un gran concierto, sino territorio de encuentro entre la música y el corazón, porque cuando el arte se une a la empatía, cada nota deja de ser sonido para convertirse en esperanza compartida.











