
Como el murmullo de un río que arrastra memorias, o el golpe suave de la marea sobre la orilla, así llega la nueva colaboración entre Urpi Barco y Lucía Pulido: un canto profundo al agua que nace desde el alma del bullerengue sentao y se expande hacia las vastas aguas del jazz y las músicas contemporáneas.
Dos voces poderosas, sensibles y comprometidas con la raíz, se entrelazan en una creación que no sólo honra al elemento vital, sino que también le canta a la vida, al territorio y a la resistencia cultural. Esta canción es un rito sonoro, una plegaria femenina que nace de la tierra húmeda del Caribe colombiano y fluye como un río hacia todos los rincones del alma.
En esta obra, el bullerengue sentao, ritmo ancestral parido por las comunidades afrodescendientes de la costa Atlántica, se transforma sin perder su esencia. La sabiduría oral de las cantaoras de antaño se hace presente en cada nota, mientras la exploración armónica, melódica e improvisatoria del jazz introduce nuevas formas de decir, nuevas aguas donde sumergirse.
Urpi y Lucía, dialogan desde sus trayectorias artísticas, desde sus universos sonoros, desde su compromiso con las músicas del mundo y de la raíz. Lo hacen con una ternura contundente, con una sonoridad que es a la vez raíz y ala.
Este homenaje al agua no podría llegar en mejor momento. En un mundo donde la crisis hídrica avanza y los territorios luchan por no ser silenciados, la canción se convierte en un acto poético y político, en una forma de decir que la tradición sigue viva, que la memoria canta, que las mujeres resisten a través de su voz.
Una canción así no se escucha solo con los oídos: se siente con el pecho, con la piel, con la historia. Y como el agua, que sabe abrirse paso aun entre las piedras, esta propuesta musical se abre camino para recordarnos que la música también es cauce, también es río, también es un canto que no deja morir la raíz.
Un tributo al agua, pero también al alma de un país que canta para no olvidar.











