Un espacio de información y libertad

expectativa
Cultura

Sube a La Palestra el maestro Luis Enrique Aragón Farkas, “el soñador que logró robarle un beso a la luna”

Sube a La Palestra uno de los compositores más aplaudidos y respetados de la música andina colombiana, el maestro Luis Enrique Aragón Farkas

Compartir

05/02/2024

espere el gran especial de la palestra desde la sierra nevada de santa marta. los kogui sabiduria ancestral. 79
Luis Enrique Aragón Farkas continúa ejerciendo su profesión de optometría, actividad que alterna con la música,
los conciertos y recitales. Fotografía Camilo Yepes.

Músico, compositor, escritor y optómetra de profesión, nacido en 1951 en Ibagué, Tolima.

Apenas con 9 años de edad, Luis Enrique comenzó a mostrar de manera reveladora sus dotes artísticas y por eso participaba activamente en las jornadas culturales de su colegio San Luis Gonzaga en la capital de la tierra caliente, y a esa misma edad hizo su primera composición nacida de en un amor precoz que marcó su alma traviesa.

Su padre, Carlos Aragón, natural del Valle, y su progenitora Vihry Farkas de ascendencia húngara como quiera que su padre, el abuelo de Luis Enrique, arribó a Ibagué sobre los años 30. 

La familia del aventajado maestro perteneció a las altas esferas de la sociedad y por eso el chiquillo Aragón Farkas pasó parte de su infancia haciendo escondrijos en los corredores del Club Campestre y el Club del Comercio de su ciudad natal. 

Del matrimonio de Carlos y Vihry nacieron seis hijos, dos hombres y cuatro mujeres. Su hermano, el reconocido líder y exgobernador del Tolima, Carlos Guillermo Aragón Farkas, falleció hace apenas unos días. (Paz en su tumba)

Cuando ya había culminado los estudios de la secundaria, el maestro Luis Enrique empacó maletas y se trasladó a la capital de la república para adelantar estudios de optometría en la Universidad de La Salle.

espere el gran especial de la palestra desde la sierra nevada de santa marta. los kogui sabiduria ancestral. 80
El maestro Luis Enrique Aragón Farkas es un hombre aplomado, meditabundo y reflexivo. Fotografía Diego Tabares.

El maestro Luis Enrique Aragón Farkas indaga desde niño las tímbricas del acordeón con la orientación del maestro Orfeo Richarini, luego de gramática musical y piano con Niño Díaz y Hurovolt. Realizó también estudios de solfeo y armonía con el maestro Rito Mantilla, y se metió de lleno en el sistema coral para descubrir las coloraciones vocales, tanto femeninas como masculinas, creando bellas polifonías con agrupaciones que conformó, dirigió y que le mereció los mejores comentarios por parte del entonces exigente público bogotano.

La recordación de vivencias de otrora y las armonías de grandes referentes como Carlos Vieco lo indujeron hacia la interpretación de la música tradicional, primero en el género instrumental con la agrupación «Chispazo», que orientaba el maestro Manuel Antonio Bonilla y luego en lo vocal, género por el que se inclinó finalmente, siendo el precursor de un bello matiz romántico, donde amalgama de manera fascinantemente las refinadas consonancias con la síncopa colombiana. 

En 1974 se radicó en la capital antioqueña y permaneció por algo más de 18 meses; allí afincó en su corazón el gusto por la música que traía en sus venas atraído por la  dinámica que había en esa época en Medellín donde se escuchaban frecuentemente los acentos montañeros y la música de la entraña paisa. En esas pujantes tierras antioqueñas invadido de nostalgia, compuso «Tardecitas Tolimenses», obra que llevó a la discografía el recordado Dueto «Viejo Tolima». 

Lo mismo ocurrió con el sanjuanero «La tamborita», un son con sabor a paisaje lugareño donde recordó su tierra y las combinó con la  descripción detallada de sus raíces originarias, al igual que «El Calentano y la Caña Mestiza».

