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¿Qué son y para qué sirven las marchas?

Las marchas son manifestaciones públicas en las que un grupo de personas se reúne para caminar juntas en un lugar específico con el propósito de expresar una opinión, protestar por una causa, exigir cambios políticos o sociales, o simplemente para conmemorar un evento significativo

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03/10/2024

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Las marchas son una forma de mostrar desacuerdo con acciones y determinaciones ideológicas. Fotografía Archivo particular.

Las marchas son manifestaciones públicas en las que un grupo de personas se reúne para caminar juntas en un lugar específico con el propósito de expresar una opinión, protestar por una causa, exigir cambios políticos o sociales, o simplemente para conmemorar un evento significativo.

Las razones por las cuales la gente marcha varían ampliamente y depende del contexto social, político y económico en el que se encuentre.

Las marchas son una forma de mostrar desacuerdo con decisiones políticas tomadas por un gobierno, como leyes controversiales, políticas fiscales, medidas de seguridad o, todo lo contrario, apoyar y ratificar las decisiones de los caudillos al servicio de los intereses comunes.  

Las marchas de la gente, o manifestaciones públicas, tienen una larga historia que se remonta a tiempos antiguos. A lo largo de los siglos las personas han utilizado diversas formas de protesta para expresar sus opiniones y demandas, siendo las marchas una de las más prominentes y efectivas.

En la antigua Grecia y Roma las personas a menudo se reunían en asambleas públicas para discutir asuntos políticos y sociales y en ocasiones esas asambleas se convertían en manifestaciones masivas para formular desacuerdos o demandas específicas.

Durante la edad media las marchas, también, se llevaron a cabo como parte de protestas religiosas, como las peregrinaciones de penitencia y las cruzadas.

En los siglos XVIII y XIX las marchas jugaron un papel crucial en las revoluciones políticas y sociales, como en la Revolución Francesa y las luchas por la independencia en América Latina.

En el siglo XIX las marchas se convirtieron en una herramienta importante para los movimientos obreros que batallaban por mejores condiciones laborales, salarios justos y derechos sindicales.

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Sea quien sea el que las convoque, se debe tener claro por qué y para qué se marcha y por eso nadie puede llevar a nadie, como borregos.  Fotografía Archivo particular. 

Durante el siglo XX, una de las marchas más famosas de la historia fue la Marcha en Washington por el trabajo y la libertad en 1963, donde Martin Luther King Jr. pronunció su discurso «Tengo un sueño» y esta manifestación masiva se convirtió en un hito en la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos en los Estados Unidos.

Con la guerra de Vietnam las marchas en todo el mundo fueron una forma crucial en la que la gente expresó su oposición a la guerra y su apoyo a la paz.

A lo largo del siglo XX las marchas jugaron un papel significativo en el movimiento feminista, desde la lucha por el derecho al voto, hasta la lucha por la igualdad de género y las retribuciones reproductivas.

En el siglo XXI las marchas se han vuelto aún más globales, gracias a las redes sociales y la conectividad en línea, ya que movimientos como Occupy Wall Street, March for Our Lives, Black Lives Matter, Fridays for Future y muchas otras, han utilizado las marchas como una forma poderosa de crear conciencia, movilizar a la gente y presionar por cambios significativos en la sociedad.

Las marchas han sido una forma clave de expresar la voz colectiva, la resistencia y la búsqueda de justicia y cambio a lo largo de la historia. Desde la antigüedad hasta el presente han sido un medio efectivo para que las personas comuniquen sus demandas, se unan en solidaridad y desafíen las injusticias.

Muchas marchas están relacionadas con la defensa de los derechos humanos, incluyendo la igualdad de género, los derechos LGBTQ+, los derechos de los migrantes, los derechos de los pueblos indígenas, entre otros.

La lucha contra la discriminación racial, la desigualdad económica, la violencia policial y otros temas de injusticia social suelen ser motivos para organizar marchas.

Los estudiantes y profesores por lo regular marchan para exigir mejoras en el sistema educativo, desde mayor financiamiento hasta cambios en los programas de estudio y otras son para recordar eventos históricos, personas o movimientos que han tenido un impacto significativo en la sociedad.

En algunos lugares las marchas son una forma de defender y promover la democracia, así como de exigir la libertad de expresión, la independencia de la prensa y en fin… Es una herramienta poderosa que utilizan las personas para hacerse oír, visibilizar sus demandas y presionar por cambios en la sociedad o en las políticas gubernamentales.

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Que por ningún motivo, las marchas se vuelvan «parte del paisaje». Fotografía Archivo particular. 

Sin embargo, no todas las marchas se hacen con el criterio personal que impulsa a tomar la decisión de salir a las calles y, por el contrario, muchas de estas manifestaciones son orquestadas por agremiaciones, el mismo estado y las oposiciones de los gobiernos quienes “obligan” a funcionarios públicos de uno y otro bando a salir utilizando la palabra “voluntariamente”, que en realidad de voluntario no tiene nada.

Que los capos de una entidad pública o privado pasen un correo institucional a sus funcionarios convocándolos a una marcha, de por sí es ya una coacción, una exigencia disfrazada y un pésimo mensaje sobre el manejo ético del poder, ya que el funcionario se siente amedrentado y si no sale a la marcha, lo ponen en la mira de sus patrones inmediatos, porque mientras varios empleados están en esa posición por meritocracia, la gran mayoría sostienen sus empleos a través de contratos otorgados por el poder y las influencias transitorias del momento.

Así las cosas, cuando se impone sutilmente a los funcionarios a salir a las calles para hacer parte de las estadísticas, se está atropellando abruptamente el verdadero sentido de las marchas y se juega con candela, porque si bien es cierto las imágenes que muestran los medios con masiva presencia puede generar un boom publicitario, otra es la opinión que está tras la conciencia ciudadana.

Marchar por convicción propia, salir a las calles a manifestar lo que se piensa y corear adendas con las que realmente se esté de acuerdo es la verdadera esencia de las marchas y más cuando se hace en escenarios públicos visibles, porque venga de donde venga la iniciativa lo realmente importante es por qué se sale a marchar, sin desgastar este método de manifestación masiva que, por ningún motivo, se puede volver “parte del paisaje”.  

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