
La semana pasada, Colombia fue testigo del extraordinario talento de Nicolás Becerra Duque, un joven duitamense que, a punta de románticos melismas y una voz envolvente, ha escalado exigentes escaños hasta convertirse en una de las voces favoritas del programa La Descarga de Caracol Televisión.
Hijo de Marina Duque, una vocalista empírica que aún sigue deteniendo el tráfico cada vez que su ensoñador timbre se escucha en los resonantes auditorios sagrados, donde entona cánticos celestiales para ganarse la vida a través de la música.
Su abuelo materno y su familia paterna, todos inmersos en el fantástico mundo de la música, le heredaron a Nicolás ese tono agudo que lo hace único cuando interpreta baladas y boleros.
Nicolás Becerra ya tiene experiencia en realities similares de la televisión colombiana, donde su voz lo ha llevado muy lejos. Su talento ha quedado registrado en diferentes escenarios y en varias producciones discográficas que hoy endulzan los corazones de los amantes del mundo digital.

Nicolás es dueño de una sencillez a toda prueba, cultivada en un bello hogar donde las canciones y los sonidos de la excelsa música son el pan de cada día. Humildad que se magnifica con su imponente presencia en el escenario, pues su porte y su fina estampa son también otro de los dones que el Creador le regaló.
Durante su paso por el otrora colectivo de Los Niños Cantores de Boyacá, vaticinaron para Nicolás un porvenir exitoso, porque las delicadas consonancias que dejó como huella indeleble en ese y otros proyectos lo catapultaron, desde niño, como una figura exitosa. Una figura de las que tanto necesita hoy la industria musical para recobrar el romanticismo y la música con sentido estético.
¡Éxitos al gran Nicolás, el «Don Juan» que rompe corazones con sus dardos de romanticismo y encanto singular!











