
Así lo expresaron, con admiración y regocijo, quienes vivieron intensamente cada instante del Festival Nacional de la Ruana y el Pañolón, la Almojábana y el Amasijo 2025

Fue una manifestación maravillosa de orgullo nacionalista, un canto colectivo al arraigo, una cita con las raíces que aún laten con fuerza en cada rincón del albergue libertario.

La ciudad se engalanó para recibir a cientos de asistentes, quienes no solo fueron testigos, sino también protagonistas de una programación extensa, diversa y profundamente significativa.

Desfiles coloridos, donde ondeaban con orgullo las ruanas tejidas por manos sabias; exposiciones artesanales que honraban la tradición; conciertos estelares que pusieron a vibrar los corazones; el esperado encuentro nacional de danzas, donde los pasos contaron historias de generaciones; y una franja académica que permitió reflexionar sobre nuestras costumbres y su permanencia en el tiempo.

Todo esto ocurrió bajo el aroma entrañable de la almojábana recién horneada, el dulzor nostálgico del sabajón y el sabor de los amasijos que llevan siglos nutriendo el alma y el cuerpo de nuestra gente, porque cada rincón de Paipa respiró folclor, sabiduría y fraternidad.

El alcalde de la ciudad German Ricardo Camacho Barrera, lejos de limitarse a los actos protocolarios, demostró con hechos su compromiso, inaugurando obras que marcarán el desarrollo futuro de la ciudad, al tiempo que se hizo presente en la mayoría de los eventos del Festival, compartiendo de cerca con la comunidad y con los artistas.

A su lado, la incansable secretaria de Cultura y Juventud, Belén Osorio Vásquez, alma y motor de esta gran celebración, fue la brújula que condujo con liderazgo, entrega y conocimiento cada detalle de la organización, garantizando que cada jornada transcurriera con excelencia.

Al final, el balance no pudo ser más positivo: los asistentes se marcharon con el corazón colmado de gratitud, de identidad reafirmada y de alegría por haber vivido una experiencia única, auténtica y transformadora. Paipa, una vez más, se superó a sí misma y dejó claro que su Festival no es solo una tradición, sino una verdadera celebración del alma colombiana.

Felicitaciones al pueblo paipano.











