Un espacio de información y libertad

expectativa
urbaser

La «Comentocracia», el espejismo del opinador prendido

Sep 23, 2025

Compartir

Atravesamos por mareas difíciles en las que la inmediatez digital ha trastocado los lenguajes de la política, el ejercicio del poder y la construcción de ciudadanía. 

Las redes sociales, especialmente Twitter, o como hoy se le nombre, se han convertido en la plaza pública donde se pretende dirimir todo: desde asuntos de gobierno hasta la intimidad de la vida cotidiana. 

En este escenario ha surgido lo que podríamos llamar la “Comentocracia”: un régimen no escrito en el que se cree que la fuerza de las opiniones y los comentarios constantes equivale a gobernar, decidir o incluso pensar.

El problema no es la herramienta en sí, sino la manera en que se ha absolutizado como la vía predilecta de comunicación. 

Mandatarios y dirigentes políticos han caído en la tentación de creer que, con un trino diario, gobiernan mejor; que con una foto o un hilo explicativo resuelven los problemas estructurales del país, las regiones y las localidades; que la cercanía con el pueblo se mide en número de seguidores, “likes” y reproducciones. 

Sin embargo, la vida de las comunidades no ocurre en la vitrina digital: se desarrolla en la vereda, en la calle, en la empresa, en la escuela, en el hospital. Allí es donde los problemas reclaman presencia, gestión y soluciones reales y no simples frases de 280 caracteres.

A ello se suma la gran ficción de las bodegas digitales, toda vez que son ejércitos invisibles que multiplican artificialmente los mensajes, inflan cifras y maquillan realidades. 

Lo que debería ser diálogo se convirtió en propaganda, lo que debería ser crítica terminó en eco repetitivo, y lo que debería ser participación ciudadana se transformó en manipulación emocional, porque el gobernante que confía demasiado en esa audiencia artificial corre el riesgo de encerrarse en un espejismo, aislado de la verdadera voz de su pueblo.

Pero la “Comentocracia” no es solo un problema de los dirigentes; es también un fenómeno social que ha naturalizado la opinión ligera y el comentario irreflexivo y chabacano. 

Hoy parece que todo el mundo tiene derecho a opinar de todo, y en efecto lo tiene; lo preocupante es que la opinión se ha desligado del conocimiento y la responsabilidad. 

Se comenta sin contexto, se repite sin verificar, se comparte sin leer. La democracia no se construye con ruido incesante, sino con voces que se informan, que profundizan, que saben distinguir entre un titular malintencionado y la realidad de los hechos.

El peligro se acrecienta cuando este “tertuliadero virtual” sustituye la deliberación seria por el espectáculo de la ocurrencia. 

La política se banaliza en un circo digital donde se aplaude el ingenio más que la propuesta, donde se viraliza el insulto más que el argumento, donde se premia la rapidez antes que la sensatez. 

Así, el ciudadano incauto queda atrapado en la trampa del titular llamativo y nunca llega a la reflexión de fondo. Se gobierna entonces desde la consigna, no desde el proyecto; desde la pose, no desde la acción; desde el “me gusta”, no desde el compromiso real con la comunidad.

De continuar por este camino, corremos un riesgo profundo y silencioso: la deformación de la democracia misma, porque la “Comentocracia” amenaza con convertirla en una caricatura, en un escenario vulgar donde se dice todo sin filtro, sin fundamento y sin consecuencia. 

Por otra parte, se pierde la esencia de la democracia como espacio de construcción colectiva y de responsabilidad compartida, para reducirla a un intercambio caótico de frases sueltas que no edifican nada.

La verdadera democracia exige reflexión, conocimiento, respeto y responsabilidad en la palabra y no puede degradarse en un mercado de voces que confunden, engañan y dividen. 

Si permitimos que la “Comentocracia” siga imponiendo su lógica, lo que estará en juego no será solamente la calidad del debate público, sino el futuro mismo de nuestra vida democrática.

expectativa
urbaser

La «Comentocracia», el espejismo del opinador prendido

Sep 23, 2025

Compartir

Scroll al inicio