
Con la fuerza del pentagrama andino y la memoria vibrante de los pueblos, el departamento de Boyacá se prepara para recibir uno de los eventos más representativos de su identidad sonora: el XXXVIII Concurso Departamental de Bandas, que este 2025 se celebrará los días 2 y 3 de agosto en el emblemático escenario del Pantano de Vargas (Paipa), símbolo de resistencia, cultura y patriotismo.
Este certamen, consolidado como uno de los encuentros musicales de mayor impacto en el ámbito regional, representa una competencia de alta factura artística, y un proceso formativo, de circulación territorial y de salvaguardia del patrimonio musical boyacense.
En la edición 2025, el concurso rinde homenaje a los 100 años de la Guabina Chiquinquireña, obra cumbre del repertorio tradicional colombiano, símbolo del alma andina y referente melódico de la memoria colectiva del altiplano cundiboyacense.
Previo al encuentro final en Paipa, el evento se desplegará por todo el departamento a través de los XVIII Encuentros Zonales de Bandas, una estrategia descentralizada que articula formación musical, participación comunitaria y evaluación técnica por zonas.
Las fechas y sedes, agrupadas por subregiones culturales, permiten identificar las dinámicas musicales propias de cada provincia:
- 12 de julio – Cucaita: acoge a las bandas de las provincias de Centro, Márquez y Lengupá.
- 13 de julio – Saboyá: escenario del encuentro para las provincias de Ricaurte y Occidente.
- 19 de julio – La Uvita: núcleo zonal de las provincias de Norte, Gutiérrez y Valderrama.
- 26 de julio – Aquitania: sede para los procesos bandísticos de Sugamuxi, Tundama y La Libertad.
- 27 de julio – Guateque: punto de convergencia musical del Oriente y la provincia de Neira.
Cada encuentro zonal se convierte en una vitrina donde las bandas muestran no solo su avance técnico e interpretativo, sino también su capacidad de integrar repertorios tradicionales, composiciones contemporáneas y adaptaciones sinfónicas que dialogan con el entorno cultural de sus municipios.

Más allá del carácter competitivo, el Concurso Departamental de Bandas constituye un verdadero sistema de fortalecimiento cultural, que impulsa el desarrollo integral de niños, niñas, jóvenes y adultos a través de la música.
En este proceso confluyen la pedagogía musical, la investigación sonora y la práctica orquestal como herramientas de cohesión social, educación artística y promoción de la identidad regional.
Las bandas participantes representan procesos sostenidos de formación musical en sus territorios. En ellos intervienen instructores, directores, padres de familia, instituciones educativas y gestores culturales que, de manera articulada, consolidan un tejido artístico sólido, sensible y transformador.
La decisión de homenajear el centenario de la Guabina Chiquinquireña en esta edición no es casual: esta pieza musical, compuesta en 1925 por Alberto Urdaneta y convertida en himno sentimental de Boyacá, simboliza la fusión entre el folclor vernáculo y la escritura musical académica.
Su ejecución en formato bandístico demanda sensibilidad interpretativa, manejo del fraseo tradicional y equilibrio tímbrico, virtudes que se valoran especialmente en los procesos evaluativos del concurso.
Este homenaje se convierte así en una oportunidad pedagógica y creativa para las nuevas generaciones, quienes, al estudiar y reversionar esta joya del repertorio nacional, se conectan con las raíces estéticas de la nación musical colombiana.

El Concurso Departamental de Bandas de Boyacá ha sido históricamente semillero de procesos que luego trascienden a escenarios nacionales e internacionales, como el Concurso Nacional de Bandas de Paipa o festivales iberoamericanos de bandas sinfónicas. Su prestigio técnico, el nivel interpretativo de sus agrupaciones y el acompañamiento institucional que recibe lo posicionan como un modelo referencial para otros departamentos del país.
Este certamen es liderado por la Secretaría de Cultura y Patrimonio de Boyacá, en articulación con el Fondo Mixto de Cultura, las alcaldías municipales sedes, y con el respaldo de instituciones como la Corbandas, que históricamente ha sido eje y epicentro de los grandes encuentros sinfónicos del país.











