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La guitarra colombiana pierde una de sus voces más depuradas. Se fue el gran Arley Otálvaro

Con la partida del maestro Arley Otálvaro, Colombia pierde a uno de los más consistentes intérpretes de la guitarra clásica y a un pedagogo cuya incidencia trascendió los escenarios para consolidarse en la formación de nuevas generaciones de músicos. Su rigor académico, la solidez de su propuesta interpretativa y su permanente labor de difusión del repertorio colombiano y latinoamericano constituyen un referente dentro de la historia reciente de la música nacional

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08/05/2026

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El maestro Arley Otálvaro dedicó más de cuatro décadas a la interpretación, la docencia y la promoción de la música colombiana. Su obra académica y artística continúa reflejándose en generaciones de intérpretes y en importantes procesos culturales desarrollados en Colombia y los Estados Unidos. Fotografìa archivo particular.

Por:  José Ricardo Bautista Pamplona – director general – Sistema Informativo La Palestra

La muerte del maestro Arley Otálvaro representa la desaparición física de uno de los más sólidos exponentes de la guitarra colombiana contemporánea y su nombre permanecerá asociado a una trayectoria construida desde el rigor académico, la excelencia interpretativa y una inquebrantable vocación por la formación musical, condiciones que lo convirtieron en un referente para varias generaciones de instrumentistas dentro y fuera del país.

Nacido en el departamento del Valle del Cauca, realizó su formación profesional en el Instituto Popular de Cultura y posteriormente en el Conservatorio Antonio María Valencia de Cali, dos instituciones fundamentales en la educación musical colombiana. Allí consolidó los fundamentos técnicos, estilísticos y estéticos que caracterizarían toda su carrera y que posteriormente transmitiría con admirable disciplina a centenares de estudiantes.

Su ejercicio profesional superó ampliamente las cuatro décadas de actividad artística. Integró diversas agrupaciones dedicadas al repertorio clásico y folclórico latinoamericano, ofreciendo conciertos en Colombia, Estados Unidos y otros escenarios internacionales, donde la guitarra se convirtió en un vehículo para divulgar la riqueza sonora del continente y particularmente el patrimonio musical colombiano.

Durante los últimos diecisiete años desarrolló una importante labor en la ciudad de Chicago. Como docente de la Ortegon School of Music, participó activamente en la estructuración de programas de formación musical y en procesos de educación artística orientados a niños y jóvenes de diversas comunidades. Paralelamente integró el reconocido ensamble Cuerdas Colombianas, agrupación dedicada a la difusión de la música colombiana y latinoamericana mediante propuestas de alto nivel interpretativo que fortalecieron el reconocimiento internacional de nuestro repertorio tradicional como lo hizo también en el aplaudido Trío Joyel.

Aunque su origen no pertenecía a Boyacá, pocas figuras provenientes de otras regiones realizaron una contribución tan significativa al fortalecimiento del panorama musical del departamento y su presencia dejó una incidencia decisiva en la consolidación de procesos académicos que marcaron una etapa de especial crecimiento para la formación artística regional.

Fue uno de los impulsores y docentes de la entonces Escuela de Música y Bellas Artes «Jaime Llano González» de Duitama, institución que durante varios años constituyó uno de los principales centros de formación musical del oriente colombiano y desde allí orientó la preparación de numerosos jóvenes que posteriormente consolidaron exitosas carreras como intérpretes, compositores, arreglistas, directores y docentes, tanto en Colombia como en diversos países.

Su labor pedagógica trascendía la simple enseñanza instrumental porque defendía una concepción integral del músico, fundamentada en el estudio permanente, el respeto por la partitura, la comprensión histórica de las obras, la precisión técnica y la responsabilidad ética frente al ejercicio artístico, visión académica que continuarà presente en quienes tuvieron el privilegio de formarse bajo su orientación.

La historia cultural de Duitama también conserva el recuerdo de memorables presentaciones realizadas junto a la reconocida contralto Gloria Manosalva en el desaparecido Teatro Suárez, durante los primeros años de la década de 1990 y en el marco de las inolvidables audiciones públicas del Festival Mono Núñez. Aquellos recitales constituyeron una referencia de alto valor artístico para la actividad musical del país.

Su nombre igualmente quedó ligado a uno de los proyectos discográficos más representativos del repertorio regional al asumir la dirección musical del álbum «Muy Boyacense» Volumen I, producción impulsada por FUNMUSICA Boyacá, iniciativa que reunió importantes exponentes de la música andina colombiana y aportó a la preservación y proyección del patrimonio sonoro del departamento.

Arley Otálvaro fue un constructor de procesos culturales y su influencia y señorío no se limitaron a las grabaciones, a los conciertos o a la docencia universitaria, sino que permanecerá por siempre incorporada al recorrido profesional de centenares de músicos que continúan enriqueciendo la vida artística desde diferentes escenarios nacionales e internacionales.

Con su partida desaparece una figura de singular relevancia para la guitarra colombiana; permanece, sin embargo, una obra pedagógica y artística cuya verdadera dimensión seguirá manifestándose cada vez que un nuevo intérprete encuentre en la disciplina, el estudio y la excelencia los principios esenciales para comprender que la música constituye, ante todo, una de las más elevadas expresiones de la cultura y del espíritu humano.

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