
La tauromaquia, o arte de lidiar toros, tiene una historia extensa y compleja que se remonta a la antigüedad.
Las primeras manifestaciones de la lucha con toros datan de la Edad de Bronce, en Creta, donde se realizaban juegos taurinos como parte de los rituales religiosos.
Durante el Imperio romano, los juegos con toros eran comunes en los circos y anfiteatros, en tanto que en España y Portugal la tradición de la tauromaquia se consolidó en la Península Ibérica y durante la reconquista, los nobles practicaban la caza de toros como entrenamiento para la guerra.
Del Siglo XVI al XVIII, la tauromaquia comenzó a estructurarse como un espectáculo más formal y en el siglo XVI, los nobles dejaron de participar directamente, y surgieron los primeros toreros profesionales, que eran de origen muy humilde.
Se construyeron las primeras plazas de toros permanentes, como la de Sevilla, en 1761 y se establecieron las reglas y la estética de la tauromaquia moderna y toreros como Pedro Romero y Joaquín Rodríguez «Costillares» sentaron las bases del toreo a pie, que reemplazó en popularidad al toreo a caballo.
En la época del Romanticismo, la tauromaquia se convirtió en un símbolo cultural, representada en la literatura y las artes cuando escritores como Prosper Mérimée o pintores como Francisco de Goya perpetuaron la fiesta entre imágenes y relatos.
El Siglo XX trajo la diversificación y aparecieron diferentes estilos y escuelas de toreo por lo que España, México y otros países hispanoamericanos desarrollaron sus propias tradiciones taurinas.
La tauromaquia comenzó a enfrentar críticas y oposición por parte de movimientos animalistas y sectores de la sociedad preocupados por el bienestar animal y a pesar de ésto, en muchas partes del mundo, la tauromaquia sigue siendo una tradición cultural, pero también es objeto de debates y prohibiciones en varias regiones como el caso de Colombia que extermina esta práctica en todo el territorio con el mote de “no más olé”
En 2010, Cataluña prohibió también las corridas de toros, aunque siguen siendo legales en otras partes de España y en países como México, Francia y Portugal.
Son muchos los elementos que hacen parte del espectáculo y las corridas de toros que consisten en una serie de actos ritualizados donde el torero lidia y finalmente mata al toro.
Se divide en tres tercios: tercio de varas, tercio de banderillas y tercio de muerte y los protagonistas, que pueden ser matadores, novilleros, toreros en formación o rejoneadores que torean a caballo.
La tauromaquia ha influido profundamente en la cultura hispana, siendo tema recurrente en obras de Picasso, Hemingway, Lorca y muchos otros y representa una tradición arraigada, pero también enfrenta el desafío de adaptarse a las sensibilidades modernas.
La historia de la tauromaquia refleja una evolución constante, marcada por la tensión entre tradición y cambio, y sigue siendo un tema de intensa discusión en la actualidad en varios países del mundo.
Destacados toreros han hecho parte de la faena histórica a lo largo de los siglos, tanto en España como en otros países con tradición taurina.
En España Juan Belmonte (1892-1962) conocido como «El Pasmo de Triana», revolucionó el toreo con su estilo personal y su cercanía al toro.

Joselito (José Gómez Ortega) (1895-1920) contemporáneo y rival de Belmonte, murió trágicamente en la plaza a los 25 años. Es considerado uno de los más grandes de la historia.
Manolete (Manuel Laureano Rodríguez Sánchez (1917-1947) famoso por su estilo serio y valiente, murió en la plaza de toros de Linares tras ser corneado por el toro Islero.
Antonio Ordóñez (1932-1998) nieto de Cayetano Ordóñez «Niño de la Palma», es considerado uno de los mejores toreros de la segunda mitad del siglo XX.
Paco Camino (nacido en 1940) conocido como «El Niño Sabio de Camas», tuvo una larga y exitosa carrera llena de triunfos.
El Juli (Julián López Escobar) (nacido en 1982) uno de los toreros más exitosos de la era moderna, conocido por su técnica y su valentía.
Joaquín Bernadó (1935-2019) quien tuvo una larga carrera, destacándose tanto en España como en América Latina.
En México Rodolfo Gaona (1888-1975) conocido como «El Califa de León», fue uno de los primeros toreros mexicanos en alcanzar fama internacional.
