
El Pueblito Boyacense, joya cultural y arquitectónica enclavada en el corazón de la Perla de Boyacá, celebró con profunda emoción sus 29 años de vida institucional, un aniversario que trasciende el calendario para convertirse en testimonio vivo de identidad, memoria y esperanza.
Bajo la guía del Consejo Directivo y su junta administrativa, se realizó una conmemoración cargada de simbolismo, donde no solo se recordó la génesis de este proyecto visionario, sino también la huella indeleble que ha dejado en el turismo, la cultura y el patrimonio de Boyacá.

,esfuerzos y sueños compartidos. Fotografía Archivo particular.La ceremonia contó con la presencia del gobierno departamental, representado en la voz y acompañamiento del Secretario de Turismo, así como con la participación de autoridades civiles, eclesiásticas y representantes de la sociedad duitamense, quienes se unieron para reafirmar la importancia de este enclave que, con el paso de los años, se ha erigido como un verdadero estandarte del boyacensismo.

En cada rincón del Pueblito Boyacense se respira la esencia de siete municipios que, con sus casonas, plazas y calles empedradas, guardan la memoria de una región que se resiste a perder sus raíces. Allí, la historia se convierte en presente y la tradición en futuro, ofreciendo a los visitantes una experiencia que conjuga belleza, hospitalidad y orgullo patrio.

Los 29 años celebrados representan casi tres décadas de lucha, de sueños compartidos, de esfuerzos colectivos y de un trabajo silencioso pero firme que ha consolidado a este lugar como uno de los destinos turísticos más queridos por los colombianos.
En el marco de la celebración, el Pueblito Boyacense se reafirmó como punto de encuentro para quienes creen que el turismo, el patrimonio y la cultura no es solo recreación, sino también memoria viva, identidad y esperanza. Un lugar donde Duitama y Boyacá muestran al país entero la grandeza de su espíritu, la riqueza de sus costumbres y la nobleza de su gente.

Así, entre aplausos, reconocimientos, abrazos, añoranzas y el compromiso renovado de sus dirigentes y habitantes, se selló un nuevo capítulo en la historia del Pueblito Boyacense; un espacio que, al cumplir 29 años, no envejece, sino que florece con la fuerza de sus raíces y el horizonte amplio de sus visionarios anhelos.











