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Cultura

Tinjacá vuelve a reunirse alrededor de la carranga, una cita con la memoria musical campesina

El próximo 11 de octubre, Tinjacá será escenario de la decimonovena versión del Festival de Música Campesina Convite Cuna Carranguera, una celebración vinculada al Festival Internacional de la Cultura Campesina. Bajo el liderazgo del maestro Eduardo Villarreal, este encuentro ha sostenido durante más de una década un trabajo constante de promoción de la música campesina, la formación de nuevas generaciones y la preservación de expresiones fundamentales de la identidad boyacense. La Palestra informa

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09/18/2026

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Tinjacá se prepara para recibir la 19.ª edición del Convite Cuna Carranguera, encuentro que reunirá música campesina, procesos de formación infantil, agrupaciones de trayectoria y expresiones vinculadas con los saberes tradicionales. Fotografía La Palestra.

Por: José Ricardo Bautista Pamplona. director general – Sistema Informativo La Palestra

Tinjacá volverá a escuchar el sonido de las cuerdas, las voces campesinas y los ritmos que durante generaciones han acompañado las celebraciones, las labores cotidianas y las historias de las comunidades andinas.

El próximo 11 de octubre, la Corporación Cultural Cuna Carranguera realizará la 19.ª versión del Festival de Música Campesina Convite Cuna Carranguera, encuentro que para esta edición quedará integrado a la programación del Festival Internacional de la Cultura Campesina del departamento.

La jornada plantea una celebración alrededor de la música, los oficios, los saberes tradicionales y la participación de nuevas generaciones, en tanto que el cuidado del ambiente ocupará un lugar central dentro de la programación, acompañado por conciertos que reunirán niños, escuelas de formación musical y agrupaciones con amplia trayectoria dentro de las músicas campesinas y la carranga.

Detrás de esta permanencia aparece una labor sostenida durante casi dos décadas; la del maestro Eduardo Villarreal, gestor e impulsor del Convite Cuna Carranguera, quien ha dedicado años de trabajo a mantener abierto un espacio para la música campesina y a convertir cada edición en una oportunidad de encuentro entre generaciones.

Su tarea merece una ojeada particular dentro de la vida cultural de Boyacá por cuanto organizar durante tantos años un certamen dedicado a una expresión musical vinculada con la memoria campesina exige gestión, persistencia, capacidad de convocatoria y, especialmente, una convicción clara frente al valor de aquello que se quiere preservar.

Villarreal ha asumido esa responsabilidad desde la práctica y año tras año ha trabajado para reunir intérpretes, escuelas, agrupaciones, gestores, recursos y públicos alrededor de una programación que permite escuchar a quienes comienzan su camino artístico junto a músicos con experiencia. Ese diálogo generacional constituye uno de los aportes centrales del Convite.

La participación infantil volverá a ocupar un lugar destacado. Agrupaciones provenientes de tres departamentos del país, vinculadas con escuelas de formación musical, llegarán a Tinjacá para compartir sus procesos y mostrar el resultado de años de aprendizaje.

La presencia de niños y jóvenes dentro de un festival de música campesina adquiere una dimensión cultural determinante. Cada instrumento aprendido, cada canción estudiada y cada escenario conquistado representan una posibilidad concreta de continuidad para repertorios que forman parte de la memoria colectiva. La formación artística cumple aquí una función que trasciende la preparación para una presentación. Enseñar a un niño a interpretar una canción campesina implica acercarlo a sus estructuras melódicas, a sus instrumentos, a sus formas de narrar la vida cotidiana y a una tradición musical construida durante generaciones.

Por esa razón, la insistencia del maestro Villarreal en incorporar procesos infantiles dentro del Convite merece reconocimiento y su trabajo coloca la formación en el centro de la programación y abre espacio para que las nuevas generaciones conozcan, interpreten y proyecten las músicas que acompañaron a sus padres, abuelos y comunidades.

La programación incorporará también la denominada “Casita Campesina”, espacio destinado a la exposición de oficios, prácticas y saberes tradicionales, y la propuesta amplía el sentido del encuentro, porque la cultura campesina vive en las canciones, pero también en las manos que trabajan la madera, preparan alimentos, elaboran objetos, conservan técnicas y transmiten conocimientos familiares. Cada oficio guarda una historia y cada práctica cotidiana contiene una forma particular de comprender la relación entre las personas, la naturaleza y la comunidad.

En esa yunta entre música y saberes tradicionales, el Convite encuentra una de sus mayores riquezas, como es reunir expresiones que durante generaciones han convivido dentro de las comunidades campesinas y por eso entre las novedades de esta edición aparece el “Fandango Carranguero Desconectado”, propuesta que contará con la participación de estudiantes de la ASAB de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, de Bogotá.

La iniciativa plantea llevar la música fuera del escenario convencional para propiciar encuentros espontáneos en algún lugar de Tinjacá. Allí podrán surgir fusiones, interpretaciones y diálogos musicales construidos en el momento, con la participación de músicos que compartirán repertorios y formas distintas de aproximarse a la música colombiana.

La idea introduce una dinámica experimental dentro de un festival profundamente ligado a la tradición. La carranga, en este caso, dialogará con nuevas generaciones de intérpretes y con procesos académicos vinculados a la formación musical.

El respaldo institucional también ocupa un capítulo importante en la continuidad del certamen y por eso la Alcaldía de Tinjacá, encabezada por el alcalde Ciro Castellanos Páez, ha realizado un esfuerzo presupuestal para contribuir a la permanencia del festival dentro del municipio.

Ese acompañamiento adquiere especial valor cuando se observa la trayectoria acumulada por el Convite. Diecinueve ediciones representan años de organización, dificultades, aprendizajes, ajustes y decisiones encaminadas a sostener una propuesta cultural alrededor de la música campesina.

La programación definitiva de artistas participantes será confirmada durante la última semana de septiembre, mientras la organización continúa preparando una jornada que reunirá intérpretes, estudiantes, agrupaciones, cultores, familias y visitantes.

El Convite Cuna Carranguera llega a su decimonovena edición con una historia que permite reconocer el valor de la permanencia. En tiempos donde numerosos proyectos culturales dependen de ciclos breves y de coyunturas administrativas, sostener durante casi dos décadas un encuentro dedicado a la música campesina requiere una voluntad extraordinaria.

En ese recorrido, la figura del maestro Eduardo Villarreal merece especial reconocimiento. Su trabajo durante casi dos décadas alrededor del certamen demuestra que la defensa de una tradición también puede construirse desde la gestión cultural, la formación, la convocatoria y la creación de escenarios para quienes mantienen viva la música campesina.

Tinjacá volverá a vivir ese encuentro el 11 de octubre de 2026. Allí estarán los músicos, los niños que comienzan a descubrir el lenguaje de sus instrumentos, los intérpretes que llevan años recorriendo escenarios y las familias que reconocen en la carranga de Jorge Velosa parte de su propia historia.

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