
En el alma ardiente de una ciudad que late al ritmo de la salsa, donde los timbales y las congas reinan en las esquinas de la memoria, emergió, como un relámpago sobre el asfalto caliente de Cali, una fuerza distinta, brutal y hermosa: KRÖNÖS.
Hace ya 40 años que este rugido de guitarras encendidas y voces volcánicas comenzó a escribir una leyenda que, hoy por hoy, se afirma como la más longeva y representativa del Hard Rock en Colombia. Cuatro décadas, un universo de sonidos, una constelación de batallas, de himnos, de luces y sombras, en la que esta banda ha sostenido con el filo del arte la bandera del rock nacional.
Todo comenzó en 1985, cuando la juventud rebelde y los sueños eléctricos se fundieron en un acto casi místico: el nacimiento de KRÖNÖS. Solo dos años bastaron para que su nombre se escribiera con letras de acero en la historia: en 1987, alzaron el trofeo del primer Festival Nacional de Rock en Bogotá y fue ese mismo año cuando la poderosa CBS (Sony Colombia) publicó su álbum debut bajo el sello Tenaz: Rockero Soy, una declaración de principios, una llamarada que encendió la pradera musical del país.
La explosión fue inmediata. La gira nacional con Quiet Riot y luego con los míticos Barón Rojo de España, posicionó a KRÖNÖS como algo más que una promesa: eran ya una afirmación contundente del poder del rock colombiano. Aquel rugido no tenía fronteras.
La llegada en 1989 del vocalista Jorge Fresquet marcaría el inicio de una alianza legendaria junto a David Corkidi, el alquimista de las seis cuerdas. Juntos tejieron una de las duplas más memorables del rock nacional. En 1991 lanzaron un EP que incluía dos temas que marcarían la historia: El Rotito y Fuego en mis venas. Esta última, una balada de fuego eterno, se convirtió en un himno intergeneracional, capaz de sonar en emisoras de todo el país y trascender en el compilado “Metálicos y Latinos”, editado por Haley Records.
El fuego siguió expandiéndose. En 1992, KRÖNÖS fue elegido para abrir el concierto de Guns N’ Roses en Colombia, y poco después compartieron escenario con figuras como David Gilmour de Pink Floyd, Roger Daltrey de The Who y Rata Blanca, en el mítico Ecomundo de Cali.

En 1993, durante el célebre “Concierto de Conciertos”, presentaron el álbum Volver a empezar. Allí, ante 60 mil almas en el estadio Pascual Guerrero, KRÖNÖS volvió a incendiar el cielo caleño con Fuego en mis venas, mientras miles de encendedores dibujaban constelaciones de emoción sobre la noche. Fue el clímax de una era, la coronación de un sueño eléctrico.
En 1996, la banda cruzó la frontera y conquistó Ecuador con conciertos en Guayaquil y Quito. Después, llegó un breve receso que no apagó la llama. En 2002, el compilado La historia no se repite trajo de vuelta su esencia. Luego, el álbum Todo está bien (2003) nos dejó joyas como Igual que ayer, un nuevo canto al alma del rock nacional.
En 2006, grabaron Mil doscientas sensaciones, su álbum más orgánico, puro y grabado en bloque. Dos sencillos de esa producción, el que da nombre al disco y Solo quiero rock n’ roll, se alzaron como nuevos estandartes.
El 2008 los llevó de la mano de White Lion en un show inolvidable en Bogotá, y los regresó al altar sagrado del Rock al Parque.
El 2010 marcó un giro: Jorge Fresquet emprende camino en solitario, y KRÖNÖS abre espacio al joven vocalista Bryan Díaz, de solo 21 años. Con él nace Una historia más, y la banda sigue girando por el país, pisando escenarios junto a Kraken, Rata Blanca y Mago de Oz.
En 2014, como quien vuelve del exilio, regresa Fresquet. El rompecabezas se completa y el alma de KRÖNÖS recupera su centro. Te Busco se convierte en el primer susurro de una nueva etapa. En 2015, la Secretaría de Cultura de Cali los impulsa a México, donde tocan en seis ciudades y presentan el sencillo Vuelve, una gema de madurez y fuerza creativa.
En 2016 regresan al estudio junto al productor Germán Villacorta y en 2017 lanzan S I E T E, una obra poderosa que destila la esencia pura de KRÖNÖS. Al año siguiente, presentan una versión renovada de Fuego en mis venas en el álbum S I E T E Deluxe, estrenado en el festival Día de Rock Colombia.
2019 fue el año del retorno de Felipe Suárez y José Beltrán, y con ellos una gira por nuevas ciudades. En 2020, fueron seleccionados para abrir el show de KISS en Colombia, y también fueron invitados a celebrar el Día de la Independencia en Hackensack, Nueva Jersey. La pandemia postergó estos encuentros, pero la banda resistió, incluso en la edición virtual de la Feria de Cali.
En 2021 trabajan junto al productor italiano Alessandro Del Vecchio y nace Nada nos detendrá, un nuevo grito de guerra. Con él inician una gira nacional, y cierran el año en la Feria de Cali ante más de cinco mil personas.
En 2022 lanzan el sencillo Y si te vas, y por fin abren el concierto de KISS ante 15 mil personas en Bogotá. Más tarde encabezan el festival Ibagué Ciudad Rock, lanzan Dame un abrazo, y cierran el año en Rock al Parque junto a Epica, en una noche vibrante frente a 30 mil almas.
El 2023 sigue el camino de las giras y las emociones. En 2024, regresan al estudio con Del Vecchio y lanzan una versión acústica de Volver a empezar. El 24 de noviembre, KRÖNÖS alcanza un nuevo cenit: acompañan a Iron Maiden en el Estadio El Campín de Bogotá ante más de 50 mil personas, reafirmando su lugar en la élite del rock latinoamericano.

Y hoy, en 2025, KRÖNÖS celebra 40 años. Cuatro décadas de furia y belleza, de ternura y rebeldía, de perseverancia y gloria. Lo celebran en el altar del Monster of Rock, compartiendo escenario con Scorpions, Judas Priest y Europe. Un acto simbólico y monumental que confirma que KRÖNÖS no es solo una banda: es un linaje, una epopeya, una voz que no se extingue, un rugido que sigue marcando generaciones.
Desde las entrañas de una ciudad salsera, KRÖNÖS forjó su propia catedral de guitarras, sus propias plegarias en clave de rock. Y hoy, cuarenta años después, la historia no termina: se expande, se reinventa, se grita.
Porque KRÖNÖS no envejece: se eterniza.