En 1976 regresa a su tierra natal para dar apertura a su consultorio de optometría y luego de haberse paseado por el Bolero, el Jazz y el Bozanova, les pone el ojo a los aires que, como el bambuco, el vals y el pasillo, le permitieron crear otro manojo de composiciones que hoy custodia con celo el cancionero de la patria.

luis enrique 2 2
Un sorpresivo accidente cerebro vascular paralizó el lado derecho de su cuerpo, pero no logró paralizar su
impecable pluma. Fotografía Archivo particular.

Muy pronto los solistas, duetos y agrupaciones de carácter mixto se empezaron a interesar por la interpretación de sus canciones y las pusieron a galopar, tanto en el corazón del pálpito popular, como en los escenarios más importantes del país: El Festival Mono Núñez, el Festival del Bambuco Luis Carlos González de Pereira, el Pasillo en Aguadas y el Mangostino de Oro, por mencionar tan solo algunos. 

Sin duda el bambuco que le dio gran reconocimiento en los escenarios de Colombia fue “El beso que yo le robé a la luna”, una obra interpretada por muchas agrupaciones, solistas y grandes exponentes del folklore que hasta hoy vienen haciendo versiones maravillosas entre consonancias de variadas organologías e innovadores registros de arreglos vocales.

«Mi sueño», «Como tú dices», «Como si fueras la luna», «El aprendiz de hechicero», «El solar», entre otros éxitos, lo llevaron a ubicarse entre los compositores más queridos y respetados del país, con la obtención de premios y galardones en los eventos y certámenes de la música andina. Su más reciente obra «Este pobre corazón» fue laureada en el concurso de obra inédita del Encuentro «Leonor Buenaventura» que se desarrolla en el marcó del Festival Nacional de Música Colombiana en Ibagué. 

El maestro Luis Enrique es también un célebre gestor cultural y su vida la ha dedicado al apoyo del arte, labor encomiable que adelantó con honores en la dirección del Instituto Tolimense de Cultura y la que ha realizado como jurado y asesor de varios certámenes culturales de su región y el país. El maestro Aragón fue además delegado de Funmúsica para su departamento, artífice y director de la Fundación Nacional de Música Colombiana.

luis enrique 7 2
Entre el gremio de músicos intérpretes, el maestro Luis Enrique es muy admirado y respetado. Fotografía Archivo particular.

Dos hijos prolongan los idearios de su atesorada existencia y por eso Nicolás ha tomado sus banderas, incursionando  en la música como profesional de la Universidad Javeriana, en tanto que Catalina, además de ser la inspiradora de la aclamada obra «Mi sueño», es traductora y centinela de sus más caros sentimientos.

Muchos homenajes ha recibido el maestro Luis Enrique Aragón Farkas por el aporte colosal que ha hecho al engrandecimiento de la identidad nacional, por eso el reconocimiento en el  Festival de Duetos «Garzón y Collazos», la exaltación recibida por parte del Ministerio de Cultura, la que le otorgó la Corporación Cultural Cantoría del Tolima y el Festival Mono Núñez entre otros, ratifica la importancia de este juglar en la más reciente historia de nuestra cultura patrimonial.

De muy grata recordación fue el homenaje hecho por Funmúsica y sus colegas en el Encuentro de Compositores escenificado en el Colegio La Inmaculada de Ginebra en un emotivo instante que no solo arrancó lágrimas a los asistentes, sino a sus contertulios quienes a través de versos y canciones le expresaron el cariño y respeto que inspira su presencia.

Un sorpresivo accidente cerebro vascular paralizó el lado derecho de su cuerpo, pero no logró paralizar su impecable pluma con la que ha seguido entregando bellos instantes a las resonancias de la entraña nacionalista y a esas largas noches de bohemia en su refugio de añoranzas, «Bahia, Piano Bar». 

luis enrique 4 2
Un hombre que no solo logró robarle un beso a la luna, sino que ha sido su cómplice y contertulio más acérrimo. Fotografía Archivo particular.

El maestro Luis Enrique Aragón Farkas «Titite», es un hombre reflexivo, prudente y dueño de una sabiduría meditabunda que lo catapultan como un ser de luz, porque solo basta escuchar su acento y entender la fantasía reveladora de sus versos, para saber que se está frente a uno de los más importantes baluartes con quien se revive siempre el orgullo de ser colombiano. 

Otras noticias relaciondas

Scroll al inicio