
El Pueblito Boyacense, escenario que guarda en sus calles la esencia de la identidad regional y la calidez de la tradición, abrió sus puertas este fin de semana para recibir a un invitado muy especial: el reconocido humanista y escritor Jorge Duque Linares, quien con su palabra clara y motivadora dejó huellas de reflexión en la memoria de residentes y visitantes.

La jornada se convirtió en un encuentro cercano, casi familiar, en el que Duque Linares compartió no solo sus experiencias, sino también un mensaje cargado de optimismo y humanidad: la actitud también se elige. Su intervención invitó a pensar que la vida, cuando se asume con gratitud, resiliencia y esperanza, abre caminos para crecer, cuidar el hogar, valorar los afectos y servir con mayor entrega a los demás.

Este paso por el corazón cultural y patrimonial de Boyacá no se limitó a la palabra; estuvo acompañado de expresiones artísticas que recordaron que la tradición late con fuerza en cada rincón del departamento. La Fundación Cultural Bachué puso el toque festivo y emotivo a la jornada, llevando con danzas, cantos e instrumentos típicos la música que define la identidad boyacense. Fue un cierre alegre, donde la inspiración del humanismo se abrazó con la fuerza viva de la cultura popular.

El Pueblito Boyacense volvió a demostrar que no es solo un atractivo turístico, sino un espacio de encuentro y construcción colectiva, donde las ideas, el arte y la convivencia hacen comunidad. Cada fotografía capturada durante el evento se convierte en testimonio de que, en este lugar, la cultura se vive, se comparte y se celebra con autenticidad.
Con la visita de Jorge Duque Linares, el Pueblito reafirma su vocación como epicentro de iniciativas culturales, pedagógicas y artísticas que alimentan el espíritu. Y la invitación queda abierta: cada fin de semana trae nuevas propuestas, pensadas para todos, en un ambiente que combina historia, tradición y hospitalidad.

Porque aquí, en este pedacito de Boyacá que ya pertenece a todos, cada jornada cultural es una oportunidad para reencontrarse con lo esencial: la gente, la alegría y la esperanza.











