
Del 25 al 28 de junio de 2026, Ginebra volverá a ser el epicentro de una tradición que se renueva con cada voz y cada cuerda.
En Ginebra, Valle del Cauca, el tiempo empieza a medirse de otra manera cuando se acerca el Festival de Música Andina Colombiana Mono Núñez.

El evento rector de la música andina colombiana es un proceso de afinación colectiva. De instrumentos, sí, pero también de memorias, expectativas y oficios que se transmiten de generación en generación.
La edición número 52, que se realizará del 25 al 28 de junio de 2026, ya comienza a sentirse en los ensayos juiciosos, en las convocatorias abiertas y en la ilusión de cientos de músicos que sueñan con llegar al escenario mayor.

El Mono Núñez es un certamen que, desde hace más de cinco décadas, reúne intérpretes, compositores y públicos alrededor de un repertorio que habla con acento de montaña, de caminos rurales, de historia viva de país. Su respetada vigencia no se explica por la nostalgia, sino por su capacidad de renovarse sin perder su verdadera esencia y cada edición suma nuevas miradas, nuevas sonoridades y nuevas generaciones que abrazan la tradición.
Las bases del concurso, disponibles en la página oficial de la Fundación Promúsica Nacional de Ginebra (Funmúsica), confirman una estructura que ya hace parte del lenguaje del festival, toda vez que el afamado certamen mantiene la distinción entre el Gran Premio Mono Núñez Vocal y el Gran Premio Mono Núñez Instrumental, con finalistas seleccionados a partir de noches eliminatorias.

Esta separación permite que cada modalidad respire con su propio pulso y que el público comprenda, noche tras noche, la diferencia entre conmover con una letra bien dicha y deslumbrar con una ejecución que hace parecer fácil lo que en realidad es el resultado de años de disciplina, estudio y permanencia.
El camino hacia Ginebra no empieza en el coliseo, porque las delegaciones regionales inician su recorrido con procesos de socialización y selección de artistas en distintos puntos del país. Allí se reconocen los sonidos propios de cada región y se identifican los aspirantes que representarán a sus territorios. El cierre de inscripciones será el 31 de marzo del 2026 y en abril 11 y 12 se realizan las audiciones regionales para seleccionar los representantes de cada departamento, en tanto que el tradicional concierto de lanzamiento en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo en la capital de la república, está programado para el próximo 19 de abril de 2026.

Este sin duda, es un ejercicio pedagógico y cultural, porque los músicos se escuchan entre sí, comparten contextos, contrastan estéticas y entienden que el concurso es, ante todo, un espacio de encuentro.
Llegar al Coliseo Gerardo Arellano Becerra, considerado con justicia el Templo de la Música Colombiana, es ingresar a un escenario cargado de historia, donde han resonado tiples, bandolas, guitarras y voces que hoy son referentes de reconocimiento nacional y mundial.

La edición 52 del Festival Mono Núñez se anuncia, así, como un nuevo capítulo de una obra colectiva que sigue escribiéndose en tiempo real, y mientras se afinan los tiples y se ajustan las voces, Ginebra se prepara para volver a escuchar y a enseñarle al país que la música andina colombiana es una práctica viva que exige profundidad artística y humana.












