
La historia musical de María del Socorro lleva consigo una geografía amplia: las raíces del Valle del Cauca, la fuerza sonora de los Llanos, la cercanía cultural con Venezuela y una permanente dedicación a las expresiones que forman parte de la memoria musical colombiana. Su trayectoria supera cuatro décadas y reúne interpretación, gestión artística, producción de espectáculos y un profundo conocimiento del repertorio nacional.
Sus primeros pasos profesionales estuvieron ligados a la música publicitaria y la balada y con el paso de los años, el encuentro con el joropo y las músicas llaneras marcó una etapa fundamental en su carrera. Desde entonces, su nombre comenzó a vincularse con los grandes escenarios y festivales dedicados al folclore colombiano, hasta recibir en 1994 el reconocimiento como hija adoptiva del Meta, distinción asociada a su aporte a la cultura musical de esa región.
Su recorrido también comprende importantes escenarios internacionales. Estados Unidos, Japón, Chile y Argentina forman parte de una experiencia artística que le permitió llevar repertorios colombianos ante públicos diversos y fortalecer una carrera sostenida alrededor de la interpretación de nuestras músicas.
Dentro de su historia profesional ocupa un capítulo especial su relación con Leonor González Mina, la Negra Grande de Colombia, junto a quien trabajó durante 16 años como mánager. Ese vínculo profesional y humano marcó profundamente su camino dentro de la gestión artística y le permitió acompañar de cerca la trayectoria de una de las figuras fundamentales de la música colombiana.
En 2024, María del Socorro participó como invitada especial en el Kennedy Center de Estados Unidos, durante el homenaje dedicado a Leonor González Mina. Aquel encuentro reunió memoria, reconocimiento y una relación profesional construida durante años alrededor de la música y la cultura colombiana.
Ahora, su carrera abre una nueva página con “Travesía musical por Colombia”, propuesta concebida como un recorrido por distintas regiones del país con un repertorio que comprende joropo llanero, cumbia, vallenato, boleros colombianos y otras expresiones populares, articuladas desde una mirada que reconoce las particularidades de cada género y sus respectivas raíces culturales.

En escena, María del Socorro comparte esta experiencia con Toño Velásquez, guitarrista y acompañante musical de amplia trayectoria. La propuesta incorpora instrumentos como guitarra, bajo, marimba, tiple, cuatro, percusión y arpa criolla, configurando una formación capaz de transitar por diferentes lenguajes de la música colombiana.
El concepto también refleja una identidad construida desde el intercambio cultural. La raíz vallecaucana de María del Socorro convive con su profunda relación con la música llanera y con los vínculos históricos que unen a Colombia y Venezuela. Esa combinación atraviesa su repertorio y explica buena parte de la personalidad artística que ha desarrollado durante décadas.
“Travesía musical por Colombia” llega este sábado 5 de septiembre de 2026, a las 4:00 de la tarde, en Las Villas, Bogotá, bajo la presentación de El Escondite de Mauro. La jornada contempla un bono solidario de $80.000, con aporte destinado a respaldar la realización de esta experiencia cultural.
El inmenso recorrido de María del Socorro reúne la experiencia de una intérprete que conoce las exigencias del escenario, la sensibilidad de una artista formada en diferentes lenguajes musicales y la visión de una gestora que durante años acompañó procesos fundamentales de la cultura nacional. Desde el Valle del Cauca hasta los Llanos, desde Colombia hasta los escenarios internacionales, María del Socorro ha convertido su trayectoria en una extensa travesía musical.
Ahora esa travesía vuelve a encontrarse con Colombia junto a su compañero de vida, el maestro Toño Velásquez; su canto propone recorrer distintas geografías canoras del país y reencontrar canciones, ritmos y recuerdos que permanecen ligados a la identidad de varias generaciones.