Carlos Arruza (1920-1966) apodado «El Ciclón», es considerado uno de los mejores toreros de todos los tiempos, con un estilo muy poderoso.
Manuel Capetillo (1926-2009) figura importante en la tauromaquia mexicana, tanto en el ruedo como en el cine.
Eloy Cavazos (nacido en 1949) es uno de los toreros más populares de México, con una carrera que abarcó más de tres décadas.
En Francia Nimeño II (Christian Montcouquiol) (1954-1991) figura emblemática del toreo en Francia, se destacó en los años 70 y 80 antes de sufrir una cornada que lo dejó paralizado.
Sebastián Castella (nacido en 1983) conocido por su elegancia y su valor, ha tenido una carrera exitosa en España y Francia.
En otros países como Colombia se destaca César Rincón nacido en 1965 y reconocido mundialmente, logró triunfar en las plazas más importantes de España y América Latina.
José Eslava, conocido en el mundo taurino como «Pepe Cáceres» quien fuera una de las figuras más importantes de la tauromaquia en Colombia y Latinoamérica y a quien se le recuerda, porque fue justamente en una faena en la ciudad de Sogamoso Boyacá, donde se produjo su muerte. El reconocido torero murió el 16 de agosto de 1987 a causa de las heridas sufridas por una cornada que se produjo el 20 de julio de 1987 en la arena redonda de la ciudad del sol y del acero.
Son muchas las razones que han llevado a la prohibición de esta práctica y al cierre total de las plazas de toros, convertidas hoy en escenarios para las actividades artísticas, empresariales y agroindustriales.
Las corridas de toros implican el sufrimiento y la muerte del toro, lo cual es visto como una forma de crueldad animal ya que, durante la lidia, el toro es sometido a estrés y dolor considerable antes de ser finalmente sacrificado.
Muchos activistas y organizaciones de derechos animales argumentan que las corridas de toros son una forma inaceptable de entretenimiento que no respeta la vida y el bienestar de los animales.

En la sociedad moderna, hay una creciente sensibilidad hacia los derechos y el bienestar de los animales y eso ha llevado a un cambio en la percepción pública sobre la tauromaquia, que cada vez es vista más como una práctica bárbara e inhumana.
La idea de que los animales merecen ser tratados con respeto y sin sufrimiento innecesario ha ganado fuerza, lo que lleva a una oposición ética a las corridas de toros.
Las tradiciones culturales evolucionan con el tiempo, y algunas prácticas que antes eran aceptadas pueden llegar a ser vistas como inaceptables por cuanto la tauromaquia, aunque es una tradición con profundas raíces históricas, se enfrenta a permutas en los valores y normas sociales.
En varios consorcios, hay un rechazo creciente hacia cualquier forma de espectáculo que implique violencia, ya sea hacia humanos o animales y algunos gobiernos han respondido a la presión pública y a las campañas de los grupos de derechos animales promulgando leyes que prohíben las corridas de toros.
En lugar de las corridas de toros, algunas regiones han optado por promover otras formas de entretenimiento y cultura que no impliquen el sufrimiento de los animales.
Aunque la tauromaquia es una industria que genera ingresos, algunos argumentan que el turismo y otras actividades culturales pueden ofrecer alternativas económicas viables sin los aspectos negativos asociados con la tauromaquia.
Las prohibiciones de las corridas de toros están motivadas entonces, por una combinación de preocupaciones éticas, cambios en la percepción cultural y consideraciones sobre el bienestar animal y a medida que las sociedades evolucionan, también lo hacen las normas y valores que las rigen, lo que lleva a la reevaluación de prácticas tradicionales como la tauromaquia.
En el ocaso de la tauromaquia, es oportuno recordar el lenguaje utilizado en esta área, rico en términos específicos y figuras retóricas que describen las diferentes etapas de la corrida y las maniobras realizadas por los toreros y un glosario que combina el arte, la tradición y la técnica, creando un vocabulario propio que refleja su complejidad y su historia.

Corrida de toros: Espectáculo taurino en el que se lidian varios toros.
Torería: Conjunto de conocimientos y habilidades de un torero.
Afición: Público aficionado a los toros.
Faena: Conjunto de pases que realiza el torero durante la lidia de un toro.
Plaza de toros: Lugar donde se celebran las corridas de toros.
Verónica: Pase en el que el torero recibe al toro con el capote abierto, adelantando una pierna y girando sobre sí mismo.
