
Hay voces que no solo cantan, sino que conmueven la médula del alma. Voces que son brújula espiritual, espejo social y canto de sanación. Una de ellas es la de Mónica Rocha, cantautora colombiana que, desde hace más de dos décadas, ha forjado una carrera artística tan coherente como profunda, tan estética como ética, tan íntima como política.
Desde que era niña, la música fue su alfabeto emocional. Cantaba, componía, sentía. En 1998 dio el paso decisivo y comenzó sus estudios formales, emprendiendo un viaje artístico que ha tocado escenarios como el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, el Museo Nacional, la Biblioteca Virgilio Barco y el Parque Simón Bolívar. Hoy, además de seguir cultivando su obra como cantautora, Mónica ejerce la docencia con pasión, coordinando el área de canto y dirigiendo el ensamble coral en la Facultad de Artes ASAB de la Universidad Distrital.
Su proyecto artístico ha atravesado continentes, resonando en espacios como el BOOM 2023 y en ciudades como Nueva York, Miami, Orlando y Cannes, donde ha sembrado diálogos sonoros con artistas y productores que reconocen en ella una voz distinta, necesaria.
Mónica Rocha no canta para entretener, aunque lo logra con creces; canta para recordar, para despertar, para sanar. Sus influencias musicales son el crisol de lo que ella misma representa: la canción de autor, los ritmos latinoamericanos, el jazz, y una espiritualidad sonora que atraviesa culturas y fronteras.
Su lírica nace de una urgencia: la de decir lo que incomoda, lo que duele, lo que libera. Le canta a la justicia social, a la conciencia colectiva, al amor propio, a las preguntas que aún no tienen respuesta. Y lo hace sin alzar la voz, pero sí elevando el alma.
Su más reciente producción discográfica se titula “Yo me prefiero”, y desde su nombre revela una declaración poderosa, luminosa, casi revolucionaria en un mundo que exige constantemente que seamos otros. Ocho canciones componen este álbum de introspección y valentía, donde Mónica nos invita a mirarnos al espejo con ternura y sin juicios, a sanar las heridas provocadas por los estereotipos, el patriarcado y las expectativas sociales.
En este trabajo, los ritmos latinoamericanos se entrelazan con nuevas atmósferas sonoras: jazz, rock y balada se dan la mano en una fusión honesta y sofisticada. A diferencia de su anterior disco, “La urgencia de decir”, orientado hacia la denuncia social y la espiritualidad colectiva, “Yo me prefiero” se adentra en el laberinto del yo, donde cada canción es una puerta hacia la autenticidad y el amor propio.
Los próximos conciertos de Mónica Rocha, en TALEA Estudio, serán mucho más que una presentación: será un ritual sonoro de sanación y reflexión. El público encontrará un repertorio que toca fibras profundas, hilado con una narrativa coherente que alterna canciones de sus dos producciones, como Escúchame, Nada me falta, Mujeres del viento, Somos artistas no terroristas y La urgencia de decir.
Los asistentes a sus presentaciones tienen la oportunidad de vivir una experiencia íntima, cálida, donde cada acorde tiene la precisión de una caricia, y Mónica la acompaña un equipo artístico que no solo interpreta, sino que dialoga musicalmente con su obra. Rodrigo “Gato” Arrieta, músico chileno de gran recorrido jazzístico, es el responsable de los arreglos, las guitarras, el bajo y los coros. Su mirada colombo-chilena se siente en cada matiz sonoro.

Efi Lambuley, percusionista y corista, aporta raíces y ritmo con una energía oscilante, mientras que Carlos Pineda, en la flauta, nos conduce por paisajes melódicos de ensueño. Olga Guapacha, por su parte, es el alma coral de la propuesta: su voz auténtica y expresiva añade esa dosis de emoción que desarma al oyente.
Todos comparten un mismo origen: el medio académico de la ASAB, semillero de músicos independientes que han hecho de la calidad y la autenticidad su bandera artística.
La producción ejecutiva del proyecto está en manos de la agencia creativa Pendulum SAS, con el respaldo artístico de Juan Carlos “Chato” Rivas, uno de los nombres más importantes de la escena musical colombiana. Ganador del Grammy Latino, bajista de la mítica banda La Derecha y ex integrante de la gira Pies Descalzos de Shakira, el “Chato” ha aportado su experiencia como productor e ingeniero de mezcla, potenciando la profundidad emocional del disco.
Mónica Rocha, busca cómplices, porque no hace música para figurar, sino para resonar en la vida de quienes la escuchan y su arte es un ejercicio de coherencia, una poética del compromiso y la introspección.
En un panorama saturado de inmediatez y artificio, su propuesta es una pausa refulgente que nos recuerda que preferirse a uno mismo no es egoísmo, sino resistencia.
Disfrutemos aquí de: «Yo me prefiero»











