
José Ricardo Bautista Pamplona – director general del Sistema Informativo La Palestra.
En una jornada atravesada por la memoria, el rigor artístico y una emoción compartida, volvió a confirmarse el sentido de un encuentro que, durante más de 16 años, ha reunido con constancia a intérpretes, autores, compositores y arreglistas de la provincia del Tundama.
La consigna permanece intacta: compartir de artistas, para artistas, un reconocimiento sincero al talento y al compromiso con la difusión de las músicas del folclor nacional y latinoamericano.

Y es que no se trata únicamente de un evento más de la agenda cultural de la Perla de Boyacá, sino de un ejercicio continuo de identidad cultural, de diálogo entre generaciones y de afirmación del oficio musical como patrimonio vivo.
La organización y la orientación de la jornada llevaron nuevamente la marca del trabajo sostenido y minucioso de Armando Reyes Lara y Miguel Ángel Mendoza, cuya dedicación ha consolidado este espacio como un escenario de respeto, intercambio creativo y valoración mutua.

A este esfuerzo se sumó el respaldo decidido del periodista y gestor cultural Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez, apoyo fundamental para la realización de una edición que reafirmó la vigencia de esta cita cultural.
Uno de los momentos más significativos fue el homenaje rendido al maestro Camilo Malagón Tenza, actual director de la Banda Sinfónica Nacional de Colombia, y en un ambiente de reconocimiento genuino, el maestro Malagón, acompañado por su esposa, la también música Nayibe Mancipe, y sus hijos, recibió el afecto del público y los honores otorgados en esta oportunidad para este baluarte del arte nacional.

El tributo trascendió el gesto protocolario para convertirse en una expresión colectiva de gratitud hacia una trayectoria ejemplar y un aporte sólido al desarrollo musical del país.
La programación se distinguió por su diversidad y hubo presencia de múltiples géneros y estilos: propuestas de cepa andina, exploraciones latinoamericanas, repertorios académicos, expresiones populares y búsquedas contemporáneas, razón por la que la tarima fue espacio de contraste y convivencia sonora, donde tradición y renovación se abrazaron sin jerarquías ni distancias.

Pero quizá el rasgo más significativo de la jornada fue el encuentro entre generaciones. Veteranos de larga trayectoria compartieron escenario, consejos y experiencias con jóvenes que comienzan a abrirse camino, e incluso con niños que apenas empiezan a descubrir el lenguaje de los instrumentos.
Ese intercambio, natural, respetuoso y profundamente humano, se convirtió en el eje emocional del evento, porque fue la música entendida no sólo como interpretación, sino como herencia, guía y continuidad, la que unió los corazones.

La jornada contó además con la presencia de presentadores y locutores de diferentes medios de comunicación, que de manera dinámica y cercana sumaron sus voces a la conducción del encuentro y sus intervenciones aportaron orden, transición y una conexión permanente entre artistas, obras y público, acompañando con sensibilidad el desarrollo de una programación muy nutrida.
Desde las primeras horas del pasado domingo 22 de febrero de 2026, la tarima acogió a solistas y agrupaciones que ofrecieron presentaciones de notable calidad interpretativa y el concierto, que se extendió hasta la noche, mantuvo una atmósfera de atención, respeto y cercanía, donde cada intervención encontró escucha y reconocimiento.

Así, entre obras, encuentros y conversaciones, el Tundama volvió a ratificar que su vida musical no pertenece al terreno de la evocación, sino al de la práctica activa; una construcción diaria sostenida por la disciplina, la identidad cultural y la vocación colectiva de sus artistas.