Chicuelina: Pase en el que el torero gira sobre sus talones mientras pasa el toro cerca de su cuerpo.
Natural: Pase realizado con la muleta, en el que el torero pasa el toro por el lado contrario a la mano que sostiene la muleta, generalmente con la mano izquierda.
Derechazo: Pase similar al natural, pero realizado con la mano derecha.
Manoletina: Pase en el que el torero sostiene la muleta con ambas manos, dejando que el toro pase muy cerca de su cuerpo.
Pase de pecho: Pase en el que el toro pasa por debajo del brazo del torero, que lo levanta a la altura del pecho.
Estocada: Momento en el que el torero clava la espada en el toro para matarlo.
Tercio de varas: Primera parte de la corrida en la que el toro es probado con el capote y se le pican los músculos del cuello para disminuir su fuerza.
Tercio de banderillas: Segunda parte en la que los banderilleros clavan banderillas en el lomo del toro.
Tercio de muerte: Tercera y última parte en la que el torero lidia al toro con la muleta y lo mata con la espada.
Banderillero: Torero que coloca las banderillas en el toro.
Picador: Torero a caballo que utiliza una vara larga para picar al toro.
Capote: Capa grande y pesada utilizada por el torero en la primera parte de la lidia.
Muleta: Tela roja utilizada por el torero en la última parte de la lidia.
Espada: Arma utilizada por el torero para matar al toro.
En el contexto de las corridas de toros, la expresión «entregar rabo y oreja» se refiere a un premio o reconocimiento que se le otorga a un torero por una actuación destacada en la lidia de un toro.
Oreja: Una oreja del toro se concede al torero si su actuación ha sido sobresaliente, premio que se puede otorgar por la faena en la que el torero demuestra gran habilidad, valentía y arte.
Dos orejas: Si la actuación del torero ha sido excepcional, puede recibir las dos orejas del toro.
Rabo: El rabo del toro es un premio aún más alto y se otorga en raras ocasiones y se concede cuando la actuación del torero ha sido extraordinaria y memorable.
Entregar “rabo y oreja» es una manera de reconocer y celebrar entonces, la habilidad y el éxito de un torero en una corrida.
Por otro lado, la música en las corridas de toros es una parte integral de la experiencia y tiene un papel fundamental en la creación de la atmósfera durante el evento y se utiliza para subrayar los diferentes momentos de la jornada, intensificando las emociones y apoyando la acción en el ruedo.

Pasodobles: El género musical más asociado a las corridas de toros es el pasodoble como marchas rápidas y rítmicas que se tocan durante las faenas. Algunos pasodobles famosos en las corridas son «España Cañí», «El Gato Montés», «En er Mundo» y «Virgen de la Macarena».
Momento de la Faena: La música se toca en diferentes momentos de la corrida, generalmente cuando el torero está realizando una serie de movimientos especialmente destacados con el toro y la banda de música comienza a tocar para elevar la tensión y el dramatismo del momento.
Entrada y Salida: Tanto al comienzo como al final de la corrida, se suelen tocar piezas solemnes o alegres para marcar la entrada de los toreros y el desfile final, piezas que pueden variar dependiendo de la tradición local y de la plaza de toros específica.
Banda de Música: En muchas plazas de toros, hay una banda de música en vivo que se encarga de interpretar las piezas durante la corrida, bandas compuestas por instrumentos de viento y percusión, y su actuación es fundamental para el desarrollo de la corrida.
Silencio Respetuoso: Aunque la música es una parte importante, también hay momentos de silencio total en los que la audiencia y los músicos guardan respeto, especialmente en los momentos más tensos o críticos de la lidia.
La combinación de la música con la acción en el ruedo crea una experiencia multisensorial que es única en las corridas de toros porque la música acompaña y realza cada momento, contribuyendo a la narrativa y la emoción de la corrida.
Expertos, versados y académicos señalan que con la culminación de la tauromaquia en varias partes del mundo, todo lo que rodee esta práctica, llámese plazas de toros, obras de arte implementos museológicos, libros, documentales, crónicas históricas y en general, lo que exista producto de un legado que ha hecho parte de la cultura y la dinámica social de los pueblos, debe ser tratado con respeto y su memoria patrimonial tiene que ser custodiada por las autoridades, máxime cuando por siglos ha representado el sentir identitario de una colectividad.











