
Por Lucas Bautista Photography | La Palestra
En el altiplano cundiboyacense, donde el viento sopla sabiduría ancestral y la tierra aún guarda memoria de manos campesinas, un proyecto comienza a germinar con fuerza propia. Se trata de IntiAgro, una iniciativa que no solo produce abonos y cultivos orgánicos, sino que propone una manera distinta de relacionarnos con la tierra y el alimento.
Nacido en plena pandemia, este emprendimiento familiar surgió como respuesta a dos problemáticas del modelo agroindustrial tradicional: el desperdicio masivo de residuos orgánicos y el uso sistemático de agroquímicos que envenenan los suelos y ponen en riesgo la salud humana. Desde ese momento, Juan Carlos Ochoa y su familia decidieron sembrar otro camino, uno que regenera en vez de destruir.

En un país donde el discurso de la «seguridad alimentaria» muchas veces se traduce en monocultivos extensivos, uso intensivo de pesticidas y dependencia de semillas transgénicas, proyectos como IntiAgro son una esperanza para quienes valoran la regeneración del suelo, la soberanía biológica y la economía circular.
La base de su trabajo está en las lombrices rojas californianas, pequeñas aliadas de la naturaleza que transforman los residuos orgánicos en humus de lombriz, un abono natural de altísima calidad. Así, lo que antes era desecho se convierte en fertilidad. En vez de erosionar la tierra, se le devuelve vida.

El propósito de IntiAgro es impactar comunidades enteras, fortalecer redes campesinas y ofrecer alimentos libres de químicos que nutran realmente. «Nuestro propósito es impactar a las familias con alimentos saludables y generar conciencia sobre prácticas agrícolas que regeneren la tierra», explica Juan Carlos.

Actualmente, el proyecto ha sido reconocido por el Fondo Emprender, lo que les permitirá ampliar su radio de acción y profundizar su trabajo colaborativo con organizaciones como Corpocubios, con quienes trabajan en la conservación de semillas nativas y criollas. Se trata de rescatar saberes y sabores que han sido arrasados por la lógica extractivista del monopolio social.
Mientras la agroindustria continúa priorizando el rendimiento por encima del equilibrio ecológico, IntiAgro encarna una visión alternativa: la de una agricultura con alma que pone en el centro la salud del suelo, la dignidad del trabajo campesino y el derecho de las personas a alimentarse bien.

Si quieren conocer más acerca de esta propuesta regenerativa, pueden seguir su labor en Instagram y Facebook como @intiagrosol.











