
En un país que clama por acciones reales en favor del planeta, los estudiantes de Boyacá se convierten en protagonistas de una revolución silenciosa, profunda y necesaria.
Bajo la sombrilla inspiradora del concurso Aulas Sostenibles, liderado por Urbaser, se celebró una jornada de reconocimiento que honra la innovación, la conciencia ecológica y el compromiso genuino con la vida.
Fueron 137 instituciones educativas, esparcidas por los rincones del territorio nacional, las que se sumaron a esta segunda versión del certamen, consolidando así un movimiento educativo que germina esperanza en las aulas del presente. Solo en Boyacá, 22 colegios,12 de Duitama y 10 de Tunja, se sumaron a esta cruzada por el ambiente, demostrando que las soluciones sostenibles también nacen del saber, del trabajo en equipo y del respeto profundo por la Tierra.
La ceremonia de premiación en Duitama, celebrada el pasado 11 de junio, fue un canto al esfuerzo colectivo. El primer lugar fue para el Colegio Liceo La Presentación, con un proyecto que bien podría ser modelo nacional: un proceso de compostaje enmarcado en la categoría Comunidades Circulares, en el que incluso los lixiviados son aprovechados con ingenio.
Detrás de esta hazaña, late un sueño aún más grande: el montaje de un restaurante escolar que se alimentará de los frutos de una huerta sostenible, con lechugas, aromáticas y condimentos cultivados por las manos pequeñas pero firmes de los estudiantes. “Desde primero hasta once, todos seremos parte del sabor de nuestro propio suelo”, compartió con emoción Johan Santiago Moreno, joven vocero del proyecto.
En el segundo peldaño del podio, la tecnología se convirtió en aliada del ambiente. El Colegio Seminario Diocesano de Duitama desarrolló un sistema aeropónico automatizado, una solución innovadora que lleva la agricultura al siguiente nivel, sin tierra, pero con mucho arraigo por lo natural.

El tercer lugar, reservado para quienes entienden que la educación ambiental debe tener alma y voz, fue otorgado al Instituto Técnico Rafael Reyes con su iniciativa Las voces del santuario.
A su vez, la Institución Educativa Técnica Héctor Julio Rangel, de El Espino, recibió el cuarto reconocimiento por un programa dedicado a la conservación de la biodiversidad local. “Nuestro trabajo abarca desde la reforestación hasta el cuidado de fuentes hídricas y la identificación de especies endémicas”, explicó el docente Juan José Arena, quien guía este esfuerzo con una pedagogía nacida del amor por el territorio.
Para Yanneth Álvarez, gerente de Urbaser Duitama, este tipo de iniciativas representan mucho más que ejercicios pedagógicos, porque según señaló: “Estas experiencias son semillas de cambio real. Son acciones concretas que nacen en las aulas, pero que se extienden como raíces poderosas hacia el tejido social y el paisaje mismo”.
Como parte del reconocimiento, Urbaser entregará un apoyo de $10 millones en insumos que nutrirán estos proyectos, incentivando así el crecimiento de una cultura ambiental activa, consciente y transformadora.
Con este tipo de apuestas, Urbaser no solo impulsa la educación ambiental, sino que promueve una ciudadanía más comprometida, más sabia y más verde, toda vez que es desde la escuela, desde la mirada limpia y creativa de los jóvenes, donde puede renacer el pacto más necesario de todos: el pacto con la vida, como lo promueve Urbaser.











