
Por: José Ricardo Bautista Pamplona – director general – Sistema Informativo La Palestra
La creación artística parte muchas veces de una pregunta radical: ¿qué merece permanecer en la memoria colectiva y de qué manera puede una sociedad volver a contarlo desde el presente?
Esa pregunta franquea los proyectos seleccionados por la Secretaría de Cultura y Patrimonio de Boyacá dentro de las líneas de creación de la convocatoria del Festival Internacional de la Cultura Campesina 2026, cuyos resultados quedaron formalizados mediante la Resolución N.º 022 del 25 de agosto de 2026.
El estímulo económico adquiere una función concreta cuando se transforma en investigación, escritura, composición, ensayos, experimentación, montaje, producción y circulación, y por eso, cada proyecto seleccionado recibe recursos destinados a convertir una propuesta artística en una obra capaz de establecer posteriormente una relación con públicos, comunidades y escenarios.
La convocatoria incorporó cuatro líneas así: creación en danza, creación en circo, creación teatral y creación en narración oral. Los resultados fueron establecidos a partir de la evaluación realizada por un comité externo del Instituto de Bellas Artes del Valle, cuyos resultados definitivos fueron acogidos por la Secretaría de Cultura y Patrimonio de Boyacá.
En danza, la convocatoria seleccionó dos proyectos. La Fundación Ballet Folclórico de Nobsa, Colombia, obtuvo un puntaje de 93,50 con Una prenda mística, propuesta beneficiada con 15,5 millones de pesos. La Corporación Danzas de los Andes obtuvo 91,50 con La guaquería, mito, supervivencias y luchas, y también recibió un estímulo de 15,5 millones de pesos.
Ambos títulos plantean aproximaciones diferentes a la cultura mediante el cuerpo y la composición coreográfica. Una prenda mística insinúa una investigación alrededor del objeto, el símbolo, la dimensión ritual y su traducción al movimiento; mientras La guaquería, mito, supervivencias y luchas introduce una materia histórica y social vinculada con las prácticas de búsqueda y extracción de objetos relacionados con el pasado.
En el lenguaje de la creación coreográfica, estos proyectos permiten trabajar con elementos como la construcción del personaje, la corporalidad, el espacio escénico, la música, el vestuario, el ritmo y la composición visual. La danza puede convertir una práctica cultural en una estructura escénica mediante procedimientos de investigación, interpretación y reelaboración artística.
El capítulo teatral presenta igualmente dos proyectos seleccionados. El Teatro La Galería, con Las curvas de la muerte, obtuvo 92,50 puntos y un estímulo de 25 millones de pesos. Urdimbre Social Arte y Bienestar, con Entre papas y estrellas: historias campesinas que brillan en el cielo, alcanzó 86,50 puntos y recibió igualmente 25 millones de pesos.

La diferencia temática entre ambas propuestas permite observar la amplitud de la dramaturgia como herramienta de representación. El teatro articula texto, actuación, dirección, espacio, iluminación, movimiento, composición sonora y diseño escénico para construir una experiencia capaz de trasladar determinados conflictos, acontecimientos o memorias hacia un lenguaje performativo.
El título Entre papas y estrellas establece, desde su propia formulación, una relación simbólica entre una actividad agrícola profundamente asociada con Boyacá y una imagen vinculada con el cielo. El cultivo, las jornadas de trabajo, la vida familiar, las relaciones comunitarias y las historias transmitidas dentro de las familias pueden convertirse en materia dramatúrgica cuando atraviesan un proceso de escritura, interpretación y puesta en escena.
La creación teatral también permite trabajar sobre la memoria desde el lenguaje contemporáneo. El dramaturgo selecciona acontecimientos, personajes y situaciones; el director organiza su traducción escénica; los intérpretes incorporan corporalidad, voz y presencia; mientras el equipo técnico construye las condiciones visuales y sonoras necesarias para completar la experiencia.
En narración oral fueron seleccionadas tres propuestas. Julián Felipe Rodríguez Quiroz, con Euclides… Tantico y no lo topa, obtuvo 96,50 puntos y un estímulo de 5 millones de pesos. Gabriel Chaparro Orduz, con Mi amigo el camino (Narración oral), obtuvo 93 puntos y recibió 5 millones de pesos. Ana Isabel Merchán de González, con Identidad campesina: valorando a nuestros campesinos, alcanzó 89 puntos, con un estímulo igualmente de 5 millones de pesos.
La incorporación de la narración oral dentro de las líneas de creación adquiere particular relevancia dentro de las dinámicas de transmisión cultural. La palabra hablada ha permitido conservar acontecimientos, anécdotas, genealogías, conocimientos, advertencias, creencias y experiencias comunitarias a través de sucesivas generaciones.
La narración oral trabaja precisamente con esa materia. El narrador utiliza la voz, el ritmo, la pausa, la respiración, la gestualidad, la mirada y la interacción con el público para construir una experiencia escénica. El relato tradicional puede conservar sus estructuras fundamentales y, al mismo tiempo, recibir tratamientos contemporáneos mediante dramaturgia, investigación documental, composición performativa y recursos de puesta en escena.
Los títulos seleccionados también evidencian una preocupación por la memoria campesina. Mi amigo el camino propone desde su denominación una relación entre desplazamiento, experiencia y relato; mientras Identidad campesina: valorando a nuestros campesinos formula directamente una aproximación a las personas que conservan conocimientos, prácticas y formas de vida transmitidas dentro de las comunidades rurales.
La línea de creación circense registró una circunstancia diferente: la Resolución establece que no se presentaron participantes para esta categoría.

En conjunto, los siete proyectos seleccionados representan una inversión de 96 millones de pesos: 31 millones para danza, 50 millones para teatro y 15 millones para narración oral. La distribución evidencia el alcance económico de esta convocatoria y su orientación hacia procesos específicos de creación artística.
El valor de estas convocatorias puede observarse también en el proceso que precede a la presentación pública de una obra. Una creación artística requiere investigación, conceptualización, escritura o composición, desarrollo técnico, ensayos, dirección, interpretación, producción y circulación. Cuando el punto de partida se relaciona con la memoria cultural, el proceso demanda además una aproximación responsable a las fuentes, los relatos comunitarios, las prácticas tradicionales y los contextos que sirven como materia prima de la obra.
La propia resolución establece que la política cultural departamental busca preservar y difundir la diversidad cultural, generar espacios de encuentro, fortalecer el talento creativo y productivo y consolidar el sistema departamental de cultura, marco que permite comprender la convocatoria como una herramienta destinada a fortalecer los procesos de creación, investigación y circulación artística en el departamento.
La resolución también establece el procedimiento para el primer desembolso y los beneficiarios deberán presentar la documentación requerida para recibir el 50 % del valor del estímulo, una vez la Secretaría de Cultura y Patrimonio de Boyacá lo solicite formalmente mediante comunicación dirigida al correo electrónico registrado por cada proponente.
El resultado de esta convocatoria ofrece una imagen del momento creativo que atraviesa Boyacá toda vez que la mayoría de sus proyectos miran hacia los relatos campesinos, los símbolos, las prácticas tradicionales, los conflictos de la memoria y las formas contemporáneas de representación escénica.











