
En un ejercicio de transparencia, visión colectiva y compromiso con el desarrollo cultural, el Pueblito Boyacense celebró su Asamblea General Ordinaria, un escenario que cumplió con los protocolos institucionales y que se convirtió en un verdadero espacio de construcción y reafirmación del proyecto que hoy lo posiciona como uno de los referentes patrimoniales y turísticos más significativos del país.
La jornada, marcada por un estilo gerencial sólido, técnico y dinámico, permitió a los asistentes adentrarse con claridad en los estados financieros y en el balance de gestión adelantado por la junta directiva saliente. Sin embargo, más allá de los números, lo que se vivió fue una lectura consciente del crecimiento y la transformación de un modelo que ha sabido evolucionar sin perder su esencia.

Como reconocimiento a una labor encomiable, comprometida y visionaria, la asamblea ratificó a su junta directiva, integrada por Elsy Castillo, Emerson González, Fernando Aranguren, Maribel Morales, Nelly Flechas, Javier Caro, con la llegada de un nuevo miembro, Ramiro Toro, un equipo que ha sabido interpretar las dinámicas contemporáneas sin desdibujar el espíritu original del proyecto.
Y es que el Pueblito Boyacense ha trascendido, con creces, los propósitos iniciales trazados en su concepción y lo que en su momento fue una apuesta cultural impulsada por el maestro José Ricardo Bautista Pamplona, hoy se muestra como un ecosistema vivo donde convergen el turismo, la identidad, la memoria y la proyección económica, crecimiento que no ha sido fortuito, sino el resultado de una gestión disciplinada, de decisiones estratégicas y de una lectura acertada de su potencial como epicentro cultural.
Durante la asamblea se abordaron, además, temas de interés general que reflejan la madurez institucional del Pueblito: sostenibilidad, proyección turística, fortalecimiento del tejido comercial y nuevas apuestas que buscan consolidar su posicionamiento a nivel nacional e internacional.

Lo verdaderamente significativo de este encuentro radica en la conciencia colectiva de que el Pueblito Boyacense no es solo un lugar, sino un símbolo y un espacio donde la arquitectura, la tradición y la vida cotidiana dialogan con una visión moderna de desarrollo.
La ratificación de esta junta directiva es además de un acto administrativo; un voto de confianza a una forma de hacer las cosas, a una gestión que ha demostrado resultados y a un liderazgo que ha sabido guiar con criterio, responsabilidad y sentido de pertenencia los pasos del quimérico destino.
Hoy, más que nunca, el Pueblito Boyacense se proyecta como una obra viva, en constante construcción, que honra su origen mientras abraza su destino y una apuesta que sigue creciendo, no solo en infraestructura o visitantes, sino en el significado que reposa en la construcción de su filosofía fundacional.











